CAPITULO 45:
Leo caminaba lentamente por el pasillo del hospital, sus piernas aún débiles mientras trataba de mantenerse erguido. A lo lejos, Jorge Castro padre de David apareció con una expresión severa. Sin previo aviso, Jorge que era policía lo esposó con brusquedad y tiró de él para obligarlo a caminar más rápido
¿Qué está haciendo? ¡Estoy en recuperación!-dijo Leo al sentir las esposas en sus muñecas
Manteniéndote lejos de Verónica. No voy a permitir que alguien como tú se acerque a ella.-dijo Jorge ajustando las esposas
¿Mantenerme lejos? ¿De qué hablas?-preguntó Leo
Eres una mala influencia. David me contó cómo eres un peligro para ella, un manipulador que no merece estar cerca de mi hijo ni de Verónica.-dijo Jorge
¿David? ¿Ese idiota que maltrataba a Verónica?.Si alguien es un peligro para ella, ese es tu hijo.-dijo Leo
Jorge lo ignoró y lo obligó a moverse más rápido, sin importarle los jadeos de Leo. Mientras tanto, el oficial asignado a vigilar a Leo estaba distraído, hablando con una enfermera. Leo, viendo que no tenía otra opción, levantó una pierna con esfuerzo y le dio una patada al oficial para llamar su atención
¡¿Qué está pasando aquí?!-preguntó el oficial al ver a Leo siendo arrastrado
Tu trabajo es vigilarme, no dejar que este tipo me arrastre como si fuera un criminal.-dijo Leo
Es un peligro para Verónica. No voy a quedarme quieto mientras intenta arruinarle la vida.-dijo Jorge justificando el arresto de Leo
Castro, no tiene derecho a hacer esto. Leo es un paciente en recuperación, no un delincuente.-dijo el oficial
¿Recuperación? Este chico es un manipulador. Mi hijo tiene razón al advertirnos de él.-dijo Jorge
Tu hijo es un mentiroso que nunca supo valorar a Verónica. Yo no soy el problema aquí, Castro, el problema es que prefieres creer en alguien inmaduro y berrinchudo-dijo Leo
Esto es inaceptable. Si vuelve a tocarlo, lo reportaré por abuso.-dijo el oficial
3 semanas después
Cuando las piernas de Leo tuvieron la suficiente fuerza
El medico Khan le dio el alta aunque aún así le dio una silla de ruedas
Al Día siguiente
Cuando Leo llego con Manuel empujando la silla a la escuela
Todos fueron a darle una mano
Austin se ofreció al llevar su mochila mientras que Edward Héctor Richard y William le ofrecían la ayuda para cuando deba ir al baño
Donovan se ofrecía a llevarle al salón por ascensor
Mientras Verónica y Danielle estaban cerca
Vero tomaba su mano y Dani la de Manu
Al llegar al salón A para biología con Ana Francisca Wilson
Donovan se encargo de hacer lugar en los pasillitos para que Leo pueda sentarse
Listo. Ahora puedes moverte sin problemas, compañero -dijo Donovan, haciendo una pequeña reverencia dramática que arrancó risas a los presentes.
Leo logró pararse y caminar 3 pasos para sentarse en su asiento para zurdo
Una vez sentado, dejó escapar un leve suspiro de alivio. Miró a sus amigos y les agradeció:
Gracias a todos. Honestamente, no pensé que tendría tanta ayuda, pero... bueno, es agradable no sentirme solo en esto.
Para eso estamos, Leo. No tienes que hacerlo todo solo -dijo Manuel, dándole un leve golpe en el brazo.
La profesora Wilson entró al aula en ese momento, notando la energía positiva en el ambiente.
Veo que tenemos un regreso especial hoy. Bienvenido, Leonardo. Estoy segura de que no tardarás en ponerte al día -dijo con una sonrisa.
La clase comenzó, pero el ambiente cálido y el apoyo de sus amigos hicieron que Leo sintiera que, por primera vez en mucho tiempo, las cosas podían mejorar.
