CAPITULO 39:
En el mundo perfecto
Todo iba de maravilla
Después de clases
Leo con Manuel Austin Edward Héctor Richard William Donovan Óscar David y Juan Pablo llegaron a casa de Leo donde al entrar había una caja enorme en la mesa de café de la sala
Leo esté es tu regalo por haber mejorado en geometría álgebra compresión lectora gramática Y escritura-dijo Lorena
La nueva consola de moda?-pregunto Leo sacando la nueva PlayStation 5-¿pero como?
Te dijimos que si veíamos un cambio notable en tus notas te la comprábamos y así fue este es tu regalo felicidades-dijo Saúl
Y tus amigos se pueden quedar a dormir es viernes y todos los viernes tienen pijamadas van intercalando entre las casas de todos pero hoy te toca a ti Leo vamos te ayudamos a instalarla-
El ambiente en casa de Leo era uno de pura emoción y felicidad. Los chicos no podían creer lo que veían: la nueva PlayStation 5 estaba ahí, reluciente en la mesa, esperándolos.
¡No puede ser! ¡Es la consola del momento! -gritó Manuel, lanzándose sobre el sofá junto a Austin y Edward.
Leo, ¿te das cuenta de lo épico que es esto?-dijo David con una sonrisa mientras miraba la caja con asombro.
Ni en mis sueños me imaginé tenerla tan rápido -respondió Leo, sosteniendo la consola como si fuera el mayor tesoro del mundo.
Y lo mejor es que tenemos toda la noche para jugar -añadió Óscar, dándole una palmada en el hombro a Leo.-Felicitaciones, hermano, te lo ganaste.
Lorena y Saúl los observaban con orgullo desde la puerta. Era evidente que el cambio en Leo había sido notable. Su esfuerzo y dedicación en la escuela finalmente estaban dando frutos. Lorena se acercó a Leo con una sonrisa.
Hijo, te lo dije: si te esforzabas, verías resultados. No solo estamos felices por tus notas, sino por cómo te has superado a ti mismo.
Gracias, mamá, papá...-respondió Leo con sinceridad, sintiéndose querido y apoyado. Esta era la familia que siempre había soñado.
Bueno, muchachos -dijo Saúl con una risa.- Ayuden a Leo a instalarla y pórtense bien. Hay suficiente pizza, gaseosas y snacks para que no salgan de la sala en toda la noche.
¡Siiií! -gritaron todos al unísono.
Con entusiasmo, los amigos de Leo se pusieron manos a la obra. Entre Héctor y Richard sacaron los cables y los accesorios de la consola, mientras Donovan y William reordenaban los muebles para que la televisión tuviera el espacio perfecto.
Esto se siente como la noche más épica de nuestras vidas -dijo Juan Pablo, sentado con el control en la mano mientras esperaban que se instalaran las actualizaciones.
Claro que lo es -respondió Leo, sonriendo ampliamente.-Y apenas estamos comenzando.
Ya con la consola lista y las pizzas servidas en la mesa, los chicos se acomodaron por toda la sala con sus almohadas y sacos de dormir. Cada uno tomó un control, y la primera partida multijugador comenzó con gritos, risas y un ambiente lleno de camaradería.
¡Austin, te dije que no me traiciones! -gritó Edward, muerto de risa.
¡Eso te pasa por no cubrirme! -respondió Austin entre carcajadas.
Mientras la noche avanzaba, el sonido de las risas y el bullicio inundaba la casa. Leo miró a su alrededor y sintió una calidez en el corazón. Por primera vez, todo parecía perfecto: amigos fieles, padres que lo apoyaban y un futuro lleno de posibilidades.
Gracias por quedarse esta noche, chicos -dijo Leo, dejando por un momento el control.-De verdad.
Manuel, sentado a su lado, lo miró con una sonrisa y le dio un golpe amistoso en el brazo.
Siempre vamos a estar aquí, Leo. Siempre.
Esa noche no hubo tristeza, ni preocupaciones, solo un grupo de amigos disfrutando de la vida al máximo. Para Leo, este era su mundo perfecto. Y por una vez, todo estaba en paz.
