Leo caminaba a su casa después de la escuela pero se encontró con la desagradable presencia de Amelia quien después de semanas se obsesiono con Leo llegando a acosarlo y a querer obligarlo a ser su novio pero ese día si que sería muy malo
Llegando a casa con Amelia detrás como siempre
Leo se encontró con que sus padres Lorena y Saúl y los padres de Amelia Uriel y Laura estaban charlando
Saúl al verlo le dijo:
Leonardo te acabamos de conseguir novia Amelia deberá ser tu novia
¿¡Qué?!¿porqué?-pregunto Leo
Uriel es mi jefe y me amenazó de que si tú y Amelia no están juntos yo seré despedido-dijo Saúl cortante
¿O sea que te importa más tu absurdo y estúpido trabajo en vez de la felicidad de tu hijo?-dijo Leo incrédulo-¿Cómo qué debería ser mi novia?¿¡Acaso están locos!?
Leo sintió como si una ola de desesperación le arrasara. ¿De verdad estaban haciendo esto?¿Estaban sacrificando su felicidad solo por un maldito trabajo?
O sea que te importa más tu absurdo y estúpido trabajo en vez de la felicidad de tu hijo?¿¡No entiendes que no quiero estar con ella!?-Leo dijo, incredulidad y rabia llenando su voz.-¡No la quiero como novia!
El silencio llenó la habitación. Los padres de Amelia, Uriel y Laura, intercambiaron miradas, pero no dijeron nada. Todo parecía un juego para ellos, algo trivial. Para Saúl, su decisión parecía inamovible, como si todo se tratara de mantener su puesto a toda costa, incluso si eso significaba ignorar las necesidades de su propio hijo.
Leo, no es solo eso-intervino Lorena, aunque su tono era débil y sin convicción-Es por tu bien, y también por el bien de la familia. Tienes que entender que a veces las cosas no son como uno quiere-Leo levanta su mano y esta por pegarle pero logra calmarse y bajar la mano
Leo los miró, una rabia creciente nublando su juicio. Pero, ¿cómo podían ser tan insensibles? No solo estaba siendo ignorado por sus propios padres, sino que se esperaba que aceptara la decisión de ellos como si nada, como si su voz no tuviera importancia. Como si él no fuera una persona, solo un peón en su juego de poder.
Al Día siguiente
Cuando Leo llego a la escuela
Fue recibido por Amelia
Hola amor ¿como amaneciste?-pregunto ella
No me llames amor tú y yo no somos nada -dijo Leo y se soltó
Pero amor tus papás fueron claros debíamos ser novios o mi papá despedirá al tuyo-dijo Amelia
¿¡Y eso qué!?¿Qué clase de estúpida negociación es esa!?¿Mis "padres", vendiéndome como si fuera un objeto?-dijo Leo-yo soy el responsable de mis decisiones yo elijo con quien ser novio no ellos y me importa un carajo que tu estúpido padre despida al mio me vale un pepino no soy un objeto soy un ser humano con sentimientos y no te quiero cerca otra vez
Dicho eso entro y se dirigió al salón 9 donde tenía física con el profesor Juan Diego Sokolov
Amelia sin importar lo que Leo le dijo se sentó a su lado pero Leo se cambió de lugar y se coloco en el lado izquierdo del banco
Durante toda la clase de física, Leo apenas prestó atención a las explicaciones del profesor. Su mente estaba dispersa, atrapada en el constante ruido de las decisiones que lo acosaban. No sabía cómo seguir adelante con todo esto, pero sabía que lo único que podía hacer era mantenerse firme en su propia voluntad, aunque eso significara enfrentarse a los que intentaban manipularlo.
Al terminar la clase, Leo salió rápidamente del salón, dispuesto a seguir evitando el contacto con Amelia, quien lo miraba desde la puerta con una mirada entre confundida y dolida. Leo no le dio más importancia y siguió su camino por los pasillos, deseando que ese día fuera solo un mal recuerdo al final de la jornada.
Durante el recreo Leo recibió mensajes de Lorena ¿Cómo va tu nueva relación Leonardo?-fue el mensaje-
Leo enojado le manda un audio
ME VA PARA EL CARAJO VIEJA ESTUPIDA TÚ Y EL IMBECIL DE SAÚL CREEN QUE SOY UN PEON EN VEZ DE UNA PERSONA AMELIA ME ACOSA NO ME DEJA EN PAZ NO ME DEJA NI UN MINUTO SOLO NO PUEDO NI IR AL BAÑO EN PAZ ¿QUÉ DEBO MOSTRALE COMO ESTOY MEANDO PARA QUE SE QUEDE TRANQUILA DE QUE NO LA ESTOY "ENGAÑANDO"?