Mientras Leo respondía las preguntas con un poco de humor
David Amelia y Óscar no estaban felices
David porque Leo "le robo a su novia Vero"
Óscar porque Leo sale con su hermana Verónica
Amelia porque Leo no quiso estar con ella
Por lo que los 3 decidieron hacerle a Leo la vida imposible
Los tres se inclinaron hacia adelante, susurrando conspiraciones sobre cómo complicarle la vida a Leo. Decidieron que, si no podían derribarlo con palabras, lo harían con acciones.
Mientras tanto, Leo, ajeno a sus planes, seguía participando en la clase. A pesar de estar todavía en recuperación, mostraba una actitud positiva, lo que solo aumentaba la frustración de sus enemigos.
Vamos a hacerlo, pero tenemos que ser cuidadosos -dijo David con una sonrisa maliciosa.- Leo no sabe lo que le espera.
Por primera vez desde que Leo volvió, el ambiente cálido del aula escondía una sombra de tensión, una que prometía que los días tranquilos de Leo podrían no durar mucho.
Después de 2 días
El viernes durante la clase de geometría (ya que Sofia fue suspendida y Carmen tomó el lugar y dio de su clase)
Lorena llamo insistentemente a Leo
Leo ignoro el teléfono y lo guardo en su mochila pero aun así seguía sonando
Durante el cambio de clase(que es más decir un recreo ya que estaban en el aula 28)
Lorena llamo de nuevo a Leo
Leo en su silla de ruedas contestó pero antes que lorena hablara él exploto
Lorena!¿sos estúpida o te haces?estoy en medio de una clase no puedes llamarme es la clase de la pelotuda e infantil de Carmen a ella no le interesara la razón por la que me llames no le importara un carajo¿que quieres?-dijo Leo-
Osvaldo no llego a casa con Nicholas -dijo Lorena
¿Y?No me puedes llamar en medio de clases quizás Osvaldo tenía un cumpleaños alguno de los padres se lo llevó y tú no te acordas-dijo Leo-
No Leonardo Osvaldo no tenía ningún cumpleaños Nicho dice que vio a 3 figuras bajar de un auto y llevárselo-dijo Lorena-
Mmm que interesante tengo que irme de vuelta al salón NO ME LLAMES DE NUEVO-dijo Leo entrando al salon-
Vamos Leo debes caminar hasta tu asiento-dijo William-agarrando la silla y teniéndola detrás de Leo por si se cansa
Durante la siguiente hora
Lorena seguía llamando a Leo
Hasta que Carmen se cansa se lo quita y lo lleva a dirección
Leo estaba feliz de no escuchar el teléfono sonando
Al final del día lo fue a buscar a dirección pero como la Directora María Graciela no estaba
Leo entró por la ventana[ya que tuvo la fuerza suficiente para saltar y entrar]y saco su celular y viendo otros teléfonos los tomo en secreto y al salir de la escuela los vendió a una feria de teléfonos piratas y vendió los 6 teléfonos que encontró a cambio de dinero
El dueño del puesto les quito los chips y los destruyó para luego poner a la venta los teléfonos
Leo volvió a casa en su silla de ruedas
Lorena lo encaro del porqué no contestaba
Carmen me quito mi teléfono porque tu eres tremenda imbecil que seguía llamando sabiendo que yo estaba en clase.
¡Leonardo! ¿Por qué no contestabas mis llamadas?¡Esto es serio! -gritó Lorena, cruzándose de brazos.
Leo suspiró, inclinándose ligeramente hacia atrás en la silla.
Carmen me quitó el teléfono porque tú, Lorena, no puedes entender el concepto de "estoy en clase."
¡Pero era importante!-protestó ella.
Sí, tan importante que no pudiste esperar a que terminara el día. Gracias a ti, pasé la mitad de la clase escuchando a Carmen sermoneandome y la otra mitad sin teléfono.
Leo hizo una pausa, fingiendo indignación.
¡Eso no es excusa!¡Debiste contestar! -insistió Lorena, elevando el tono.
Leo levantó una ceja, su mirada ahora cargada de sarcasmo.
¿Y qué querías que hiciera?¿Contestar en medio de la lección para que Carmen me suspendiera también?además me lo quito
¡Osvaldo está desaparecido, Leo! -gritó Lorena, evidentemente al borde de las lágrimas.
