CAPITULO 28:

"Venga pequeño un paso importante para ya ser un niño grande es dejar el pañal Y usar el orinal"-decía la Lorena joven a su pequeño hijo Leo de 2 años-venga prueba para demostrarle a papá que eres un niño mayor 

La casa de los Gómez Padilla estaba llena de risas aquella mañana soleada. Lorena, arrodillada junto al orinal, trataba de convencer a su pequeño Leo de dar el gran paso.

Leo, con su cabello despeinado y una remera azul que casi le llegaba a las rodillas, cruzó los brazos y frunció el ceño.

No-dijo el travieso Leo y salió corriendo en pañal y una remera 

Saúl!tenemos un pequeño escapista nuestro bebé no quiere ser un niño grande-dijo Lorena asomándose por la puerta del baño-

No te preocupes yo lo atrapó-dijo Saúl que había estado arreglando un juguete persiguiendo a su hijo de 2 años-ven acá pequeño gruñon..Ven acá, pequeño gruñón. ¡No puedes huir de tu destino!- bromeó mientras corría tras Leo, quien soltaba carcajadas mientras esquivaba a su padre.

Leo se escondió detrás del sofá, pero no por mucho tiempo. Saúl se agachó, simulando no verlo.

Mmm…¿Dónde estará Leo? No lo veo por aquí.

Leo no pudo contenerse y soltó una risita delatadora. Saúl lo atrapó en un movimiento rápido, levantándolo por los aires.

Bueno, parece que no podemos con él- dijo en voz alta.-Supongo que todavía es un bebé.

Leo se detuvo al escuchar eso, asomándose desde la esquina de la cocina con el ceño fruncido.

¡No bebé! ¡Soy niño mayor!-protestó con orgullo.

Saúl y Lorena se miraron, intentando contener la risa.

¿Ah, sí? Pues los niños mayores usan el orinal- respondió Saúl con una sonrisa.

Leo dudó por un momento, pero luego caminó hacia el baño, todavía con el ceño fruncido.

Está bien.Niño mayor-murmuró, señalándose a sí mismo con un dedo.

Lorena le dio un beso en la frente mientras lo ayudaba a sentarse en el orinal.

¡Eso es! ¡Mi niño grande!-exclamó orgullosa.

Saúl se acercó y acarició la cabeza de su hijo.

Sabía que lo lograrías, campeón.

Leo los miró con una gran sonrisa, contento de haber demostrado su punto.

¡Te tengo!-dijo Saúl atrapando a un Leo en pañal solamente 

¡Papá noooo!- gritó Leo entre risas, pataleando en el aire mientras Saúl lo cargaba sobre su hombro como si fuera un saco de papas.

Pequeño gruñón, ¿sabes lo que les pasa a los niños que no quieren dejar el pañal? ¡Los hacemos volar como aviones!

¡Avión, avión!-gritó Leo, ahora emocionado por el juego, mientras Saúl lo levantaba y lo hacía girar por el aire.

Lorena apareció en la sala, apoyada en el marco de la puerta, observando la escena con una sonrisa.

Bueno, parece que está disfrutando su vida de bebé. Quizás deberíamos dejarlo en pañales un poco más.

Ni hablar-dijo Saúl, colocando a Leo sobre sus pies. -Vamos, campeón. Demuestra que eres todo un hombrecito. Papá está orgulloso de ti.

Leo miró a su padre, luego a su madre, y finalmente al orinal que Lorena aún sostenía.

¿Después de avión?- preguntó con ojos brillantes.

Lorena y Saúl rieron al unísono.

Sí, pequeño, después del avión-respondió Lorena.

Y aunque aún faltaba un tiempo para que Leo dejara los pañales por completo, aquel día quedó marcado como uno lleno de amor, paciencia y risas en la familia Gómez Padilla.

Bien, parece que el señor Leo no está listo para ser un niño grande hoy-dijo, riendo Lorena 

Es un trabajo en progreso-respondió Saúl, colocando a Leo en su hombro como si fuera un saco de papas.-Pero algún día este pequeño travieso conquistará el orinal... ¡y el mundo!

Al Día siguiente en el jardín 

Seño ya un niño mayor-dijo Leo de 2 años al llegar al jardin- 

Muy bien pequeño te ganaste una estrella junto a tu nombre en la pared de logros-dijo alzaldolo y llevándolo a la pared de nombres donde busco el suyo y pego la pegatina-un niño mayor que espero que no se ponga gruñón hoy durante la siesta 

Durante la hora de la siesta 

Leo jugaba con unos bloques y se unieron su mejor amigo en el futuro Luis Manuel y además su primera mejor amiga que su amistad seria muy corta Sara Sanchezes 

La sala de siestas del jardín estaba llena de niños recostados en sus colchonetas, algunos con los ojos cerrados y otros mirando al techo. Leo, sin embargo, no tenía ganas de dormir. 

De repente, escuchó una voz detrás de él.

¡Hola, Leo!-era Manuel a quien después se consideraría su mejor amigo en las buenas y en las malas 

Ustedes dos van a jugar solos o me puedo unir?-preguntó una niña-soy Sara 

Soy Leo 

Y yo Manu"

Desde ese momento se forjó una linda amistad


En la realidad 

Leo de 16 miraba las fotos con nostalgia 

Osvaldo entro en su cuarto y se acercó al escritorio donde Leo miraba las fotos

Leo?¿quien es ella?-señaló a Sara-

Es Sara mi mejor amiga de cuando tenia tu edad

Que le paso?-preguntó inocente el pequeño 

Murió atropellada a los 5 años-dijo Leo empezando a caerle una lagrima que rápidamente se seco para que no lo vieran débil 

Vamos, pequeño, ¿quieres jugar?-sugirió con una sonrisa que no llegaba a sus ojos, mientras tomaba la mano de Osvaldo y lo guiaba hacia la puerta.

Pero, por un breve momento, el pasado de Leo, esa niñez perdida, volvió a su mente, dejándole una sensación de vacío que era difícil de llenar. 

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