CAPITULO 44:

Leo corría lo más rápido posible hacia la luz 

Las palabras de Sara seguían en su mente "para quedarte debes morir en el mundo real" 

Leo corría lo más rápido posible mientras veía todo derrumbarse su casa la escuela el parque el centro comercial 

Todo ese mundo perfecto 

Se derrumbó 

Después de caer al vacío y ver los recuerdos vio que aunque no fuera feliz en el mundo real era donde tenía amigos que lo amaban 

Corrió hacia la luz 

A último momento un árbol lo atrapó y una voz resonó 

Porque quieres regresar con ellos Leo?ellos no se harán cargo de ti! 

Porque son mi familia y aunque haya conflictos y no me den bola ellos me han dado la vida..Y en ese mundo real... tengo amigos que me aman, que me apoyan. Tal vez no sea un mundo perfecto, pero es mi mundo, y no voy a rendirme.

El árbol comenzó a estremecerse, sus ramas temblando ante la fuerza de la voluntad de Leo. La luz brilló más intensamente, y las sombras empezaron a desvanecerse.

Entonces, lucha, Leo. Eres genial lucha por lo que crees.

Con un último esfuerzo, Leo rompió las ramas que lo retenían y corrió hacia la luz, dejando atrás el mundo perfecto que una vez había anhelado. Al cruzarla, sintió una explosión de calor y energía.

En el mundo real, los monitores del hospital comenzaron a emitir pitidos acelerados. La mano de Leo, fría y quieta durante tanto tiempo, se movió levemente, y sus párpados temblaron. Leo estaba volviendo.

En el hospital, los monitores que rodeaban a Leo comenzaron a cambiar su ritmo, señalando que algo estaba sucediendo. Verónica, quien no se había separado de él ni un instante, sintió un leve movimiento en la mano que estaba sosteniendo.

¿Leo? -susurró, llena de esperanza.

Los párpados de Leo se movieron lentamente antes de abrirse, dejando ver sus ojos cansados pero vivos.

¿Vero...? -murmuró con voz ronca, apenas audible.

Las lágrimas de Verónica se desbordaron al escucharlo.

¡Leo! Estoy aquí, siempre he estado aquí.

Leo intentó esbozar una pequeña sonrisa, aunque el esfuerzo le costaba.

Sabes... te amo demasiado. Aunque no me dejes destrozar a tu hermano, siempre estaré aquí para protegerte.

Verónica soltó una risa entre lágrimas, una mezcla de alivio y emoción.

¡Leo! Eres un gruñón, pero aunque seas gruñón, no te dejaré por nada del mundo.

Sin pensarlo dos veces, Verónica se subió a la cama del hospital, ignorando las miradas de los demás, y lo abrazó con fuerza, dejando caer su peso suavemente sobre él. Luego, sin dudarlo, le dio un beso en los labios, un gesto lleno de amor y promesas silenciosas.

Leo la miró sorprendido, pero en lugar de decir algo, dejó que sus ojos hablaran por él. Su mirada reflejaba todo lo que no podía expresar con palabras: gratitud, amor, y una renovada determinación de seguir adelante.

Gracias por quedarte conmigo, Vero-murmuró con esfuerzo.

Siempre, Leo. Siempre.

Minutos después de que Leo despertara, la puerta de la habitación del hospital se abrió lentamente. Lorena y Saúl entraron, seguidos de Nicholas y Osvaldo. El ambiente estaba cargado de tensión, pero en cuanto Osvaldo vio a su hermano mayor despierto, no pudo contenerse.

¡Leo! -gritó el pequeño de 4 años, corriendo hacia la cama.

Sin importarle nada más, Osvaldo se lanzó a abrazar a Leo, rodeando su cuerpo con sus pequeños brazos. Leo, aunque aún débil, hizo un esfuerzo por corresponder al abrazo, pasando lentamente una mano por la espalda de su hermanito.

Oso... -murmuró Leo con una pequeña sonrisa.

Sin embargo, Saúl, con una expresión severa, no pudo contenerse.

¿Eso es todo? ¡Abraza bien a tu hermano!

Antes de que Leo pudiera responder, Verónica, aún junto a él, se levantó y enfrentó a Saúl con determinación.

Señor, ¿puede escuchar lo que está diciendo? Leo estuvo en coma durante casi un mes. No puede pasar de estar inmóvil a abrazar a todos de repente. ¿Es lógica de razonamiento, no cree?

