CAPITULO 20:

 En la escuela al día siguiente durante la hora de inglés a las 11:30

La profesora Ana Victoria Serrano les dio un examen sorpresa pero para Leo en vez del examen tradicional le dio uno de múltiple choise 

Aquí tienes, Leonardo -dijo en voz baja, inclinándose hacia él. -Sé que los ensayos y respuestas largas pueden ser complicados para ti. Este es un examen de opción múltiple especialmente adaptado.

Leo levantó la mirada sorprendido.

Gracias, profesora -respondió con un tono de alivio genuino.

No tienes que agradecerme. Solo haz tu mejor esfuerzo, ¿de acuerdo?

Leo asintió con determinación. Mientras el resto de sus compañeros escribían, él leyó cuidadosamente cada pregunta y se concentró en marcar la respuesta correcta. Aunque no era fácil, el formato le permitió enfocarse mejor y trabajar con más confianza.

Cerca de él, Verónica lo observaba con una sonrisa discreta, sintiéndose orgullosa de que alguien finalmente entendiera y apoyara las necesidades de Leo.

Cuando el tiempo del examen terminó, Leo entregó su hoja con una mezcla de nervios y alivio.

Bien hecho, Leonardo -dijo la profesora Ana Victoria con una sonrisa cálida.

¿Profe porque este burro no tuvo un examen como nosotros?-preguntó Austin molesto-

Em Austin Navarro Reyes más respeto-dijo la profesora-Leo tiene dislexia por lo que no es no haya tenido el examen sino que lo adapte para que él no se frustre por lo que Austin si vuelvo a escuchar una falta de respeto no solo te mandare con la Directora sino que tendré una charla con tus padres por tu comportamiento 

El chico se hundió en su silla, con el rostro rojo de vergüenza, mientras el resto de la clase permanecía en silencio.

Leo miró a la profesora Serrano con un pequeño destello de gratitud en los ojos, pero permaneció callado, evitando llamar más la atención sobre sí mismo.

Cuando la profesora volvió al frente para recoger los exámenes, Verónica aprovechó para inclinarse hacia Leo y susurrar:

No dejes que idiotas como él te afecten, ¿sí? Tienes todo el derecho de aprender y crecer a tu manera.

Leo asintió, sintiendo un cálido respaldo en sus palabras. Ese momento, aunque incómodo, le recordó que no estaba solo en su lucha.

En camino a la clase de gramática en el aula 27 del noveno piso 

Leo fue al baño, Vero lo acompaño y espero afuera justo cuando vio como Amelia junto con Amber y Norma se acerca a burlarse de ella y de como debería dejar a Leo y dejar que él esté "mejor" con ella 

Nunca dejaré a Leo Amelia no es nuestra culpa si haz sido rechazada y ya déjalo en paz Leo no será tuyo no es un objeto es una persona que ha elegido ser feliz con la persona que ama y esa persona soy yo

Amelia se cruzó de brazos, acompañada de Amber y Norma, quienes lanzaban risitas burlonas. Su mirada altiva y desafiante se clavó en Verónica.

¿De verdad crees que puedes competir conmigo?- dijo Amelia, alzando una ceja.- Leo solo está contigo porque no ha visto lo que se está perdiendo.

Amber agregó, con un tono malicioso:

Es cuestión de tiempo para que se dé cuenta de que tú no eres suficiente para él.

Verónica respiró hondo, intentando mantener la calma, pero su mirada se endureció al fijarse en Amelia.

Nunca dejaré a Leo, Amelia respondió firme, con una voz llena de convicción.- No es mi culpa que hayas sido rechazada. Ya déjalo en paz.

Amelia soltó una risa sarcástica.

¿Y quién te crees que eres para hablarme así?

Verónica dio un paso al frente, dejando en claro que no se intimidaría.

Soy la persona que Leo ha elegido amar, y no importa cuántos intentos hagas, no cambiarás eso. Leo no es un objeto que puedes reclamar. Es una persona con sentimientos y decisiones, y una de esas decisiones es estar conmigo. Así que, supéralo, Amelia.

Norma intentó intervenir, pero Verónica alzó la mano en un gesto para detenerla.

¿Algo más que quieran decir?-preguntó Verónica, con tono desafiante. -Porque si no, pueden irse.

En ese momento, la puerta del baño se abrió y Leo salió. Miró a Verónica y luego a Amelia y sus amigas, captando al instante lo que sucedía.

¿Qué está pasando aquí? -preguntó con frialdad, dirigiendo una mirada penetrante a Amelia.

