CAPITULO 12:

 Leo estaba sentado en el banco del patio cuando ve que Verónica 

Hola Amor- dijo Vero-¿cómo estás?

Hola Vero-dijo Leo-bien aunque lo mismo de siempre Amelia se cree que soy de su propiedad y ahora la Directora hará algo y espero que haga entrar en razón a Lorena y Saúl 

Verónica es la chica que hace algunas semanas Leo salvo del salvaje de David 

Después de haber sido violentada durante 3 años casi 4 y no es que ella haya querido ser novia de David fue más algo obligatorio ya que Óscar hermano de Vero la obligó a ser novia de David y no le creía cuando ella le contaba lo de la violencia 

Leo suspiró y la beso diciéndole que haber cortado con David fue lo mejor que ella hizo así podría ser feliz 

Mientras se daban un beso se escucho el grito de Amelia 

Leonardo que crees que haces?-grito-

Amm beso a mi novia-dijo Leo-

Se supone que eres mi novio deberías besarme a mi-dijo Amelia-

Yo...NO...SOY....TU....NOVIO AMELIA TU ERES UNA MALCRIADA SOLO ESTABA CONTIGO EN UNA RELACION FORZADA ¿PERO SABES QUE?YA NO SOMOS NADA ESTOY ROMPIENDO ESTA RELACION FALSA CONTIGO AMELIA LUCÍA ROMERO

Las palabras de Leo fueron como un golpe directo a la mandíbula de Amelia. La chica se quedó parada, sin poder responder, mientras los demás a su alrededor observaban en silencio. Leo sentía cómo el peso de su decisión finalmente caía sobre sus hombros, pero también sentía una ligera sensación de liberación.

Verónica, a su lado, le sonrió con complicidad, sabiendo que Leo había hecho lo correcto, no solo por ella, sino por sí mismo. La relación con Amelia había sido una cadena que lo había mantenido prisionero, y al romperla, Leo comenzaba a encontrar el camino hacia su propia paz.

En el camino a casa

Leo y Vero iban de la mano 

Caminaban por la vereda dándose amor 

Una vez llegaron a casa de Leo fueron recibidos por Lorena y Saúl quienes no estaban felices de que Leo rompiera "la relación de novios que tenia con Amelia"

Cuando Leo y Verónica llegaron a la casa de Leo, todavía sonriendo y disfrutando de su compañía, fueron recibidos por un ambiente completamente distinto al que habían tenido en su paseo. En el umbral de la puerta estaban Lorena y Saúl, con expresiones severas y descontento evidente.

¿Se puede saber qué es esto? -preguntó Lorena, cruzándose de brazos y mirando directamente a Verónica, como si la sola presencia de la chica fuese un insulto.

Leo apretó ligeramente la mano de Verónica, transmitiéndole calma, y respondió con voz firme:

Esto es mi vida. Estoy con Verónica porque quiero estar con ella, no porque ustedes me lo ordenen o lo aprueben.

Saúl, con el ceño fruncido, dio un paso al frente.

¿Y Amelia?¿Qué pasó con lo que acordamos, Leonardo? Te dijimos que esa relación era importante para nuestra familia.

Leo soltó la mano de Verónica con delicadeza y dio un paso al frente, enfrentándose directamente a su padre.

Amelia no me importa. Nunca me importó. Ustedes no tienen derecho a decidir con quién debo estar. Esa relación no era para mi bien, era para el de ustedes. Me usaron como moneda de cambio, y ya estoy harto. Y nunca acordé nada idiota ustedes me usaron y si quieren saber algo eso ahora ya no se puede más es ilegalicimo y ustedes si tienen un cerebro y no se lo comieron los zombis sabrán que por eso les pueden quitar las custodia de sus hijos porque además yo no quería pero ustedes par de bebitos con pañales sucios hacían tremendo berrinche por su puto y estúpido trabajo que a mi me importa lo mínimo yo ya tenia una buena vida y ustedes son unos pobretones haría cualquier cosa con regresar con mi familia-dijo Leo 

Lorena alzó la voz, visiblemente molesta.

¡Nosotros somos tus padres! Sabemos que es lo mejor para ti.

Leo dejó escapar una risa amarga.

¿De verdad? Si supieran lo que es mejor para mí, me habrían escuchado cuando les dije que no quería estar con Amelia. Me habrían apoyado en lugar de obligarme a hacer algo que odio. Pero no, ustedes solo piensan en ustedes mismos. Son ustedes unos pelotudos tontos idiotas tarados putos inútiles y unos berrinchudos que no maduraron 

Verónica, aunque nerviosa, intervino suavemente:

Señora, señor, yo solo quiero que Leo sea feliz. No estoy aquí para causar problemas.