Lorena intentó intervenir con una voz conciliadora:

Saúl, Vero tiene razón. No podemos exigirle a Leo algo para lo que no está listo.

Saúl suspiró, cruzándose de brazos, mientras Nicholas se acercaba al lado opuesto de la cama.

Me alegra que hayas despertado, hermano-dijo Nicholas con una sonrisa tímida, tocando suavemente la mano de Leo.

Gracias, Nicho, -contestó Leo, su voz aún débil pero firme.

Osvaldo, quien seguía aferrado a él, levantó la cabeza y le sonrió.

Te amo, Leo. Prometo ser un buen hermano y ayudarte siempre.

Leo cerró los ojos por un momento, luchando contra las emociones que le inundaban.

Y yo a ti, Oso.

Poco después mientras Vero alimentaba a Leonardo debido a que al haber estado tanto tiempo inmóvil el querer hacer la simple tarea de llevar la cuchara con sopa a la boca era tarea imposible por lo que Vero le daba la sopa y Leo a regañadientes aceptaba aunque seguía diciendo que podía hacerlo solo

Leo, deja de quejarte y abre la boca -dijo Verónica mientras sostenía la cuchara con sopa caliente frente a él.

¡Te digo que puedo hacerlo solo! -refunfuñó Leo, tratando de levantar el brazo, aunque le temblaba tanto que apenas podía sostenerse.

Claro que puedes… pero no ahora, gruñón. Has estado en coma por semanas. No pretendas que de la noche a la mañana vas a recuperar toda tu fuerza -respondió Vero con una sonrisa divertida, pero firme.

Leo bufó, frustrado consigo mismo, pero no tuvo más remedio que abrir la boca y aceptar la sopa que Verónica le ofrecía.

Esto es humillante… -murmuró con el ceño fruncido mientras tragaba.

No es humillante, es adorable -le dijo Vero, burlándose suavemente.- Además, ¿quién más tiene una enfermera tan guapa como yo para cuidarlo?

Leo giró los ojos, aunque sus mejillas se sonrojaron ligeramente.

Sigues siendo una mandona -murmuró, pero su tono tenía un dejo de cariño que no podía ocultar.

Y tú sigues siendo un cabezota, pero alguien tiene que cuidar de ti. Ahora, abre la boca otra vez -dijo ella, acercándole otra cucharada de sopa-Claro que puedes, campeón -respondió ella con una sonrisa traviesa. -Pero hoy, me toca a mí cuidarte. Así que, ¿quieres cooperar o prefieres que te amarre a la cama?

Mientras Verónica continuaba alimentándolo, Leo la miró de reojo. Aunque no quería admitirlo, le gustaba que estuviera ahí para él. Por mucho que le molestara sentirse débil, el hecho de que alguien lo cuidara con tanto cariño hacía que su corazón se sintiera un poco menos pesado.

Gracias, Vero… por todo -murmuró finalmente, en voz baja, casi inaudible.

Verónica se detuvo un momento, sorprendida, y luego le sonrió con calidez.

Siempre estaré aquí para ti, Leo. Siempre.

Días después 

Mientras Leo hacia sus ejercicios de fisioterapia para recuperar las fuerzas 

Entraron las personas responsables de que él haya estado en coma 

Álvaro y Gloria Sanchezes padres de Sara Sanchezes la amiga de Leo que murió con 5 años

Álvaro y Gloria entraron acompañados de policías quienes bajo la orden de detener a Leo hasta que se demuestre que es inocente lo esposarian a la cama

¿Qué está pasando aquí? -preguntó Leo, frunciendo el ceño, al ver a los oficiales acercándose.

Los policías no dijeron nada al principio. Solo se acercaron a Leo, quien aún estaba débil, y comenzaron a ponerle las esposas.

¿Qué están haciendo? -gritó Verónica, poniéndose de pie rápidamente de su lado.-¡¿Cómo se atreven a hacerle esto?!

Álvaro, con una expresión dura, miró a Leo, pero sus ojos no mostraban compasión, solo una fría determinación.

Este chico es culpable de la muerte de nuestra hija, Sara -dijo, su voz grave y cargada de resentimiento.

Yo no tuve nada que ver-dijo Leo-

Leo, con la mirada cansada y confundida, intentó encontrar las palabras adecuadas para defenderse. Su corazón latía con fuerza, pero la sensación de injusticia lo invadía por completo. No entendía porqué los padres de Sara lo acusaban de algo tan horrible cuando él mismo no había sido más que un niño en ese entonces.