En el mundo real
Después de la golpiza que le dio Verónica a su hermano
Los padres de ambos fueron citados
Teodoro y Angélica fueron llamados a la oficina de Maria Graciela y Vero pudo explicar la razón detrás de la golpiza a Óscar
Teodoro se puso del lado de su hijo diciendo que siendo su hermano mayor debería hacerle caso
Manuel que estaba con Verónica no pudo quedarse callado y dijo la verdad de David que era un violento un salvaje un tóxico un maltratador y Óscar era el cómplice que sabía del maltrato y en vez de ayudar a su hermana él decía que como mujer era su deber satisfacer al varón incluso si le costaba la vida a su propia hermana melliza menor
En la oficina de la Directora María Graciela, la tensión era palpable. Teodoro González y Angélica Salazar, los padres de Verónica y Óscar, habían sido citados de urgencia tras el altercado entre los mellizos. A un lado, Verónica permanecía firme, con los brazos cruzados y la mirada desafiante, mientras Manuel la acompañaba, decidido a apoyarla. Óscar, con un rostro resentido, se mantenía en silencio, aunque sus ojos reflejaban una mezcla de rabia y vergüenza.
Señores González, Verónica nos ha explicado las razones detrás de lo ocurrido -comenzó la Directora María Graciela, con tono firme.-Pero antes de tomar medidas, quiero escuchar también su versión de los hechos.
Teodoro, visiblemente molesto, intervino sin dejar que nadie más hablara.
Verónica no tenía ningún derecho a levantarle la mano a su hermano mayor. Como su mellizo y varón, Óscar tiene autoridad sobre ella, y lo único que hizo fue intentar protegerla del bicho raro de Leonardo.
Verónica apretó los puños, pero fue Manuel quien no pudo contenerse y alzó la voz.
¿Protegerla?¿De verdad cree que eso es protegerla? Señor González, su hijo Óscar no solo la ha manipulado y humillado, sino que además ha sido cómplice del maltrato de David, su exnovio.
Teodoro frunció el ceño, pero Manuel continuó, mirando directamente a la Directora.
David no era solo un mal novio, era violento, tóxico y un maltratador. Y Óscar, en lugar de ayudar a su hermana, la presionaba para que siguiera con él. Incluso le decía que como mujer era su "deber" soportar todo, sin importar que eso le costara su felicidad, su dignidad, o incluso su vida.
El silencio en la sala fue ensordecedor. Angélica miró a su esposo, sorprendida, mientras Óscar evitaba la mirada de todos. Verónica, con voz fría y decidida, habló finalmente.
Si no le hubiera puesto un alto, él seguiría diciéndome que debo satisfacer a un hombre aunque me destroce. Estoy cansada de que Óscar y tú, papá, me vean como una propiedad en lugar de una persona. ¿Ademas mayor?es mellizo
La directora María Graciela asintió lentamente, mirando a los padres.
Señor González, señora Salazar, la situación es grave. No solo estamos hablando de una pelea entre hermanos, sino de un patrón de comportamiento que podría poner en peligro el bienestar físico y emocional de Verónica. Este caso no puede ignorarse.
Angélica, finalmente recuperando la voz, miró a Óscar con desilusión.
Óscar, ¿es cierto todo esto?
Él permaneció en silencio por un momento, pero al sentirse acorralado, murmuró:
Yo...solo quería que ella hiciera lo correcto...
¿Lo correcto?-replicó Angélica, con furia contenida.-¿Crees que permitir que un hombre la maltrate es lo correcto? ¡Eres su hermano, deberías protegerla, no hundirla más!
Teodoro intentó intervenir, pero la Directora lo interrumpió con autoridad.
Señor González, su actitud también es preocupante. Parece justificar comportamientos que no tienen lugar en esta escuela ni en ninguna parte. Como institución, tomaremos medidas para garantizar el bienestar de Verónica y cualquier otro estudiante en situaciones similares.
