CAPITULO 21:

 Lorena después de la cena 

Con una taza de té en las manos

Miraba en el sillón un álbum de fotos de cuando Leo era bebé 

Leo siempre fue un niño con mucha imaginación pero también muy mimoso pero gruñón 

Las páginas estaban llenas de recuerdos de cuando Leo era solo un bebé, un niño lleno de vida, de risas, y de momentos tiernos que ahora parecían tan lejanos.

Miró una foto en particular: Leo, con unos pocos meses de vida, acurrucado en su cuna, con una pequeña sonrisa en su rostro mientras estaba rodeado de peluches. En la foto, estaba ella, una versión más joven, con una expresión de ternura mientras le ofrecía su biberón.

"Venga Leo toma tu biberón"-decía una Lorena más joven-Venga gruñón necesitas una siesta

El recuerdo de la voz de su hijo de bebé le llegó como un eco suave, y aunque no podía entender las palabras, veía su carita y ese gesto de disgusto, como si no le gustara la idea de dormir.

Mmm-era la repuesta del Leo bebé en el momento cuando no sabía hablar-mmmm 

Venga gruñoncito-le logra dar un biberon-eso gruñón eres un pequeño gruñoncito Leo-decía la Lorena joven-

Si pero también es un payaso-decia el Saúl joven y con pelo-pero es nuestro gruñón"

Lorena no entendía como habían perdido tanta conexión con su primogénito pero debían recuperarlo demostrarle que lo amaban pero que con la forma como actuaban lo iban perdiendo cada vez mas

Que haces Lorena?-preguntó Saúl-

Miraba fotos de cuando Leo era bebé-dijo ella-Saúl lo estamos perdiendo si actuamos de esta forma lo vamos a perder para siempre y esta vez será que Leo es capaz de denunciarnos e irse con sus padres adoptivos, Cada vez está más distante, más frío. Y si seguimos presionándolo o ignorando sus necesidades emocionales, llegará el día en que no solo nos deje de hablar sino que se irá de nuestro lado

Saúl retrocedió un paso, sorprendido por sus palabras.

¿Crees que llegaría a tanto?

Lorena asintió con firmeza.

¿No lo ves, Saúl? Leo ya no es el niño que solía correr a nuestros brazos. Se siente traicionado, abandonado. Y aunque no lo diga, guarda mucho resentimiento hacia nosotros a sus hermanos. Si queremos evitar que algo así pase, tenemos que cambiar ahora. No podemos seguir tratándolo como si nada hubiera pasado. Necesita ayuda, atención, y sobre todo, necesita saber que estamos de su lado.

Saúl pasó una mano por su cabello frustrado.(es chistoso porque en la cabeza no tiene cabello sino que el cabello lo tiene en la altura de la orejas y para abajo de la cabeza)

¿Y cómo hacemos eso?¿Cómo reconstruimos algo que parece tan roto?

Lorena se levantó, dejando el álbum en la mesa.

Primero, empezamos por escucharlo. Sin juzgarlo, sin exigirle. Tenemos que mostrarle que nos importa de verdad, no solo como padres, sino como personas que lo aman y quieren lo mejor para él.
Saúl la miró en silencio, sintiendo el peso de sus palabras. Sabía que Lorena tenía razón, pero también entendía que no sería un camino fácil.

Está bien, Lorena-dijo finalmente, con un tono resignado.-Intentémoslo. Pero necesitamos hacerlo juntos.

Lorena asintió, decidida. Sabía que no había garantía de éxito, pero al menos era un paso hacia la reconciliación. Ambos debían recuperar a su hijo antes de que fuera demasiado tarde.

Vamos a recuperar a nuestro gruñón-dijo Saúl 

Lorena asintió con decisión. Sabía que el camino sería largo y lleno de obstáculos, pero no había otra opción. Ambos entendían que no era solo cuestión de recuperar la confianza de su hijo; era cuestión de recuperar a Leo, el niño lleno de imaginación, el payaso y gruñón que había sido suyo desde el primer momento.
Antes de que fuera demasiado tarde.

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