Leo, con el rostro serio pero sin perder la calma, respondió:
Lo sé, y créeme que me importa. Pero tú tampoco ayudas llamando sin parar. Lo que hiciste solo empeoró las cosas.
Lorena, ahora visiblemente afectada, bajó la voz.
¿Y qué vas a hacer?-preguntó ella
Leo suspiró, su tono más suave esta vez.
-Primero, recuperar mi teléfono. Ya lo tengo, por cierto. Y segundo, hablar con Manuel y los demás para idear un plan. Pero no voy a actuar impulsivamente, como tú lo harías.-Luego, con un leve gesto de exasperación, añadió-Ahora déjame descansar un poco. Ha sido un día largo. Si quieres hacer algo haz la denuncia en la policía al tratarse de un menor pondrán la alerta Sofia(alerta de cuando un menor niño/a o adolescente se extravia)
Lorena asintió, aunque no del todo convencida, y se retiró mientras Leo rodaba hacia su habitación, preparado para enfrentar lo que viniera después.
Lorena entró apresuradamente a la comisaría, con el rostro lleno de preocupación. Se dirigió directamente al mostrador, donde un oficial llenaba formularios.
Buenas tardes. Quiero denunciar la desaparición de mi hijo, Osvaldo Joaquín Gómez Padilla -dijo, tratando de controlar el temblor en su voz.
El oficial apenas levantó la vista.
¿Cuántos años tiene su hijo?
Cuatro años-respondió Lorena,claramente exasperada.
El oficial, pensando que era un caso de un niño mayor, intentó calmarla. -Señora, los niños de esa edad suelen aparecer pronto. Puede que esté jugando cerca o se haya distraído con algo.
Lorena lo fulminó con la mirada, golpeando el mostrador con fuerza. ¡Osvaldo tiene cuatro años! ¡No juega solo, nunca está sin supervisión! Siempre está con sus hermanos mayores o un adulto. ¿No entiende la gravedad de esto?
El oficial, ahora más alerta, se enderezó en su silla.
Disculpe, señora. Siendo así, ¿cuándo y dónde fue la última vez que lo vio?
Esta mañana. Bueno en el mediodía Estaba con mi hijo mayor, Nicholas volviendo a casa luego de la escuela. Él vio cómo tres personas bajaron de un auto y se llevaron a Osvaldo. Mi hijo más mayor Leonardo salía a la tarde por lo que los chicos debían volverse solos
El oficial comenzó a escribir rápidamente. ¿Puede describir el auto o a las personas?
No lo vi. Fue Nicholas quien lo presenció. Si es necesario, puedo traerlo para que les explique. Pero no pienso esperar más. Necesito que activen la Alerta Sofía de inmediato.
El oficial asintió, comprendiendo la urgencia. Por supuesto. Vamos a iniciar el protocolo ahora mismo. Necesito que me dé una descripción de su hijo: su ropa, características físicas, todo lo que pueda ayudar.
Osvaldo Joaquín Gómez Padilla, cuatro años, cabello castaño claro, ojos marrones. Llevaba puesta una camiseta azul con dibujos de dinosaurios y pantalones cortos beige. Tiene el guardapolvo azul del jardín que lleva corbatita con el nombre
El oficial anotó los detalles rápidamente. Esto es muy útil. Activaremos la Alerta Sofía y enviaremos un oficial a su casa para hablar con Nicholas y recopilar más información.
Lorena respiró hondo, todavía furiosa pero aliviada de que finalmente se estuviera tomando acción.
Espero que lo hagan rápido. Mi hijo está en peligro, y cada minuto cuenta.
El oficial asintió con determinación. Haremos todo lo posible por encontrarlo, señora Gómez Padilla.
Lorena salió de la comisaría con una mezcla de preocupación y esperanza, confiando en que las autoridades actuarían con la rapidez necesaria para traer de vuelta a Osvaldo sano y salvo.
El lunes
Leo no pudo ni concentrarse en francés
La profesora Gabriela Hernandez lo notó y al final de la clase le pidió quedarse para hablar con él
Leo que pasa que te vi distraído?
