CAPITULO 17:
Al salir de la cárcel
Leo se encontró con la desagradable presencia de sus profesoras Carmen y Sofia quienes empezaron a criticarlo de que haya salido de la carcel
Mira quién sale de la cárcel -comentó Carmen con una sonrisa burlona. -Qué sorpresa, ¿eh, Sofía? El chico que tanto presumía de ser un ejemplo, ahora paseando por aquí como si nada.
Leo las miró sin decir nada, sintiendo que todo el peso de sus palabras caía sobre él como una nube oscura. Las dos profesoras lo miraban con desdén, como si esperaran que se disculpara por algo, como si su vida fuera una especie de espectáculo del que ellas se pudieran reír.
¿Y qué? ¿Ahora vas a seguir haciendo el papel de chico problemático? -dijo Sofía, cruzando los brazos con aire de superioridad. -No entiendo cómo un niño como tú puede terminar en ese lugar. Deberías estar agradecido de que todavía te dejemos pisar el aula después de todo lo que has hecho.-Leo le pega una cachetada a las dos profesoras-
Leo apretó los puños, pero esta vez, ya no sentía miedo ni vergüenza. Ya no iba a ser la víctima de sus críticas ni de su indiferencia. Estaba harto de que la gente lo señalara sin saber nada de su vida, de sus luchas y sus batallas internas.
¿De verdad se creen en posición de juzgarme? -dijo con voz firme,manteniendo la mirada fija en ellas.-No tienen idea de lo que he pasado. No son mis padres, no son mis amigos. Y sinceramente, no me importa lo que piensen de mí.
Las profesoras se quedaron calladas por un momento, sorprendidas por la respuesta de Leo. Estaban acostumbradas a ver a los estudiantes callarse y pedir perdón por cualquier cosa que hicieran, pero Leo no era como los demás.
Deberías tener más respeto por las autoridades -interrumpió Carmen, dando un paso hacia él con tono autoritario. -Tú no eres nadie para hablarme de esa manera. Yo soy tu profesora, y debes respetarme.-vuelve a recibir una cachetada-
No me interesa tu respeto -respondió Leo sin titubeos.- El respeto se gana, y tú, sinceramente, no lo has hecho conmigo.Lo único que haces es juzgarme y ponerme en una categoría que ni siquiera comprendes. No me voy a callar, ni me voy a dejar manipular. Ya no soy el mismo de antes.
Las dos profesoras intercambiaron una mirada desconcertada. Nunca habían escuchado a un estudiante hablar de esa manera, especialmente a Leo, quien en el pasado siempre había sido callado, retraído y dispuesto a obedecer
Sabes, Leo-dijo Sofía, intentando retomar el control,-tal vez es hora de que empieces a pensar en tu futuro. El camino que estás tomando solo te llevará a la perdición.-otra cachetada más recibe por parte de Leo-
Yo ya tengo claro lo que quiero para mi futuro -respondió Leo, con una calma decidida.-Y eso no incluye seguir las reglas de personas que no me entienden ni me apoyan. No sé que futuro tienen ustedes en mente para mí, pero yo estoy tomando el control de mi vida ahora. Y además por si quieren escuchar y no les entra por un oído y les sale por el otro la discriminación es un delito que se paga con cárcel asique les aconsejo dejar de discriminarme o yo diré "I HOPE DIE IN A FIRE" Porque ni merecen vivir si son discriminadoras.-les pega una cuarta quinta sexta septima y octava cachetada
Con esas palabras, Leo giró sobre sus talones y se alejó de ellas, dejando atrás a las profesoras que, por primera vez, se quedaron sin palabras. Leo ya no era el chico que ellas conocían, el chico que se dejaba manipular y maltratar. Ahora, estaba tomando las riendas de su propia vida, y no iba a permitir que nadie lo detuviera.
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