CAPITULO 34:
El viernes Leo estaba mas irritable de lo normal no aguanta ni un comentario de los bullies que ya quiere ir a golpearlos
Que pasa bebito extrañas a tu niñera?-preguntó Austin burlon
Seguramente espera a que le cambie y lo acueste con un cuento-dijo Héctor
No...lo..soporto mas-dijo Leo parándose y yendo hacia Austin y Héctor les pega tremenda piña y cuando están en el piso Leo les pisa lo que tienen entre las piernas y les amenaza
Dejen de molestarme o lo que tienen entre las patas se los voy a cortar y poner como cuerno de unicornio
La escena en la cafetería quedó en completo silencio tras la explosión de Leo. Los demás estudiantes observaron, algunos con asombro, otros con miedo, mientras Austin y Héctor permanecían en el suelo, retorciéndose de dolor.
¿Queda claro?-dijo Leo con voz baja pero cargada de furia, inclinándose sobre ellos.- Si vuelven a abrir la boca para decir una estupidez sobre mí, voy a asegurarme de que no puedan volver a caminar derechos.
Los bullies asintieron rápidamente, todavía incapaces de hablar por el dolor. Leo dio un paso atrás, respirando con dificultad mientras sus manos temblaban de rabia.
Manuel, que había visto todo desde una mesa cercana, se levantó y caminó hacia Leo.
Leo, cálmate-le dijo en un tono bajo, tratando de no empeorar la situación.
No puedo más, Manu. Estoy harto de estos idiotas-respondió Leo, todavía con los puños cerrados.
Lo sé, pero si sigues así, no estás ayudando a que las cosas cambien. Solo les das más razones para fastidiarte -intentó razonar Manuel.
¿Y qué quieres que haga?¿Quedarme callado mientras se burlan de mí?-dijo Leo, alzando un poco la voz.
No, pero tampoco puedes golpear a todo el que te provoque.
En ese momento, un profesor entro corriendo tras haber escuchado el alboroto.
¡Gómez Padilla!¡A la dirección, ahora mismo!-ordenó.
Leo soltó un suspiro y, sin protestar, caminó hacia la salida de la cafetería. Mientras lo hacía, murmuró lo suficientemente alto para que los bullies lo oyeran:
Recuerden lo que les dije.
El resto de los estudiantes se quedaron en silencio, algunos mirando a Austin y Héctor con expresiones de lástima, otros simplemente tratando de asimilar lo que acababa de ocurrir. Manuel se dejó caer en su silla, preocupado por las consecuencias que esto podría traerle a Leo. Sabía que su amigo estaba al límite, pero también sabía que los problemas apenas comenzaban.
Leo caminó hacia la oficina de la Directora, su paso firme, pero su mente llena de pensamientos confusos. Ya no podía más. Estaba harto de todo: los comentarios, los insultos, los problemas en casa, la escuela…Todo parecía estar sobre él. La Directora María Graciela Rodríguez lo esperaba, como siempre, con una mirada que lo atravesaba.
Leo, ven aquí, siéntate -dijo la Directora, señalando la silla frente a su escritorio.
Leo, con el rostro tenso, se sentó sin decir palabra alguna.
¿Qué ocurrió ahora?-preguntó la Directora, con voz calmada pero firme.
Esos idiotas de Austin y Héctor no paran de molestarme -respondió Leo, su voz rasposa y cargada de frustración.- Ya no aguanto más.
María Graciela lo observó detenidamente, como si tratara de entender el verdadero motivo detrás de la explosión de Leo.
¿Y golpearles, Leo?¿Es esa la manera en que vas a lidiar con ellos?-preguntó, claramente preocupada.
Leo la miró con desprecio.No entendía porqué la Directora siempre intentaba ser tan comprensiva.Él ya estaba harto de todo.
Si no me defiendo, se siguen riendo de mí, se burlan y me tratan como si fuera nada. ¿Qué más puedo hacer? -respondió, su tono cada vez más áspero.
La Directora suspiró, dejándose caer en su silla con un gesto cansado. Sabía que Leo estaba atrapado en un círculo de rabia y frustración, pero también sabía que ese camino lo llevaría a un callejón sin salida.
Leo, lo que estás viviendo no es fácil -dijo con suavidad.
Pero debes entender que la violencia no te va a ayudar a salir de este lugar. Necesitas aprender a manejar esa ira, a buscar otras formas de expresarla.