Escuchen... yo no fui el culpable de lo que pasó. -dijo Leo, con voz temblorosa, pero llena de desesperación

Álvaro lo miró fijamente, pero sus ojos no mostraban ni una pizca de empatía. En lugar de comprensión, lo que veía era furia y dolor.

Tienes que asumir tu responsabilidad, Leo. Tú estabas allí, tú la dejaste salir, tú no hiciste nada para evitarlo. Tú eres el culpable.

Leo sintió como si el mundo se le viniera encima. Trató de hablar, pero las palabras parecían no salir. Miró a Verónica, quien le apretó la mano, mostrando apoyo y comprensión.

Álvaro la miró con desdén, pero Gloria, con las lágrimas empañando sus ojos, parecía haber perdido la capacidad de razonar.

¿Cómo puedes defender a un chico que dejó que nuestra hija se muriera? -dijo Gloria, sollozando.

Leo, sintiéndose cada vez más impotente, miró de nuevo a Álvaro y Gloria, con el pecho oprimido por el dolor y la frustración.

¡No soy un monstruo! -gritó, su voz quebrada por la rabia. -¡No fue mi culpa!

Pero el sufrimiento en los ojos de Álvaro y Gloria seguía presente, y sus mentes no estaban dispuestas a aceptar una nueva verdad. Ellos solo veían a Leo como el responsable de la tragedia, sin saber que la verdadera culpable, Lorena, los había manipulado a todos.

Los policías, aún esposando a Leonardo, miraban la escena, pero no decían nada. El ambiente estaba cargado de tensión, y la mirada de Leo estaba llena de dolor y confusión.

Leo… -dijo Verónica suavemente, tomándole la mano, sabiendo que las acusaciones no eran justas.

Aún sin poder defenderse por completo, Leo susurró con voz quebrada:

Yo no tuve la culpa… no pude hacer nada…

Al Día siguiente 

Vero debió ir a la escuela por lo que Leo se quedo solo en la habitación esposado 

Pero sabía que debía ir al baño asique agarro una tijera y la utilizo para lograr abrir las esposas una vez libre se levantó con cuidado y fue al baño 

Al estar en el baño oyó como los oficiales que debían estar vigilando su habitación entraron y gritaron al ver que no estaba 

Inmediatamente solicitaron refuerzos y salieron del cuarto 

Leo salió del baño y volvió a la cama diciendo lo exagerados que son los oficiales y los estúpidos que son al no revisar el baño

Cuando volvió a la cama, miró alrededor buscando algo que lo distrajera, algo que le permitiera concentrarse, algo que lo ayudara a mantener su mente ocupada mientras pensaba en lo que debía hacer después. Encontró una sopa de letras, algunos crucigramas y juegos mentales que le permitirían ejercitar su cerebro, especialmente con su dislexia.

La enfermera Jenni entro para revisar sus signos vitales y justo ahí entro el policía Jefe 

Aquí esta oficiales Mancheser y Serypo¿dónde estabas chico?

En el baño señor algo que sus oficiales olvidaron en necesidad básica de un ser humano-dijo Leo resolviendo la sopa de letras- ahora por favor déjenme en paz necesito concentración en mi juego 

Leo, no es momento de hacer más travesuras. Si necesitas algo, debes pedírmelo. Los oficiales están aquí para tu seguridad.-dijo Jenni la enfermera de Leo que había entrado para revisar sus signos vitales 

Seguridad, sí. Claro. ¿Y qué tal si revisan el baño la próxima vez? No quiero ser maleducado, pero es como que no lo revisen.-dijo Leo mientras sigue buscando palabras en el juego

Esa tarde mientras Leo miraba las redes en su teléfono y tomaba su sopa

Entró Verónica acompañada por Manuel Danielle y para sorpresa de Leo también estaban Austin Edward Héctor Richard William Donovan Alisha Aisha 

Para la sorpresa de los 4 amigos 

Austin fue el que hablo por todos y se disculpo con Leo por lo mal qie se comporto y por haberle hecho bullying a Leo 

¿Y ahora qué? ¿Es alguna especie de intervención grupal?-dijo Leo viendo al grupo-

Relájate, Leo. Vinieron a hablar contigo, pero no es lo que piensas.-dijo Verónica 

Austin, quien lideraba al grupo, dio un paso adelante. Su rostro mostraba una mezcla de incomodidad y sinceridad. Los demás se quedaron detrás de él, mirándose nerviosamente entre sí.