Lorena escuchó el audio de Leo con el rostro descompuesto, pero en lugar de reflexionar, respondió con frialdad:
No me hables así, Leonardo. Tu padre y yo hacemos esto por tu bien. Amelia es una buena chica y deberías estar agradecido. Además, si no fuera por nosotros, ¿qué serías tú? Nada. Así que controla ese tono, o te arrepentirás cuando llegues a casa.
Leo después de leer el mensaje bloqueo a Lorena de mensajes de WhatsApp
Es increíble como ella es quien me dio la vida
Amorcito como ahora somos novios me debes besar-dijo Amelia-¿con quien charlabas?-dijo ahora mostrando sus celos-
Con quien no te importa y no me llames amorcito tú y yo no somos novios por lo que ¡¡¡¡DEJAME EN PAZ!!!!-dijo Leo
Amelia se quedó inmóvil por un momento, sorprendida por la intensidad del grito de Leo, pero rápidamente recuperó su actitud controladora.
¡No puedes hablarme así, Leo! -dijo cruzándose de brazos y con un tono altivo.- Si seguimos así, tendré que hablar con tu mamá y tu papá. Ellos estarán de mi lado, como siempre.
Leo apretó los puños, sintiendo cómo su paciencia se desmoronaba poco a poco. Dio un paso hacia Amelia, mirándola directamente a los ojos con una expresión fría y llena de determinación.
Haz lo que quieras, Amelia. Dile a mis padres, a los tuyos, a quien te dé la gana. Pero escucha esto bien: no voy a ser tu novio, no te quiero cerca, y si sigues acosándome, no te va a gustar lo que haré.
Amelia dio un paso atrás, sorprendida por el tono amenazante de Leo, pero no tardó en recuperar su actitud desafiante.
¿Sabes qué? Lo tomaré como un reto. Al final, serás mío, Leo. Me encargaré de que lo entiendas.-cachetada
Sin decir nada más, Amelia se alejó, dejando a Leo con una mezcla de rabia y frustración. Se llevó las manos al cabello, tratando de calmarse.
Danielle y Manu, que habían presenciado la escena a la distancia, se acercaron rápidamente.
Leo, ¿qué pasó ahora? -preguntó Manu, notando la tensión en su amigo.
Esa loca sigue insistiendo.-Leo suspiró profundamente, tratando de controlar su respiración.- Mis "padres" también están de su lado. ¿Sabes qué? Estoy harto, Manu, harto de todo esto.
Danielle lo miró con preocupación, tocándole el hombro suavemente.
No estás solo, Leo. Estamos contigo, ¿vale? No dejes que ellos te rompan.
Leo asintió lentamente, agradecido por el apoyo de sus amigos, aunque sabía que el peso de la situación seguía aplastándolo poco a poco.
Al terminar la escuela
Leo caminaba escuchando música con los audífonos puestos y la música a todo volumen
A lo lejos un grito en la calle se escucho
¡AUXILIO ME ACABAN DE ROBAR FUE ESE CHICO ESTOY SEGURA!-gritó una señora señalando a Leo que iba con las manos en los bolsillos de su chaqueta
Leo se detuvo de golpe al escuchar el grito, aunque la música ensordecedora en sus audífonos hacía que las palabras fueran confusas al principio. Al ver que la gente lo miraba y comenzaba a acercarse, se quitó los audífonos y frunció el ceño.
¿Qué está pasando?-preguntó, mirando a su alrededor, claramente irritado.
La señora señaló directamente hacia él, con el rostro lleno de indignación y miedo.
¡Tú!¡Fuiste tú el que me robó!¡No te hagas el inocente!¡Llamen a la policía!
Leo frunció el ceño, sacando lentamente las manos de los bolsillos para mostrar que no llevaba nada.
No tengo nada suyo, señora. Ni siquiera sé de que está hablando.
Un pequeño grupo de personas empezó a rodearlos, murmurando entre sí mientras miraban a Leo con sospecha
¡Mentiroso! -gritó la mujer, acercándose a Leo. -¡Estoy segura de que fuiste tú!