Amelia cambió su expresión rápidamente, adoptando una falsa sonrisa.

Nada, Leo, solo estábamos charlando con Verónica.

Leo cruzó los brazos, escéptico.

¿Ah, sí? Pues no parece. Más vale que esto no se repita, Amelia. Estoy cansado de tus juegos.

Amelia intentó responder, pero Leo tomó a Verónica de la mano y la guió lejos del grupo.

Gracias por defenderme -susurró Leo mientras caminaban juntos hacia el aula.

Siempre lo haré, amor -respondió Verónica, entrelazando sus dedos con los de él. -Siempre.

Llegando al aula de gramática en el aula 27 Sofia ya esperaba y al verlo a Leo decidió que lo haría sufrir solamente porque no soporta que sea zurdo

Leonardo, al frente -ordenó Sofía, señalando la pizarra con un gesto brusco.

Leo se acercó con paso lento, sintiendo las miradas de sus compañeros clavadas en él. Sofía ya había preparado un ejercicio complicado en la pizarra, claramente diseñado para ponerlo en apuros.

Escribe esta oración y corrige los errores gramaticales -dijo Sofía, entregándole un marcador. Pero cuando vio que Leo usaba la mano izquierda, frunció el ceño.

No, no, no -exclamó con un tono autoritario.- Con la derecha, Leonardo. ¿Cuántas veces tengo que decirte que uses la mano correcta?-recibe cachetada-

Leo apretó los labios, conteniendo la frustración que burbujeaba dentro de él. Ya estaba harto de ese tipo de comentarios, pero sabía que cualquier cosa que dijera solo empeoraría las cosas.

Soy zurdo, profesora-respondió con calma, pero firme.-Y voy a usar mi mano izquierda.

Sofía dio un paso al frente, casi intimidante.

No mientras estés en mi clase. Aquí haces las cosas como deben ser.

¿Como deberían ser?¿osea le puedo pegar un tiro en la cabeza o incluso tirarla por la ventana por ser una bebita inmadura?-dijo Leo 

Con todo respeto, profesora Müller, obligar a alguien a usar una mano con la que no se siente cómodo es discriminación.

La clase quedó en completo silencio. Todos miraron a Verónica, que estaba de pie, con los brazos cruzados y la mirada fija en Sofía.

¿Discriminación?-replicó Sofía, riéndose con sarcasmo.-No exageres, niña. Solo estoy intentando que este muchacho aprenda a hacer las cosas correctamente.

Lo correcto sería respetar sus capacidades y su condición-respondió Verónica con valentía.-Leo tiene dislexia y es zurdo. No puede aprender si lo obligan a hacer cosas que no están en su naturaleza.

¡Eso es una falta de respeto!-exclamó, señalándolo con el dedo.

Leo, sin inmutarse, continuó:

Falta de respeto es tratar a alguien como inferior solo por ser diferente. Yo no elegí ser disléxico, pero sí elijo no dejar que eso me defina ni me limite. Si a usted no le gusta, lo lamento, pero no voy a cambiar quién soy para satisfacer sus prejuicios.

Más tarde a las 13:30 

Los estudiantes se van al aula 28 para geometría con Carmen Weber Papadopoulos 

Carmen por odio hacia Leo por zurdo ha decidido que este haga un ejercicio en el pizarrón y si lo hacía mal todos serian perjudicados 

Leonardo, al frente-ordenó Carmen con un tono autoritario, señalando el pizarrón.

Leo se levantó con desgana, sintiendo la presión de las miradas de todos sus compañeros. Sabía que el ejercicio sería complicado, pero peor aún era el ambiente hostil que Carmen creaba cada vez que tenía la oportunidad.

Al llegar al pizarrón, Leo tomó el marcador con su mano izquierda, lo que hizo que Carmen chasqueara la lengua con desdén.

¿Otra vez con la mano equivocada? -espetó Carmen.

Leo respiró profundo, intentando mantener la calma.

Soy zurdo, profesora, y voy a usar mi mano izquierda, como siempre lo hago.

Carmen cruzó los brazos, sonriendo con sarcasmo.

Entonces más vale que lo hagas bien, Leonardo, porque si no, todos pagarán las consecuencias.