¡Tú eres el problema! -gritó Lorena, apuntándola con el dedo. -Desde que apareciste, Leo ha estado rebelándose más que nunca.

Leo levantó la mano para interrumpirla.

No, Lorena. Ustedes son el problema. Y si no pueden entender eso, entonces quizás deberían empezar a pensar en todo lo que han hecho mal. Y siempre fui rebelde por culpa suya

Sin esperar una respuesta, Leo tomó la mano de Verónica nuevamente.

Voy a mi habitación. Si quieren seguir discutiendo, háganlo entre ustedes. Yo ya no pienso escucharlos.

Leo se detuvo en las escaleras y, con una mezcla de furia y determinación en el rostro, se giró para mirar a sus padres una última vez. Su voz era firme, llena de reproche y dolor acumulado.

¿Quieren saber en quién me están convirtiendo?¿Quieren que sea como esas niñas de hace siglos, como Remedios de Escalada o tantas otras que no tenían derecho a decidir sobre sus propias vidas? -dijo, con el tono cargado de sarcasmo.

Lorena y Saúl lo miraron confundidos, pero él no les dio tiempo para replicar.

Esas niñas eran vendidas, ¡vendidas! por sus propios padres como si fueran objetos. Como si fueran menos que personas. Obligadas a casarse con hombres mayores o con cualquiera que les conviniera a sus familias, sin importarles lo que ellas querían, lo que ellas sentían.

Leo señaló hacia ellos, con el dedo temblando de rabia.

Eso es lo que ustedes hicieron conmigo. Me vendieron, me entregaron como si yo fuera un maldito trofeo a la pendeja de Amelia. A ustedes no les importa mi felicidad, solo su maldito beneficio.

El silencio en la sala era tan denso que parecía asfixiante. Lorena abrió la boca para decir algo, pero Leo la interrumpió.

No soy su peón, y no soy su mercancía. Así que acostúmbrense a la idea: yo decido con quién quiero estar, y no va a ser Amelia 

Leo no dijo nada y siguio su camino.Dejando a sus padres en un silencio incómodo, enfrentándose por primera vez al peso de sus acciones.

Subió al segundo piso de la casa 

Desapareció por el pasillo junto a Verónica, dejando a sus padres desconcertados y furiosos en la sala. Al cerrar la puerta de su habitación, Leo suspiró y miró a Verónica con una sonrisa cansada.

Gracias por estar conmigo. No sé qué haría sin ti.

Verónica lo abrazó con ternura.

Siempre estaré contigo, Leo. Siempre.

En la sala, Lorena y Saúl discutían en voz baja, sus palabras llenas de frustración y desesperación.

¿Qué vamos a hacer ahora? -preguntó Lorena, paseándose de un lado a otro, con los brazos cruzados.

No lo sé -respondió Saúl, pasándose una mano por el cabello. -Ese muchacho es un testarudo, igual que tú. 

De repente, el teléfono de Saúl comenzó a sonar, vibrando sobre la mesa. Al mirar la pantalla, su rostro se tensó.

Es Uriel…-murmuró, mientras Lorena lo miraba expectante.

Contesta -dijo ella, ansiosa.

Saúl tomó una respiración profunda antes de responder.

Buenas noches, señor Uriel.

La voz de Uriel al otro lado de la línea era fría y cortante.

No tan buenas, Saúl. Me he enterado de que tu hijo y mi hija ya no están juntos. ¿Es cierto?

Bueno, señor, ha habido... problemas. Leo es un poco rebelde, pero estoy seguro de que podemos...

Uriel lo interrumpió, su tono ahora más amenazante.

No quiero excusas, Saúl. Si Leo no vuelve con Amelia y mantiene esta relación, no tendrás que preocuparte por tus problemas familiares porque estarás desempleado. ¿Entendido?

Saúl sintió cómo la sangre se le helaba en las venas.

Pero señor, entiéndame, es un adolescente. No puedo obligarlo a...

Oblígalo -cortó Uriel con un tono implacable. -Encuentra la forma. Porque si no lo haces, perderás tu puesto, y créeme, haré que nadie en esta ciudad te contrate nunca más.

El silencio al otro lado de la línea fue ensordecedor antes de que Uriel colgara abruptamente. Saúl bajó el teléfono lentamente, su rostro pálido y tenso.

¿Qué dijo?-preguntó Lorena, aunque ya sabía la respuesta.

Que si Leonardo y Amelia no vuelven a estar juntos,o perderé mi trabajo...y más.

Lorena se dejó caer en el sofá, llevándose las manos a la cara.

Esto es un desastre. Si lo obligamos, Leo nos odiará más de lo que ya lo hace.