Mi hermanito Osvaldo desapareció desde el viernes y mi "madre" Lorena esta como loca
La profesora frunció el ceño, mostrando genuina preocupación.
¿Cómo que desapareció?¿Qué pasó exactamente?
Nicholas, mi otro hermano, dice que vio a tres personas bajarse de un auto y llevárselo. Desde entonces, no hemos sabido nada de él. Lorena hizo la denuncia, activaron la Alerta Sofía, pero hasta ahora no hay ninguna noticia. No puedo dejar de pensar en todo lo que podría estar pasándole-respondió Leo con voz tensa, tratando de contener las emociones que amenazaban con desbordarse.
Gabriela colocó una mano en el hombro de Leo, intentando reconfortarlo.
Siento mucho que estés pasando por esto, Leo. Es normal que estés preocupado, pero tienes que recordar que no estás solo en esto. Tu familia y tú están haciendo lo correcto al buscar ayuda. Las autoridades están trabajando en ello, y estoy segura de que encontrarán a tu hermanito.
Leo la miró, sus ojos reflejando tanto frustración como agotamiento.
Eso espero, profe. Pero mientras tanto, no puedo pensar en nada más. No puedo concentrarme en nada.-dijo Leo
Gabriela asintió comprensivamente.
Lo entiendo, Leo. Quiero que sepas que, si necesitas hablar o ayuda con tus tareas mientras pasa todo esto, puedes contar conmigo. También puedo hablar con tus otras profesoras para que estén al tanto de la situación y sean un poco más flexibles contigo.
Leo asintió, agradecido por el gesto. Gracias, profe. Eso sería de gran ayuda.
Gabriela le sonrió con suavidad.
Lo importante ahora es que te mantengas fuerte, por ti y por tu familia. Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo.
Gracias, de verdad. Haré lo mejor que pueda -dijo Leo mientras salía lentamente del aula, sintiéndose un poco más comprendido.
La profesora Gabriela Hernández lo miró fijamente, sus ojos reflejando una mezcla de preocupación y análisis.
¿Tienes alguna pista de quién pudo haberlo secuestrado?-preguntó en voz baja, asegurándose de que nadie más pudiera escuchar.
Leo hizo una pausa antes de responder, claramente dudando si debía compartir sus sospechas. Finalmente, suspiró.
Pues...el viernes, David, Óscar y Amelia no vinieron a clase. Ese mismo día, Osvaldo desapareció, y Nicholas vio a tres figuras bajándose de un auto y llevándoselo. Hoy tampoco aparecieron en clase¿Coincidencia? No lo creo -dijo con una mezcla de indignación y certeza en su voz.
Gabriela frunció el ceño, procesando la información.
¿Has compartido esto con la policía? -preguntó, preocupada.
Leo negó con la cabeza
No tengo pruebas, solo sospechas. Si voy a la policía con esto y resulta que estoy equivocado, no quiero que piensen que estoy aprovechándome de la situación para acusarlos. Pero no puedo ignorar que ellos tienen motivos. David me odia porque está obsesionado con Verónica, Óscar me detesta porque salgo con su hermana, y Amelia… bueno, ya sabe que está obsesionada conmigo y no soporta que la rechacé.
Gabriela lo miró con seriedad.
Leo, entiendo tus preocupaciones, pero si tienes sospechas razonables, deberías compartirlas con la policía. No estás acusando directamente, sino proporcionando información que podría ser útil. Ellos sabrán que hacer con esos datos.
Leo apretó los puños, claramente frustrado.
Tal vez tenga razón, pero no sé por dónde empezar. Todo esto está volviéndome loco, y no quiero cometer un error que empeore las cosas.
La profesora le dio un leve apretón en el hombro.
Escucha, puedo ayudarte. Hablaré con Lorena para que consideren incluir esto en la investigación. Pero, por favor, no hagas nada por tu cuenta, ¿de acuerdo? Es importante que dejes que los profesionales manejen esto.
Leo asintió, aunque aún parecía tenso.
De acuerdo, profe. Gracias por escucharme.
Siempre, Leo. Ahora ve y descansa un poco. Lo necesitas -dijo Gabriela con una pequeña sonrisa, tratando de infundirle algo de calma.