Con todo respeto Carmen es injusto que solo por su odio a la zurdera todos paguen si me equivoco en el ejercicio soy disléxico por si le interesa investigar y es que mi cerebro no procesa la información de la misma manera que usted que Vero Manu Dani o incluso Austin tengo una diferente manera de aprender pero eso no me hace menos inteligente soy muy bueno en la historia y en algunos de los idiomas por lo que le pediría que si no sabe ser tolerante y tener empatia que se vaya del mundo de la enseñanza-dijo Leo

Después de la escuela Leo caminaba por la calle escuchando música y con la capucha puesta pero cuando estaba por cruzar la calle un auto policial se detuvo frente a él y bajaron dos policías los cuales sin explicarle nada lo estrellaron contra la pared y le esposaron los brazos en la espalda pero antes de que lo puedan girar para revisarlo 

Leo se soltó las esposas y sacando su pistola le disparo a estos policías quitandoles la vida en el proceso 

Leo después de eso siguió su camino como si nada hubiera sucedido 

Eso sucede por arrestarme sin razón alguna-dijo Leo mientras dejaba los cadáveres en el suelo 

Leo llegó a casa tarde, algo que no pasó desapercibido para Lorena y Saúl, quienes estaban esperando en la sala con el rostro serio.

¿A qué hora pensabas llegar, Leo?-pregun-tó Lorena, su tono cargado de preocupación y algo de frustración.

Leo, con su habitual frialdad, dejó su mochila en el suelo y, sin mirar a sus padres, respondió con calma:

Tuve un problema, pero ya está resuelto.

Saúl frunció el ceño, observando la actitud distante de Leo. No era usual que él llegara tan tarde sin dar explicaciones más claras.

¿Qué tipo de problema?-preguntó Saúl, sin esconder la preocupación en su voz.

Leo, aún con la mirada fija en el suelo, no respondió. Solo se dirigió a la cocina para tomar algo, como si nada estuviera pasando.

Mientras tanto, Lorena notó algo extraño. Al acercarse a la entrada de la cocina, vio algo que colgaba del cinturón de Leo, algo que parecía una pistola. Su corazón dio un vuelco. No podía ser cierto. Con manos temblorosas, se acercó para confirmarlo.

Leo, ¿qué es eso?-preguntó, tratando de mantener la calma, aunque su voz temblaba de miedo.

Leo se giró lentamente, como si la pregunta no le sorprendiera, y con una mirada fría, respondió:

Un arma¿que más va a ser?-dijo Leo bebiendo una cerveza en lata-si me necesitan iré a darme una ducha y luego estaré en videollamada con Manu jugando videojuegos-dijo y salió de la cocina yéndose a su cuarto teniendo en medio un pequeño encuentro con Osvaldo 

Leo me lees el cuento de una tortuga que se va a París?-preguntó sosteniendo el libro en sus pequeñas manos 

No-dijo Leo siguiendo su camino hacia el final del pasillo donde estaba su cuarto u fue directamente al baño donde se dio una ducha de 20 minutos y al salir en calzoncillos se puso una remera y un pantalón que usaba de pijama

Después se dirigió a la computadora donde se conecto en llamada con Manuel y empezaron a hablar y jugar videojuegos 

Después de como una hora se abrió la puerta del cuarto de Leo:era Nicholas su hermano de 12 años 

Leo mamá dice que ya está la cena-dijo tímidamente asomándose por la puerta 

Leo suspiró, mirando la pantalla de su computadora antes de responder sin girarse hacia la puerta.

Dile que voy en un rato -respondió, su voz monótona y sin emoción.

Nicholas se quedó en el umbral, mirando a su hermano con algo de preocupación. Había notado que Leo no era el mismo últimamente, más distante y serio, y aunque lo intentaba, no sabía cómo acercarse a él. La tensión en el ambiente era palpable, pero no se atrevió a insistir.

Está bien -dijo tímidamente, antes de dar un paso atrás y cerrar suavemente la puerta.

Leo volvió a centrarse en la videollamada con Manu, buscando distraerse de todo lo que lo rodeaba. En su mente, las palabras de su madre y la constante presión de su vida se desvanecían, pero no de forma duradera. Solo por unos momentos, en esos ratos de desconexión, se sentía un poco más ligero. Sin embargo, sabía que la calma era temporal.

La cena podía esperar.

La cena fue normal con las mismas

preguntas de todos los dias:

¿cómo te fue en la escuela Leo?¿consideraste regresar a ser novio de Amelia?

esa pregunta cada vez lo irritaba más y Leo simplemente clavó el tenedor en la mesa y se retiró sin siquiera pedir permiso de retirarse

Leonardo Gómez Padilla-grito Saúl-debes pedir permiso para retirarte

Ustedes métanse el permiso por donde no les da la luz del sol cuando dejen de irritarme con la tarada de Amelia hablamos-grito Leo- buenas noches-cerro la puerta de su habitación 

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