Saúl apretó los puños, mirando el teléfono con rabia.

No tenemos opción, Lorena. Tendremos que hablar con él.

Lorena suspiró profundamente, poniéndose de pie y comenzando a caminar de un lado a otro.

No podemos simplemente entrar a su habitación y exigirle que vuelva con Amelia. Si lo hacemos, se va a rebelar aún más, y quién sabe que pueda pasar.

¿Entonces qué sugieres?-preguntó Saúl, todavía sentado, con el rostro hundido en sus manos.

Tal vez…-Lorena dudó, pero luego prosiguió- Tal vez deberíamos intentar razonar con él. Hacerle entender lo importante que es para nuestra familia que esta relación continúe.

Saúl soltó una risa amarga.

¿Razonar?¿Con Leo?Ese chico ya no nos escucha. Está demasiado influenciado por esa tal Verónica y todos sus amigos.

Bueno, entonces tal vez debamos hablar con ella-sugirió Lorena, apretando los labios.

¿Verónica?¿Crees que nos hará caso?

Si la convencemos de que Leo está mejor con Amelia, tal vez ella pueda influenciarlo. Ella parece importarle mucho.

Saúl negó con la cabeza, exasperado.

No lo sé, Lorena. Esto es un callejón sin salida.

Antes de que pudieran continuar discutiendo, un golpe fuerte en la puerta los interrumpió. Ambos se giraron rápidamente, confundidos.

Cuando Saúl abrió la puerta, se encontró cara a cara con Uriel. Su expresión severa y su presencia dominante llenaron la entrada de tensión.

Vine porque quiero resultados -dijo Uriel sin preámbulos, cruzando los brazos.

Saúl tragó saliva, tratando de mantenerse firme.

Señor Uriel, le aseguro que estamos haciendo todo lo posible.

Uriel lo miró con desdén.

"Todo lo posible" no es suficiente. Si no arreglan esto, Saúl, no solo perderás tu trabajo, sino que te aseguro que arruinaré a tu familia. Amelia está destrozada, y no toleraré que mi hija sea rechazada de esta manera.

Lorena, que había permanecido en silencio, se adelantó.

Señor Uriel, entendemos su posición, pero necesitamos tiempo. Leo está en una etapa complicada y…

No me importa la etapa en la que esté ese mocoso -la interrumpió Uriel, elevando la voz.-Tienen una semana para arreglar esto. Ni un día más.

Con esas palabras, Uriel dio media vuelta y salió, dejando a Lorena y Saúl sumidos en el silencio y la desesperación.

Saúl cerró la puerta lentamente, volteándose hacia Lorena.

Una semana. ¿Qué vamos a hacer?

No lo sé -respondió Lorena, con la voz temblorosa. -Pero si no encontramos una solución, nuestra vida se desmoronará.

Mientras tanto, en su habitación, Leo escuchaba parte de la conversación desde el pasillo, con los puños apretados y una expresión de ira contenida.

Una semana -murmuró para sí mismo.-No dejaré que me utilicen más como una ficha en su juego.

Esa noche en la cena 

Leonardo-dijo Saúl-necesitamos en verdad que regreses con Amelia entiéndelo hijo si no estás con ella pierdo mi empleo 

Tu empleo podes metertelo por el orto no regresaré con esa acosadora a ver si no les entra por un oído y se les sale por el otro AMELIA SE METIA CONMIGO AL BAÑO ¿QUÉ DEBO ENSEÑARLE COMO ESTOY MEANDO?¿DEBO MOSTRARLE MI PARTE INTIMA PARA QUÉ ME DEJE EN PAZ?¿QUIEREN QUÉ SEA COMO REMEDIOS DE ESCALADA QUÉ CON 14 PUTOS AÑOS SE CASO CON JOSÉ DE SAN MARTIN 1812 EN  QUE EN AQUEL MOMENTO TENIA 34 AÑOS CLARAMENTE EN LA ACTUALIDAD ESTARIA LITERALMENTE PRESO POR ESTAR CON UNA MENOR Y EN 1816 TUVIERON A SU HIJA OSEA ELLA TENIA 18 AÑOS Y MURIO A LOS 25 AÑOS  ¡NO QUIERO ESTAR CON AMELIA PORQUE SE REPITE LA MISMA PUTA HISTORIA QUE CON REMEDIOS! DEJEN QUE HAGA MI VIDA DEJENME SER FELIZ CON QUIEN AMO Y DEJEN DE PONER EL TRABAJO POR ENCIMA DE SUS HIJOS PORQUE SI YO TAMBIEN SOY SU HIJO NO UN NIÑERO AL QUE NO LE PAGAN-dijo Leo intentando calmarse-me voy a la calle regreso tarde y no me esperen

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