Leo... estamos aquí porque... bueno, porque queremos disculparnos. Yo... fui un idiota contigo. Todos nosotros lo fuimos.-dijo Austin 

¿Disculparse?¿Ahora?¿Después de todo lo que hicieron?-dijo Leo con sarcasmo 

Leo, escúchalos. Por lo menos dales la oportunidad de explicar.-dijo Manuel 

Sé que no hay excusa para lo que hicimos. Te hicimos la vida imposible. Yo fui el peor. Me dejé llevar por mi ego, por las bromas, por la presión de ser popular... pero eso no justifica nada.-dijo Austin 

Es verdad, Leo. Nos comportamos como unos completos idiotas. Nunca pensamos en lo que estabas pasando ni en cómo te hacíamos sentir-dijo Richard 

No sabíamos nada de tu historia, de lo que habías sufrido. Y aunque lo supiéramos, no teníamos derecho a tratarte así.-dijo William 

Leo los miró, sus ojos entrecerrados, aún dudando de su sinceridad. Verónica tomó asiento a su lado, sosteniéndole la mano

¿Y qué esperan ahora?¿Un perdón mágico que borre todo lo que hicieron?-dijo él-

No esperamos nada, Leo. Solo queremos que sepas que estamos arrepentidos.-dijo Héctor-

Sabemos que no podemos cambiar el pasado, pero queremos hacerlo mejor en el futuro... si nos das la oportunidad.-dijo Edward 

Leo, la decisión es tuya. Pero creo que al menos están intentando ser mejores personas. Eso ya dice algo.-dijo Danielle 

Leo suspiró profundamente, pasando una mano por su rostro. Sus ojos se encontraron con los de Austin, que parecían genuinamente llenos de remordimiento. Finalmente, Leo dejó escapar un leve suspiro y miró al grupo

No sé si puedo perdonarlos ahora. Pero... aprecio que al menos estén aquí, intentándolo. Supongo que eso es un comienzo.-dijo Leo-

Austin asintió, visiblemente aliviado, mientras los demás sonreían tímidamente. Verónica apretó la mano de Leo, dándole su apoyo silencioso.

Ese es mi gruñón favorito. Siempre tan directo.-dijo Vero

Bueno, al menos no les lanzaste la sopa como yo pensaba que harías.-dijo Manu-

Todos rieron suavemente, rompiendo la tensión del momento. Aunque el camino hacia la reconciliación sería largo, este era un primer paso hacia algo mejor.

Miren yo entiendo que pudo haber envidia en mi porque de repente tenia a todas las chicas detrás mio pero no era justificación para torturarme Austin ¿no te visitaron mis amigos sicarios hace poco y te contaron mi historia?Kevin Julio Gastón..-dijo Leo

Si me los encontré y dijeron que aunque merecía que me golpearan no lo hicieron y me contaron como sufriste al ser desplazado del primer lugar al tercero-dijo Austin 

Ah, entonces sabes. Sabes lo que es ser invisibilizado, reemplazado. No es una excusa para lo que hiciste, pero al menos ya tienes algo de contexto, ¿no?-dijo Leo 

Lo sé, Leo. Y créeme, después de escuchar todo eso, me di cuenta de lo equivocado que estuve. No puedo justificar lo que hice, pero puedo prometerte que quiero cambiar.-dijo Austin 

Leo suspiró, pasando una mano por su cabello mientras los demás lo observaban en silencio. Finalmente, habló con un tono más calmado, aunque firme.

Mira, Austin. No sé si puedo perdonarte todavía. Pero si realmente estás arrepentido, lo vas a demostrar con hechos, no con palabras. ¿Entendido?-dijo él 

Entendido.-dijo Austin

El ambiente seguía tenso, pero poco a poco la conversación se relajó. Verónica le dio una palmada en la pierna a Leo, sonriendo

Eres todo un caso, Leo. Pero creo que ese sarcasmo tuyo es lo que más me gusta.-dijo ella-

Y eso que no hemos sacado la lista. completa de personas a las que Leo ha intimidado con su mirada.-dijo Manu 

Ya, ya. No me hagan más famoso de lo que ya soy-dijo Leo

El grupo rió suavemente, aliviando la tensión restante en la habitación. Aunque el camino hacia la reconciliación sería largo, Leo estaba dispuesto a intentarlo, siempre que los demás demostraran que sus intenciones eran sinceras.

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