Verónica sintió un peso liberarse de sus hombros al escuchar esas palabras. Por primera vez, alguien estaba de su lado, respaldándola en contra de las actitudes arcaicas de su padre y las acciones dañinas de su hermano.
Manuel le dio un apretón de manos a Verónica, asegurándole que no estaba sola. Mientras tanto, María Graciela continuó exponiendo las consecuencias que enfrentarían tanto Óscar como sus padres si no tomaban medidas correctivas inmediatas.
La batalla estaba lejos de terminar, pero Verónica sabía que este era un paso importante para recuperar su autonomía y hacer valer su voz.
Esto es un asunto muy grave. No solo estamos hablando de un caso de violencia de género, sino también de un entorno familiar que está reforzando estas ideas retrógradas y peligrosas.
¿Retrógradas?-replicó Teodoro, molesto.- ¡Yo estoy educando a mi hijo para que sea un hombre fuerte!
No, señor González-dijo la Directora, con firmeza.-Usted está perpetuando una cultura de abuso y machismo. Y eso es algo que no toleraré en mi escuela.
Verónica respiró hondo, tratando de contener las lágrimas. Finalmente, habló.
Yo no voy a seguir callando. Estoy harta de que me traten como si no valiera nada. Si mi propio hermano no va a apoyarme, entonces no necesito tenerlo cerca. Y papá si te dieras la mínima oportunidad de conocer a Leo verías que es un gran chico y ahora ese gran chico está en coma luchando por su vida
Óscar dime que no es cierto lo que tu hermana dice ustedes han sido unidos desde pequeños ustedes eran muy unidos de pequeños ¿qué te paso Óscarcito?¿Qué te paso Óski?
Óscar desvió la mirada, incapaz de responder. Pero su silencio lo decía todo.¡No puedo creerlo!-exclamó Angélica, horrorizada.-¿Estás diciendo que sabías lo que David hacía y aun así querías que Verónica volviera con él? ¿Qué clase de hermano eres?
Teodoro, aunque visiblemente incómodo, intentó defender a su hijo:
Tal vez exageran. David no era tan malo. Los chicos jóvenes suelen tener altibajos...
Pero Verónica, furiosa, lo interrumpió:
¡¿Altibajos?! ¿Cuando me encerró en un cuarto porqué no quería que saliera con mis amigas? ¿Cuando me empujó contra una pared por no contestarle rápido un mensaje?¿Eso son "altibajos"? Papá, él casi arruina mi vida, y Óscar lo sabía. ¡Pero claro, soy mujer, así que debía soportarlo, ¿no?!
Señor González, señora Salazar quiero dejar algo claro: este comportamiento no es aceptable. Óscar será suspendido por dos semanas y espero que aprovechen este tiempo para reflexionar como familia. Además, me aseguraré de que Verónica reciba apoyo psicológico para superar lo que ha pasado.
¿Suspender a mi hijo? ¡Pero él no hizo nada! -protestó Teodoro.
¿Nada?-dijo María Graciela, con severidad.-Ser cómplice de violencia es tan grave como cometerla.
Angélica asintió lentamente, mirando a su hija con lágrimas en los ojos.
Verónica... siento no haberme dado cuenta antes.
Verónica la miró con una mezcla de dolor y esperanza.
No quiero más disculpas, mamá. Quiero que las cosas cambien.
Manuel tomó la mano de Verónica, ofreciéndole su apoyo incondicional.
No estás sola, Vero. No lo olvides.
Ella asintió, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que, a pesar del dolor, había una luz al final del túnel.
Verónica tomó la mano de Manuel, y ambos se levantaron para salir de la oficina. Antes de irse, Verónica miró a su padre con ojos llenos de determinación:
Ya no soy la niña callada que dejaba que otros decidieran por ella. Aprendí a defenderme, y si eso significa enfrentarme a mi propia familia, lo haré. Leo está en coma luchando por su vida para que lo sepan y a diferencia de David Leo es un caballero que me respeta y me protege él si es mi príncipe azul mi príncipe de verdad.
Con esas palabras, salió junto a Manuel, dejando atrás a unos padres confundidos y un hermano avergonzado.