Mientras Leo salía del aula, su mente seguía trabajando a toda velocidad. Aunque las palabras de Gabriela le daban algo de esperanza, sabía que debía mantenerse alerta. Este juego apenas comenzaba.
Leo pidió permiso en la dirección para salir temprano
La Directora María Graciela entendió la situación y permitió que saliera antes le aviso a Lorena que Leo iría a casa y cuando Lorena dio el ok Leo se fue
3 semanas después
Un día que Óscar se escapó temprano de la escuela
Leo lo siguió en su silla de ruedas
A medida que Óscar avanzaba Leo lo perseguía cuando Óscar se volteaba
Leo se escondía ya sea en una tienda de ropa siendo un cliente random o en los comedores se ponía en la mesa con personas desconocidas
Finalmente llego a la bodega donde escondido y sin estar con su silla
Logró tener el buen ángulo para grabar a Óscar David y Amelia quienes junto con Álvaro estaban ahí y tenían en una jaula al pequeño Osvaldo quien estaba algo golpeado
Leo terminó de grabar y envió el mensaje a Manuel justo antes que un guardia lo descubriera y lo lanzará al frente de Óscar y los otros
David lo metió en la jaula junto a Osvaldo
Álvaro preparo su pistola y de forma violenta saco a Osvaldo quería que Leo sufriera con el dolor de perder a una persona importante y eso lo conseguiría matando a Osvaldo
Justo cuando Álvaro disparo
Leo aún con las piernas débiles tuvo la fuerza suficiente para salir de la jaula y usar su cuerpo como escudo
Leo quedo herido
Amelia Óscar y David salieron corriendo
La policía llego justo ya que Manu mostró el video y la Directora hizo la llamada
Necesitamos una ambulancia menor herido de bala repito menor herido de bala ambulancia rápido-dijo una oficial
Álvaro Sanchezes esta arrestado por intentó de homicidio hacia dos menores de edad-dijo otro oficial arrestando a Álvaro
Vas a estar bien muchacho ahí llegaron los paramedicos ven pequeño-lo toma de la mano y lo aleja
Quiero estar con él-dijo Osvaldo-
Lo sé lo se pero deja que los paramedicos lo salven
Lo llevaremos al hospital-dijo uno subiéndolo a la camilla
Vamos te llevare en el auto-dijo la oficial a Osvaldo-
Pero..-se quejo el pequeño-
Encenderé las luces de la patrulla y la ambulancia las suyas-dijo ella
Ok voy-dijo el pequeño
Despídete de tu hermano-dijo la oficial
Chau Leo nos vemos en el hospital-dijo Osvaldo
Tranquilo enano estaré delante de ti ten toma mi teléfono y busca a Manu llámalo y dile en que hospital estaremos luego dáselo a la oficial y ella analizará el video y explicara lo que sucedio-dijo Leo
Vale-dijo el pequeño tomando el teléfono y yéndose con la oficial quien lo coloco en la parte trasera y le ajusto el cinturón de seguridad
La ambulancia salió con rapidez, llevando a Leo al hospital más cercano. El personal médico trabajaba rápidamente para estabilizarlo, mientras que la patrulla, con las luces encendidas, seguía detrás, llevando a Osvaldo y la oficial.
Osvaldo, aunque pequeño, entendía la gravedad de lo ocurrido. Sostuvo firmemente el teléfono de Leo mientras la oficial trataba de calmarlo. -Tranquilo, pequeño. Tu hermano es fuerte, estará bien.
Osvaldo asintió, pero no dejaba de mirar por la ventana, preocupado. Marcó el número de Manuel, siguiendo las instrucciones de Leo.
¿Manu? -dijo con voz temblorosa cuando Manuel respondió.
¡Osvaldo! ¿Estás bien? ¿Qué pasó?
Leo me salvó. Está herido y lo llevan al hospital. La oficial dice que están analizando el video. Ven rápido al hospital... no quiero estar solo.
Estoy en camino, no te preocupes. Todo estará bien, Osvaldo.