Leo apretó los dientes, sintiendo cómo la ira comenzaba a hervir dentro de él. Había tenido un día terrible, y ahora esto era la gota que colmaba el vaso.
¡Él fue! ¡Estoy segura!
Leo sacó las manos de los bolsillos lentamente, mostrando que no tenía nada en ellas, pero no se molestó en defenderse. Solo los miró con frialdad y sarcasmo.
¿En serio?¿Yo?- dijo al fin, quitándose un audífono.-¿Y cómo estás tan segura, señora?¿Me vio hacerlo?
La mujer titubeó un momento, pero luego señaló su chaqueta.
¡Esa chaqueta! ¡El ladrón llevaba una igual!
Leo dejó escapar una risa seca y sarcástica.
Ah, claro, porque soy el único en el mundo con una chaqueta negra. Muy lógico.
En ese momento, dos policías que pasaban cerca se acercaron, alertados por los murmullos de la gente.
¿Qué está pasando aquí?-preguntó uno de los oficiales.
¡Ese chico me robó!-exclamó la señora.-¡Estoy segura!
Leo cruzó los brazos, mirándolos con aburrimiento.
¿Tienen pruebas?¿O solo están acusando por mi "estilo"?
Uno de los policías lo miró de arriba abajo, notando su actitud desafiante.
Chico, vacía tus bolsillos.
Leo los miró fijamente, tensándose.
¿En serio?¿Van a asumir que soy culpable sin pruebas?
Es un procedimiento estándar-dijo el otro oficial.-Si no tienes nada que esconder, vacía tus bolsillos.
Con un suspiro frustrado, Leo sacó lentamente todo lo que tenía: un encendedor, un paquete de cigarrillos y su teléfono.
¿Contentos?-preguntó Leo
Sin embargo antes de que alguien pueda hacer algo Leo siguió su camino y se fue a casa
Oye chico regresa aquí ahora-grito un oficial
Cuando Leo entró en casa fue recibido por sus padres los cuales enojados le reprendieron por llegar tarde y por lo que le dijo a Amelia sobre que no son novios
Leo cerró la puerta de su casa con fuerza, dejando escapar un suspiro de frustración. No solo había tenido que lidiar con la acusación injusta de robo, sino que ahora tenía que enfrentar la furia de sus padres. Al verlos, su rostro se endureció, anticipando el regaño que se avecinaba.
¡Leonardo! -dijo Lorena, levantando la voz.-¿Porqué llegas tan tarde? Y además, ¿cómo te atreves a hablarle así a Amelia? ¡Te hemos dicho mil veces que debes hacer lo que te dicen tus padres!
Leo, sin decir una palabra, soltó su mochila en el suelo y se dejó caer en el sillón del salón. Estaba tan agotado de todo lo que había sucedido, pero no podía dejar que eso lo derrumbara. Cerró los ojos por un momento, buscando un respiro antes de enfrentarse a la tormenta.
No me hagas repetirlo, Leonardo.-Saúl, su padre, también se levantó, acercándose a él con una mirada severa.-Te estamos dando la oportunidad de estar con alguien, de tener una relación, y tú lo echas todo a perder con tu actitud.¡No puedes seguir desobedeciendo!
Leo se levantó de golpe, su frustración explotando. Estaba harto de escuchar las mismas cosas una y otra vez.
¿Oportunidad?-dijo con voz baja pero cargada de rabia.-¿Qué oportunidad?¿La oportunidad de ser un maldito peón en su juego?¡¿Eso es lo que esperan de mí?!¡¿Que me conforme con ser lo que ustedes digan, con estar con una chica que ni siquiera me interesa?! ¡Estoy harto de todo esto!USTEDES SI QUE SON DOS PUTOS IDIOTAS Y AHORA APRENDERAN A OBEDECER Y RESPETAR-se saca el cinturón jala a Lorena del pelo y le pega 30 veces con el cinturón-camina idiota
Regresan
Aprendan que soy su hijo y mi felicidad es más importante que un tarado estúpido y bobo empleo
Lorena lo miró con incredulidad, mientras Saúl fruncía el ceño.
No puedes hablar así, Leonardo.¿Qué tipo de educación es esa?-dijo Saúl, cruzándose de brazos.
La que ustedes me dieron -respondió Leo, con una sonrisa amarga.-La que ustedes me dieron cuando decidieron que mi vida era menos importante que su maldito trabajo y sus relaciones.