En la casa de los Gómez Padilla
Lorena y Saúl estaban alterados por el hecho de que Leo estaba en coma luchando por su vida
Saúl pensaba que el hecho que su hijo estaba en coma era culpa de Leo. El hecho que le dispararan es culpa suya cuando no es así
¿Cómo puedes decir eso Saúl? Leo no tiene la culpa que le hayan disparado-dijo Nicholas el hermano menor de 12 años- los únicos culpables de todo son tu y Lorena ustedes no supieron como manejar los celos de Leo y por eso estamos en esta situación
No hables de esa forma Nicholas Benjamín Gómez Padilla-dijo Lorena
Es verdad mamá-dijo el pequeño Osvaldo de 4años-Leo nos odia y toda la culpa son de ustedes Leo necesita comprensión necesita unos papis que lo comprendan que lo amen como yo lo amo
Osvaldo Joaquin Gómez Padilla-dijo Saúl-vete a tu cuarto estás en penitencia
O qué?me vas a pegar?como lo hiciste con Leo?sabes que eso es muy malo verdad?sabes lo que les pasa a los papis que son malos con sus hijos?terminan encerrados y separados de su familia
Saúl quedó sin palabras, paralizado por la acusación directa de su hijo menor. Por primera vez, sintió el peso de sus acciones reflejado en las palabras de un niño de 4 años. Mientras tanto, Lorena sollozaba en silencio, preguntándose en que momento todo había salido tan mal.
El silencio en la sala fue interrumpido por Nicholas, quien se acercó a Osvaldo y le puso una mano en el hombro, como para tranquilizarlo.
Leo está luchando por su vida, y ustedes están aquí culpándolo en lugar de preguntarse que hicieron para llegar a esto. No sé si él nos va a perdonar, pero si no cambian, nunca lo harán.
Cómo sabes todo eso hijo?-preguntó Lorena-
La seño Luchi tiene un papá policía que fue al salón para contarnos su trabajo como policía y nos contó que esto ¿como se llama?-preguntó Osvaldo-
¿Violencia?-preguntó Nicho-
Si violencia es lo más malo del mundo pegarle a un niño a una mujer como lo que sufrió Vero antes de estar con Leo todo eso ustedes queriendo elegir su pareja en vez de dejarle elegirla a él es malo y eso se paga en cárcel o incluso con muerte en casos peores.
Saúl quedó paralizado por las palabras de su hijo. No solo por lo que Osvaldo decía, sino también por la claridad con que lo expresaba. El niño, con tan solo 4 años, ya había comprendido una verdad que él mismo, como adulto, se negaba a ver. Lorena, por su parte, no podía más que sentir una mezcla de tristeza y desesperación. El pequeño Osvaldo acababa de lanzarles una dura lección sobre sus propios errores.
Saúl intentó hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta. Sabía que su hijo estaba diciendo algo muy cierto, pero se sentía impotente para admitirlo.
Lorena, por su parte, no pudo evitar romper a llorar. Había sido su culpa, en parte, por no ver a tiempo lo que Leo necesitaba. ¿Cómo no se dieron cuenta de que al querer controlar su vida estaban destrozándolo aún más?
Osvaldo, hijo... -dijo Lorena entre sollozo- lo siento mucho. No sabíamos que estábamos haciendo mal las cosas. Lo único que queríamos era proteger a Leo, pero nos equivocamos.
Osvaldo, que hasta ese momento había hablado con firmeza, ahora se acercó a su madre y la abrazó, en un gesto que parecía mucho más maduro de lo que cualquier niño de su edad debería ser capaz de hacer.
No está bien, mamá. Pero podemos arreglarlo, ¿verdad? Leo no odia a nadie, solo necesita amor, comprensión... y no podemos hacerle daño otra vez.
Lorena miró a Saúl, y aunque no dijo nada, ambos entendieron lo que Osvaldo quería decir. El camino hacia la sanación de Leo comenzaba, y debían empezar con el cambio en ellos mismos.
Comentarios
Publicar un comentario