Leo apretó los puños bajo la mesa, sintiendo que la conversación iba a volver a ser una de esas lecciones que no quería escuchar. Pero antes de que pudiera responder, la Directora levantó la mano, como pidiendo calma.
Voy a llamar a tus padres-dijo finalmente.-Este comportamiento no puede seguir. Necesitamos trabajar juntos en tu bienestar, Leo. Sé que hay muchas cosas que te están afectando, pero te lo digo de corazón: la violencia nunca será la respuesta.
Leo no dijo nada. Sabía lo que venía: el informe a sus padres, las reprimendas, los regaños. Una vez más, sentía que su vida estaba siendo controlada por los demás, sin que nadie entendiera lo que pasaba en su cabeza.
La Directora se levantó y salió a hacer la llamada a sus padres, dejando a Leo solo, atrapado en sus propios pensamientos, deseando que alguien realmente lo escuchara sin juzgarlo.
Una vez en casa ocurrió lo que ningún padre debería hacer con su hijo
Saúl se quito el cinturón y empezó a golpear violentamente a Leo dejandole moretones
Cuando terminó con el cinturón le pego en el ojo dejandole marca
Leo sintiéndose traicionado por las personas que le dieron la vida se fue de casa desapareciendo el fin de semana y toda la semana de escuela
Preocupando a Vero Manu y Dani
A la siguiente semana después que Leo desapareciera
Apareció el lunes con visibles moretones y un ojo morado
Vero se acercó
¿Leo que demonios te paso?
Saúl Gómez Padilla me pego con el cinturón y luego me dejo este moretón huí ese mismo día y luego toda la semana pasada perdón por preocuparlos pero no podía venir en tan mal estado de salud mental ahora déjeme ir a hablar con Maria Graciela para que intenté darme una ayuda porque ya estoy al borde de querer hasta quitarme la vida
Leo no digas esas locuras no estás solo me tienes a mi y a las chicas a los profesores y aunque capaz no lo demuestre puede que también Carmen y Sofia-dijo Manuel
Gracias chicos pero no quiero más ayuda solo quiero que termine esta pesadilla prefiero hasta morirme con tal de ya no sufrir-dijo Leo y se alejó
Necesitamos ayudarlo hay que hablar con sus padres adoptivos-dijo Danielle-
Al final de la escuela
Leo ni siquiera sé fue de la escuela Se quedó en la escuela hasta tarde porque estaba con miedo de regresar a casa y que le volvieran a pegar
Manuel Danielle y Verónica se fueron a la cárcel para hablar con él Jefe sicario rocket
Una vez en la sala de visitas
El Jefe se sorprendió por encontrar a los amigos de Leo
Señor necesitamos de su ayuda estamos preocupados por Leo hoy volvió a la escuela con un ojo morado y varios moretones y nos contó que su padre biológico le pego con el cinturón y Leo nos dijo que ya no aguanta esta pesadilla que está pensando en quitarse la vida se quiere morir para no sufrir más
Leo se había quedado en la escuela al igual que Óscar David Donovan Richard William Edward pero lo que no sabían los bullies era lo que pasaría
Los amigos sicarios de Leo Kevin Julio Gastón Andres Walter Esteban Ernesto Enrique y Eduardo llegaron al salón donde Leo les dijo que se encuentren ocultando los rostros para que nadie los reconozca
Los bullies al verlo "solo" entraron a molestarlo pero se cagaron de miedo cuando todo se cerró y en la oscuridad la voz de Kevin les ordenó quitarse las remeras
A pensar que los bullies no querían no tuvieron opción y lo hicieron
Ahora semisdesnudos veían a las figuras que escondían sus rostros
Julio puso unas latas
Eduardo dio un demostración y le pasó el arma a Richard diciendo:
Si no le acertas lo pagas venga campeón derriba las latas
Richard muerto de miedo solo logra tirar 3 latas y no sabe en que momento pero Enrique lo tiro al suelo y le pego cinturonazos dejandole marcas luego
Julio saco un taper con limón y Gaston exprimió una mitad en las heridas de Richard haciéndolo gritar
Para para para-gritaba pero seguían exprimiendo
Óscar es tu turno toma el arma y dispara si no lo logras ya sabes el castigo-dijo Leo-vamos campeón tu podrás pero sino ya sabes
Óscar falla y ya sabe el castigo
Finalmente con los bullies todos lastimados
Leo y los sicarios salen por la ventana cerrandola y dejando a los bullies adentro...
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