Saúl dio un paso hacia él, su rostro ahora rojo de enojo.
¡¿Cómo te atreves a hablarme así?! Yo trabajo para darte lo mejor, y tú me hablas como si fuera el enemigo. Si no fuera por mí, no tendrías ni la mitad de lo que tienes.
Leo lo miró fijamente, el odio en sus ojos.
Pues, ¿saben qué? -dijo, apretando los puños. -Prefiero no tener nada si eso significa estar rodeado de mentiras y falsedades. Y si lo único que quieren es que me quede callado y haga lo que me ordenan, se pueden ir al carajo. Además yo ya tenia todo lo que quería antes del que el tarado del Juez me obligará a regresar con ustedes yo tenia amor apoyo comprensión tenía unos padres que me amaban y no me presionaban que se orgullecian con cada pequeño paso
Silencio. Lorena y Saúl se quedaron en shock, mirando a su hijo con una mezcla de furia y desdén. Pero Leo no se inmutó. Sabía que lo que acababa de decir los había herido, pero ya no le importaba. Estaba cansado y harto de vivir para cumplir las expectativas de los demás.
Voy a mi cuarto -dijo con voz cortante, caminando hacia las escaleras sin mirar atrás.
Pero antes de que pudiera dar el primer paso, la voz de Saúl lo detuvo.
No vas a ir a ningún lado hasta que no te disculpes por tu actitud hijo.
Leo se giró lentamente, mirándolo fijamente. Por un momento, estuvo a punto de estallar de nuevo, pero algo en su interior lo detuvo. Ya no quería pelear. No quería seguir arrastrando esa carga. Así que, sin decir una palabra más, subió las escaleras, cerrando la puerta de su habitación detrás de él.
Allí, en la soledad de su cuarto, Leo se dejó caer sobre la cama, cerrando los ojos. Sabía que no podía seguir viviendo de esa manera, atrapado en una vida que no quería. Pero, por ahora, solo quedaba esperar, esperando que alguna vez pudiera liberarse de todo eso.
Al Día siguiente
Cuando Leo llego a la escuela
Amelia lo quería besar pero Leo ya fue demasiado lejos y le pego una tremenda cachetada diciendo que si eran "novios" ella debería obedecerlo en todo si quiere que Leo sea su novio deberá aceptar sus reglas
Amelia con tal de ser la novia de Leo acepto y permitió durante todo el día y durante 3 semanas Leo le pegara y la violente
Ese día....
Leo estaba en el pasillo, con el rostro endurecido y los puños cerrados. Amelia había intentado nuevamente abrazarlo y, en un arrebato de furia, Leo la empujó con fuerza, haciéndola tropezar contra la pared.
¡Te dije que no me toques!-gritó, su voz resonando por el pasillo.
Amelia, con lágrimas en los ojos, se llevó una mano al brazo donde había recibido el golpe. Intentó hablar, pero antes de que pudiera decir algo, la imponente figura de la Directora María Graciela apareció al final del pasillo.
¡Leonardo Gómez Padilla!-exclamó con voz firme, deteniéndose frente a él.-A mi oficina, ahora.
Leo levantó la mirada, desafiante, pero al mismo tiempo sabía que no tenía escapatoria. Sus hombros cayeron levemente mientras murmuraba:
¿Qué pasa ahora?
Sin discusiones. A mi oficina. Amelia, tú también.
Ambos caminaron en silencio hacia la dirección, Amelia aún sollozando. Al llegar, María Graciela cerró la puerta y señaló las sillas frente a su escritorio.
Siéntense -ordenó.
Leo cruzó los brazos y se dejó caer en la silla, mientras Amelia tomaba asiento con cuidado, evitando el contacto visual.
Quiero explicaciones, ahora mismo.-La Directora se dirigió a Leo primero.-¿Qué fue lo que acabo de presenciar?
Leo alzó una ceja, su tono lleno de sarcasmo.
¿Qué quiere que diga? Me harté. Amelia no entiende que no quiero nada con ella.
María Graciela lo miró fijamente, su rostro grave.
¿Y crees que la violencia es la solución? Leonardo, este comportamiento es inaceptable, sin importar las circunstancias. No tienes derecho a agredir a nadie.
Amelia sollozó más fuerte, pero no dijo nada.
Ella no me deja en paz-replicó Leo, su voz elevada.-Me sigue, me acosa, ¡no respeta mis límites!me sigue!
