CAPITULO 41:

 Lorena en la sala miraba fotos de ella embarazada de Leo y de como fue el primer contacto con él 

"Vamos Lore una mas-decia el medico-ahi salio es un varón-dijo envolviendolo al bebé en mantas-¿cómo lo llamaran?

En ese momento, Saúl, que hasta entonces había estado inconsciente tras desmayarse en medio del parto, empezó a abrir los ojos.

Se llamara Leonardo Francisco Gómez Padilla-dijo Saúl despertando de su previo desmayo 

Lorena sonrió y miró al pequeño, que lloraba con fuerza.

Saúl tenemos con un bello niño-dijo Lorena recibiendo en brazos a Leo-ya ya mi amor-le da el pecho-eres un hambriento acabas de salir y estas con hambre

Leo, como si entendiera, dejó de llorar al instante. Lorena se acomodó y lo acercó para alimentarlo por primera vez.

Eres un hambriento -rió suavemente, acariciando la pequeña cabeza del bebé. -Acabas de salir al mundo y ya estás con hambre.


En la sala, Lorena dejó escapar un suspiro mientras pasaba la yema de sus dedos por la foto de ese primer momento juntos. Sentía el peso del tiempo y los errores acumulados, los momentos en que había fallado como madre.

Osvaldo, que había entrado sigilosamente a la sala, se acercó y se sentó a su lado. Miró las fotos con curiosidad.

¿Es Leo? -preguntó con su voz infantil, señalando al bebé en los brazos de su madre joven.

Sí, hijo -respondió Lorena con una sonrisa nostálgica.- Así era tu hermano cuando llegó a este mundo.

Era bonito, mamá -dijo Osvaldo, apoyando la cabeza en el hombro de su madre.- ¿Porqué dejó de ser feliz?

La pregunta inocente de Osvaldo perforó el corazón de Lorena como una daga. Su voz se quebró al responder:

Porque papá y yo no supimos cómo cuidarlo como se lo merecía.

Osvaldo levantó la mirada, y aunque solo tenía 4 años, sus ojos mostraban una madurez que Lorena no esperaba.

Mamá, cuando Leo despierte, ¿podemos abrazarlo mucho? ¿Y decirle que lo queremos?

Lorena, incapaz de contener las lágrimas, asintió y abrazó a su hijo menor con fuerza.

Sí, Osvaldo, lo haremos. Y nunca más lo dejaremos sentir que no lo queremos.

Mientras las palabras salían de su boca, Lorena decidió que, pase lo que pase, haría todo lo posible por enmendar sus errores. Sabía que nunca podría borrar el dolor que había causado, pero estaba decidida a intentar sanar las heridas, comenzando por el amor incondicional que Leo siempre mereció.

En el hospital 

Verónica estaba llorando junto a la mano de Leo inconsciente 

Apretaba su mano con fuerza y le acariciaba el cabello pero mientras el sueño la vencía 

Tienes que volver, Leo… no puedes dejarme -susurraba entre sollozos, inclinándose hacia él. -Somos tus amigos, te necesitamos... te necesito

De repente apareció Uriel el padre de Amelia quien reclamaba que Leo volviera con su hija

Vero le reclama que sea egoísta y no vea que Leo lucha por su vida que lucha por mantenerse vivo

Tienes que volver, Leo… no puedes dejarme -susurraba entre sollozos, inclinándose hacia él. -Somos tus amigos, te necesitamos... te necesito.

Esto es inaceptable -dijo con voz firme. -Mi hija está devastada por todo esto, y no puedo permitir que sigas interfiriendo. Leo tiene que volver con Amelia.

Verónica levantó la cabeza de golpe, aturdida por el cansancio y sorprendida por la interrupción.

¿Qué? -dijo, su voz quebrada por el llanto.- ¿De qué estás hablando?

Amelia necesita a Leo. Son una pareja ideal, y tú no tienes derecho a meterte en eso. ¡Díselo! -exigió, señalando a Leo como si pudiera responder.

Verónica se levantó lentamente, sus ojos brillando con una mezcla de ira y desesperación.

¿De verdad has venido aquí, al hospital, a reclamar algo tan absurdo? -dijo, avanzando hacia él.-¿No ves que Leo está luchando por su vida? ¡Está en coma! ¡Está entre la vida y la muerte!

Uriel no se inmutó.

Lo único que necesita para despertar es saber que Amelia lo está esperando. Ella es su futuro, su felicidad, y tú estás interfiriendo.

Verónica soltó una risa amarga, llena de incredulidad.

¿Su felicidad? -repitió, dando un paso más hacia Uriel.- ¿La misma felicidad que Amelia destruyó con sus mentiras, sus celos y su egoísmo? ¿De verdad crees que puedes obligar a alguien a ser feliz con otra persona cuando lo único que necesita ahora es apoyo y amor sinceros?

Uriel frunció el ceño, pero antes de que pudiera responder, Verónica continuó:

Mira a Leo -dijo, señalando la cama.-Está aquí porque no ha dejado de pelear, porque tiene personas que lo aman de verdad y que lo están esperando sin condiciones, sin exigirle nada. Y si realmente quisieras lo mejor para él, dejarías de pensar solo en tu hija y empezarías a ver la realidad.

Uriel abrió la boca, pero Verónica lo interrumpió.

Amelia hizo su elección cuando decidió manipularlo y alejar a todos. Ahora tú estás aquí, intentando seguir sus pasos. Pero te lo advierto, Uriel: no permitiré que sigan jugando con él. Leo no está solo, tiene a personas que lo aman y lo protegerán. Así que vete antes de que te saque yo misma.

Las palabras resonaron en la habitación, y por un momento, Uriel pareció dudar. Luego, sin decir una palabra, dio media vuelta y salió, cerrando la puerta con fuerza tras de sí.

Verónica volvió a la cama de Leo, sus lágrimas renovadas, y le tomó la mano de nuevo.

Tienes que despertar, Leo… necesitamos que vuelvas. Y, con un susurro apenas audible, agregó:-Yo estoy aquí, siempre para ti.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Maxwell

Maxwell 2

CAPITULO 99: