CAPITULO 40:
En el mundo perfecto de Leo
Este era feliz
Teniendo amigos que lo apoyan
No hay discriminación ni bullying
Solo felicidad
El sábado
Leo con Austin Edward Héctor Richard William Donovan Óscar David Juan Pablo Manuel Verónica Sara Alisha(novia de Óscar)Aisha(novia de Héctor)Maria Laura(hermana de Juan Pablo)Amber(novia de Richard) y Norma(novia de William)van al centro comercial
Lo raro es que la Amelia de ese mundo no está y es que debido a que ella hizo de todo para quedarse con Leo
Sus amigas la dejaron sola y nadie la volvió a incluir en nada
Amelia quedo sola con las consecuencias de su egoísmo
Leo, aunque consciente de lo sucedido, no sentía rencor. En su corazón, entendía que Amelia estaba pagando las consecuencias de sus propias acciones. Había aprendido a dejar atrás el odio y a enfocarse en las cosas que realmente importaban: el amor, la amistad y la felicidad.
¿Leo, estás bien?-preguntó Sara, notando que estaba pensativo.
Sí, solo estaba recordando cuánto han cambiado las cosas -respondió con una sonrisa.- Estoy muy feliz de tenerlos a todos ustedes.
Sara le devolvió la sonrisa y le dio un suave golpe en el hombro.
Y nosotros a ti, Leo. Nunca lo olvides.
El grupo continuó su día en el centro comercial, riendo, comiendo y creando recuerdos. En este mundo, Leo finalmente tenía lo que siempre había anhelado: un lugar al que pertenecer y personas que lo querían tal como era.
Me encantaría quedarme aquí por siempre-dijo Leo paseando con Sara
Leo podrías quedarte aquí para siempre si así lo deseas solo habrá una condición-dijo Sara-
Que condición Sari?-preguntó Leo-
Morir en el mundo real...-dijo Sara-
En el mundo real
Aunque los bullies se reían y hacían los fuertes en el fondo estaban preocupados por Leo
Austin empezaba a reflexionar sobre lo malvado y egoísta que fue y de como se pudo haber hecho amigo de Leo ya que había escuchado por Manuel que a Leo y a leencanta practicar artes marciales como él
Leo hace karate que lo ha entrenado el Jefe sicario desde los 13 al momento que era sicario y ha ganado 40 torneos y Austin que ha practicado kung fu en el verano que se había ido a China para visitar a sus primos tíos y abuelos
Ese dato, insignificante para otros, resonó en él.
Sentía un peso en el pecho al recordar todas las veces que lo había menospreciado, insultado o humillado frente a otros. ¿Porqué había sido tan cruel?¿Poqué no había intentado conocerlo en lugar de juzgarlo?
fue una especie de prueba para Austin. Reflexionó no solo sobre su comportamiento hacia Leo, sino también sobre quién era como persona. Se dio cuenta de que había seguido al grupo, haciendo lo que los demás esperaban de él, en lugar de ser auténtico. Ahora que Leo estaba luchando por su vida, Austin entendía que había una parte de él que deseaba poder retroceder y corregir las cosas.
Mientras Austin meditaba sobre esto, recordó las palabras de su abuelo en China: "La verdadera fuerza no está en el puño, sino en el corazón que lo controla". Esa frase, que no había entendido del todo en su momento, ahora cobraba sentido. Si Leo despertaba, Austin sabía que tendría que enfrentarlo, no con burlas ni desprecios, sino con una disculpa sincera y, tal vez, con la esperanza de iniciar una amistad que nunca pensó que sería posible.
Mientras Austin volvía a casa ese día
Se encontró con Kevin Julio Gastón Andres Walter Esteban Ernesto Enrique y Eduardo los amigos sicarios de Leo
Estos no van a golpearlo por más de que se lo merezca sino que van a reclamar el que le haya hecho bullying a su amigo
Y Kevin le cuenta toda la historia de Leo que conoce
Leo fue desplazado con 4años y no fue hasta los 13años que logró encontrar la felicidad si una felicidad cruel pero para Leo era la forma de volver a sentirse querido sin ser desplazado por un bebé y por unos padres que parece que tienen un hijo y se olvidan que ya tienen un primogénito y por más que ya sea complicado criar dos niños imagínense 3 niños
Kevin, que parecía liderar al grupo, dio un paso al frente.
Austin, ¿verdad? -preguntó con voz firme.
Austin asintió, sintiéndose incómodo bajo las miradas penetrantes de los amigos de Leo.
Sabemos quién eres -continuó Kevin.- Y también sabemos lo que le hiciste a Leo. Pero no estamos aquí para golpearte, aunque lo merezcas. Estamos aquí para decirte algo: no tienes idea de todo lo que ha pasado Leo, de todo lo que ha soportado. Y aun así, tú y otros decidieron hacerlo sufrir más.
Austin, sorprendido, no dijo nada. Kevin respiró hondo antes de continuar.
¿Sabías que Leo fue desplazado cuando tenía solo 4 años? -preguntó Kevin, su tono más suave pero lleno de tristeza. -Sus padres tuvieron otro hijo, Nicholas, y de repente, Leo dejó de importar. Sus padres lo hicieron sentir invisible, como si no fuera suficiente.
Austin abrió los ojos con incredulidad.
Cuatro años -repitió Kevin.- Apenas un niño. Pero en lugar de ser tratado con amor, fue ignorado. Luego, cuando Leo tenía 13 años, nació Osvaldo. Y ahora, Leo tenía dos hermanos menores. Sus padres se enfocaron tanto en los nuevos bebés que Leo pasó a ser visto como un adulto, como alguien que ya debía "cuidarse solo". Nadie entendió que, aún siendo el mayor, Leo seguía siendo un niño que necesitaba atención y cariño.
Andrés, que estaba al lado de Kevin, añadió:
Sus padres pensaban que Leo, por ser el mayor, ya no necesitaba atención. Que debía cuidarse solo. Pero no se dieron cuenta de que lo estaban rompiendo por dentro.
Kevin miró a Austin directamente a los ojos.
Para cuando Leo cumplió 13 años, ya había sufrido tanto que encontró la "felicidad" en un lugar que muchos no entenderían: con nosotros. Con una banda de sicarios. Una felicidad cruel, sí, pero al menos allí lo querían, lo valoraban. Era su manera de sentirse importante otra vez, de recuperar algo que sus propios padres le quitaron.
Austin sintió un nudo en la garganta. No podía creer lo que estaba escuchando.
¿Sabías eso, Austin? -preguntó Kevin con un tono más severo. -¿Sabías que el chico al que te burlabas y maltratabas solo quería ser querido? Mientras tú te reías, Leo estaba luchando por no sentirse un desecho humano.
No... yo no sabía... -murmuró Austin, sintiéndose cada vez más pequeño.
No lo sabías -replicó Kevin. -Pero ahora lo sabes. Y lo que hagas con esta información depende de ti. Leo está en coma, luchando por su vida, y tú formas parte de las razones por las que él se siente como se siente.
Austin bajó la mirada, avergonzado.
Si Leo despierta -dijo Kevin, con dureza- más te vale que le demuestres que no eres el tipo de persona que cree que es. Haz las cosas bien, Austin. Por él.
El grupo se quedó en silencio por un momento antes de darse la vuelta y marcharse. Austin se quedó allí, procesando cada palabra, cada historia, cada detalle de la vida de Leo que desconocía. Ahora sabía la verdad, y con ella, la responsabilidad de enmendar su propio daño.
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