La oficial, que escuchó parte de la conversación, tomó el teléfono cuando Osvaldo terminó.-Manuel oficial Minnita al habla llevaremos a Leo al hospital de niños ve al hospital con los padres de Leo cuanto antes Osvaldo esta conmigo yo lo cuidare hasta que lleguen
Cuando llegaron, los paramédicos bajaron a Leo con cuidado y lo llevaron directamente a cirugía. Osvaldo quiso seguirlo, pero la oficial lo detuvo. -Debemos esperar aquí, cariño. Los médicos necesitan espacio para ayudar a tu hermano.
Osvaldo asintió con lágrimas en los ojos, y en ese momento llegó Lorena, acompañada de Manuel y Verónica.
¡Osvaldo! -Lorena lo abrazó con fuerza, aliviada de verlo bien.
Leo... Leo está adentro... está herido... -sollozó el pequeño.
Tranquilo, lo salvarán -dijo Manuel, arrodillándose para abrazarlo también.
Mientras tanto, la oficial compartía con Lorena y Manuel detalles del arresto de Álvaro y la evidencia recolectada.
El video grabado por Leo es crucial. Nos ayudará a localizar a Óscar, David y Amelia. La investigación sigue activa, y haremos todo lo posible para capturarlos.
Lorena miró hacia las puertas del quirófano con lágrimas en los ojos.
Solo quiero que Leo esté bien.
Manuel apretó los puños con determinación.
Ellos no escaparán de esto. Leo no arriesgó su vida para que esos desgraciados se salgan con la suya.
Cuando Saúl llegó al hospital, su rostro mostraba una mezcla de preocupación y enojo. Llevaba a Nicholas de la mano, quien se veía visiblemente afectado por la situación. Al entrar, vio a Osvaldo sentado junto a Lorena y Manuel, abrazado a su madre con los ojos llenos de lágrimas.
Osvaldo, ¿estás bien? -preguntó Saúl mientras se acercaba rápidamente.
Osvaldo asintió tímidamente, pero cuando Saúl se inclinó para abrazarlo, el pequeño rompió en llanto otra vez.
Papá, Leo me salvó... pero está herido...
Saúl lo abrazó con fuerza.
Todo estará bien, hijo. Pero tú nunca deberías haber estado en esa situación.
Sin embargo, no mostró el más mínimo reconocimiento hacia Leo. En lugar de agradecer que su hijo mayor hubiera arriesgado su vida por Osvaldo, su tono se tornó frío al dirigirse a Manuel y Lorena.
Esto no habría pasado si alguien hubiera estado vigilando mejor a los niños. Leo debería haberse quedado al margen en lugar de jugar al héroe -dijo con severidad.
Manuel dio un paso al frente, indignado. -¿"Jugar al héroe"? Saúl, si Leo no hubiera hecho lo que hizo, tal vez ahora estarías lamentando algo mucho peor. Él protegió a Osvaldo porque nadie más pudo hacerlo a tiempo.
Lorena también intervino, mirando a Saúl con incredulidad.
Saúl, nuestro hijo está en el quirófano por salvar a su hermano menor. ¿Cómo puedes no reconocer lo que hizo?
Saúl cruzó los brazos, manteniéndose firme.
Arriesgarse de esa manera fue imprudente. No lo estoy felicitando por actuar sin pensar.
Nicholas, que había permanecido callado hasta ese momento, finalmente habló con un hilo de voz.
Papá, Leo hizo lo correcto. No importa lo que digas, él es un héroe para nosotros.
Saúl no respondió de inmediato, pero su expresión no cambió. Osvaldo miró a su padre con tristeza y, abrazando a Manuel, murmuró:
Quiero que Leo esté bien. Él sí me cuida de verdad...
Esas palabras quedaron en el aire, llenando el ambiente de una tensión incómoda mientras todos esperaban noticias de Leo.
El Dr. Khan, con una expresión seria pero aliviada, salió del quirófano y se acercó a la familia. Todos se levantaron al verlo, y Osvaldo fue el primero en hablar.
¿Cómo está Leo, doctor? -preguntó con la voz quebrada.
El doctor asintió, tratando de transmitir calma.