Eso no justifica tu reacción.-La Directora suspiró, observando a ambos.-Amelia, ¿es cierto lo que dice Leonardo?
Amelia levantó la vista, mordiéndose el labio. Dudó antes de asentir lentamente.
Yo solo... quería que me quisiera...
María Graciela masajeó sus sienes, claramente frustrada por la situación.
Aquí hay un problema grave. Ambos necesitan apoyo, pero, Leonardo, tu actitud es inaceptable. Esto tiene que detenerse, y lo haré yo misma si es necesario.
Leo apretó los dientes, pero antes de responder, la Directora continuó:
Hablaré con tus padres y con los de Amelia. Y hasta que resolvamos esto, están estrictamente prohibidos los acercamientos entre ustedes dos. Si alguno de ustedes rompe esta regla, habrá consecuencias serias.
Leo soltó una risa amarga.
¿Y qué va a hacer, Directora?¿Expulsarme?
Si es necesario, sí-respondió María Graciela, sin titubear.-Pero prefiero ayudarte antes de llegar a ese punto.
El silencio llenó la oficina. Ambos jóvenes sabían que esta situación no iba a terminar aquí.
Leo permaneció en su asiento, con las manos temblorosas de la frustración contenida. La Directora María Graciela lo miraba fijamente, esperando que continuara después de su arrebato inicial.
Yo no quiero estar cerca de ella, Directora -dijo Leo con un tono grave, casi quebrado.- No le habría puesto la mano encima si no fuera porque mis estúpidos padres decidieron meterme en esta "relación" forzada.La Directora arqueó una ceja, pero no lo interrumpió.
¿Sabe lo que hicieron? -continuó Leo, apretando los puños. -Ellos...¡me vendieron! Porque claro, a ellos no les importa mi felicidad. Todo esto es porque el padre de Amelia es el jefe de mi "papá", y si no estábamos juntos, él perdería su trabajo.
Hizo una pausa para tomar aire, aunque su respiración era irregular.
Dicen que lo hacen "por mi bien", pero no es cierto. Lo hacen por ellos, por su propio beneficio. Y Amelia...-Leo lanzó una risa amarga.-Ella se obsesionó conmigo....desde que supo de este acuerdo. Apenas se enteró de que debíamos ser novios, se puso contenta, como si yo fuera algún trofeo o un juguete que le pertenece. Me persigue al baño¿qué debo mostrarle como estoy meando?
La Directora suspiró profundamente y cruzó las manos sobre el escritorio.
Leo, entiendo que estés en una situación injusta y dolorosa. Esto que describes no está bien, ni por parte de tus padres ni de los padres de Amelia. Pero no puedes responder con violencia. No importa cuán frustrado estés, agredir a alguien nunca será la solución.
¿Entonces qué hago?-replicó Leo, levantándose abruptamente.-¿Dejo que todos hagan lo que quieran conmigo? ¿Que decidan por mí?¿Que Amelia me acose, me persiga, me arruine la vida?
No-respondió María Graciela con calma, aunque su tono era firme.-Lo que haces es usar tus palabras y buscar apoyo, como ahora. Hablaré con tus padres y con los de Amelia. Esto no puede seguir así.
Leo negó con la cabeza, incrédulo.
Mis padres no van a escuchar. Para ellos soy un accesorio, una herramienta para mantener su maldito trabajo. No importó
La Directora lo miró con una mezcla de compasión y seriedad.
Entonces será mi responsabilidad hacer que te escuchen. Si esta situación no mejora, habrá consecuencias, no solo para Amelia, sino también para los adultos que te han puesto en esta posición.
Leo permaneció en silencio, luchando contra las emociones que lo invadían. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que alguien realmente estaba de su lado, aunque aún dudaba de que algo pudiera cambiar.
Yo fui sicario-dijo Leo yéndose-se como disparar señora y si me sigo quebrando emocionalmente no se sorprenda si hago una masacre y todos acaban sin vida pero es que esa es la forma que yo sé cómo solucionar los problemas
"Tú no eres nadie ante mi-dijo el Leo de 14 en su mundo de sicarios- quiero que limpies mis zapatos con un cepillo de dientes y si no están brillantes-saca su pistola-te mato a ti y voy a buscar a tu hermanito al jardín al que va o mucho mejor lo secuestro y haré que tu mismo lo asesines"
Comentarios
Publicar un comentario