La operación fue exitosa. La bala no tocó ningún órgano vital, lo que es un gran alivio. Sin embargo, ha quedado con una lesión en su brazo derecho. Hay poca movilidad, pero con terapia y tiempo, debería recuperar la función, aunque será un proceso largo.-dijo
Lorena suspiró, aliviada por las palabras del médico, aunque su rostro mostraba el cansancio y la preocupación que llevaba acumulados. Osvaldo, aliviado, se abrazó a ella, pero Saúl, que hasta ese momento había permanecido estoico, observó a Leo en la camilla.
Leo seguía dormido, conectado a monitores, con su brazo vendado y un aspecto frágil que contrastaba con la valentía que había demostrado. Saúl no dijo nada al principio, simplemente se quedó mirándolo, como si por primera vez realmente viera a su hijo.
Al acercarse a la cama, vio el vendaje en el brazo derecho de Leo, el mismo brazo que había utilizado como escudo para proteger a Osvaldo. Un escalofrío recorrió su cuerpo al darse cuenta de lo que habría sucedido si la bala hubiera alcanzado a su hijo en un lugar más letal. La imagen de su hijo mayor, arriesgando todo por salvar a su hermano menor, empezó a calar hondo en él.
Saúl se quedó en silencio, observando a Leo, y por un momento, la frialdad que siempre había mostrado comenzó a desmoronarse. La realidad lo golpeó: su hijo, ese chico que siempre había considerado problemático y que a menudo había ignorado o criticado, había demostrado una valentía inmensa. Había arriesgado su vida para salvar a Osvaldo, sin importar las consecuencias.
Saúl sintió un nudo en la garganta. Sabía que nunca podría haber entendido completamente lo que Leo había hecho por su hermano hasta ahora, pero la verdad era innegable: Leo había sido el héroe, no solo para Osvaldo, sino también para él.
Después de unos momentos, Saúl finalmente habló, su voz más suave y vulnerable de lo habitual.
Lo siento... Leo. Yo... No me di cuenta de lo que realmente significabas para todos nosotros. -Se acercó lentamente a su hijo y, con un gesto suave, colocó su mano sobre la de Leo, su brazo herido. -Te prometo que a partir de ahora, no te fallaré.
El tiempo parecía detenerse mientras Saúl miraba a su hijo con una mezcla de arrepentimiento y orgullo. Aunque el dolor de la situación aún persistía, en ese momento, había un pequeño cambio en él, uno que quizás podría llevarlo a ser el padre que Leo siempre necesitó.
Leo parpadeó varias veces mientras el dolor punzante en su brazo derecho lo devolvía lentamente a la realidad. Al abrir los ojos completamente, notó a Osvaldo dormido, acurrucado en su brazo lastimado. Aunque el dolor era incómodo, la imagen de su hermanito tan tranquilo lo hizo sonreír ligeramente.
Hey, enano... -murmuró Leo, tratando de mover su brazo sin despertarlo de forma brusca.
Osvaldo abrió los ojos lentamente, frotándose los párpados con sus pequeñas manos. Al darse cuenta de dónde estaba apoyado, su expresión cambió al instante.
¡Perdón, perdón, Leo! -dijo rápidamente, apartándose de inmediato. -No sabía que era tu brazo lastimado.
Leo negó con la cabeza y dejó escapar una suave risa.
Tranquilo, Osvaldo. No lo hiciste a propósito. Además, tienes solo cuatro años. Es normal que no sepas cuál es la derecha y cuál es la izquierda todavía.
Osvaldo lo miró con un poco de culpa, pero al ver la sonrisa de Leo, comenzó a relajarse.
¿Te duele mucho? -preguntó en voz baja, con los ojos llenos de preocupación.
Un poco -admitió Leo,- pero nada que no pueda soportar. Lo importante es que tú estés bien, ¿sí?
Osvaldo asintió y se abrazó suavemente al costado de Leo, evitando el brazo herido.
Te quiero mucho, Leo. Eres el mejor hermano del mundo.
Leo sintió un calor en su pecho al escuchar esas palabras. Pese al dolor físico y todo lo que había pasado, en ese momento, tener a su hermano sano y salvo valía más que cualquier cosa.
Yo también te quiero, enano -dijo, apoyando su mano sana en la cabeza de Osvaldo para revolverle el cabello con cariño.
Comentarios
Publicar un comentario