CAPITULO 5 PARTE 3:

 A las 12:15 termina el almuerzo 

Mientras Leo fue al baño 

Manu y Dani hablan 

Creo que Leo tiene un gran problema emocional no solo del como siempre está enojado sino de como se expresa de sus padres ya ni les dice mamá y papá solo les dice Lorena y Saúl-dijo Danielle 

Si lo se desde como los 4 o 5 años Leo es así desde que se entero con 4 años que iba a ser hermano mayor su actitud cambió totalmente, nunca fue a terapia y creo que eso lo empeoro

Danielle asintió lentamente, procesando lo que escuchaba. 

Debe haber sentido que lo desplazaban. ¿Crees que alguna vez habló con alguien sobre eso? ¿Tal vez con un terapeuta escolar?

Manuel negó con la cabeza, su expresión se volvió más sombría. 

Nunca. Lorena y Saúl no creyeron que fuera necesario. Tal vez pensaron que era una fase, pero yo creo que eso lo empeoró. No solo no recibió ayuda, sino que también empezaron a cargarlo con más responsabilidades. Creo que eso es lo que lo quebró.-dijo Manu

Danielle suspiró profundamente. 

Es una carga demasiado grande para un niño tan pequeño. Y ahora, todo ese enojo y resentimiento están ahí, en cada cosa que dice y hace.

Manuel miró hacia la puerta del baño.

 Sí. Pero...¿cómo lo ayudamos? No va a aceptar ayuda fácilmente. Leo no confía en nadie, excepto tal vez en ti y en mí.

Danielle se quedó pensativa, sus dedos tamborileando sobre la mesa. 

No lo sé, Manu. Pero si no hacemos algo, me preocupa hasta dónde puede llegar este enojo. Tal vez deberíamos hablar con alguien de la escuela... aunque Leo nos mate si se entera.

Manuel dejó escapar una risa seca.

 Sí, nos matará. Pero tal vez valga la pena si eso significa que lo ayudamos antes de que sea demasiado tarde.

Una vez que Leo regresó del baño fueron al aula 15 para la clase de geometría con Carmen Weber Papadopoulos conocida también por ser estricta y por su odio a los zurdos como Sofia ella también piensa que la zurdera es un defecto 

Buenas tardes alumnos-dijo Carmen-antes de comenzar la clase quiero que el nuevo estudiante pase al frente para resolver un problema Leonardo adelante por favor

Leo la miró con una mezcla de apatía y desafío. Se levantó lentamente de su asiento y caminó hacia el pizarrón, con las manos aún en los bolsillos. La clase observaba en silencio, algunos con curiosidad y otros con una ligera incomodidad, sabiendo de la reputación de Carmen.

Aquí tienes-dijo Carmen, escribiendo un problema de geometría en el pizarrón.-Es algo sencillo. Una prueba básica para ver en que nivel estás. Por favor, resuélvelo usando trazos claros y precisos.

Leo tomó el marcador con su mano izquierda y comenzó a trazar líneas en el pizarrón, siguiendo las instrucciones del problema. Apenas había empezado cuando Carmen frunció el ceño y lo interrumpió.

Un momento, Leonardo-dijo con voz firme. -¿Qué estás haciendo? ¿Porqué estás usando la mano izquierda?

Leo se detuvo y la miró, claramente irritado. 

Porque soy zurdo, Profesora. Es la mano con la que escribo.

Carmen cruzó los brazos y dio un paso hacia él.

 Eso no es aceptable en mi clase. La zurdera es un defecto que puede corregirse con disciplina. Toma el marcador con tu mano derecha y escribe correctamente.

La clase contuvo el aliento, algunos estudiantes murmurando entre ellos. Leo, con los dientes apretados, dejó caer el marcador al suelo con un ruido seco.

¿Defecto?-dijo en un tono bajo pero cargado de ira.-¿En serio me va a venir con esa basura anticuada? Mire, profesora, soy zurdo, y no voy a cambiarlo porque usted piense que está mal.¿Sabía que en el pasado la mujer no tenía ni voz ni voto? no podía ni trabajar solo era la ama de casa y la que debía de satisfacer al varón y el varón podía hasta maltratarla violarla venderla y matarla

Carmen lo miró fijamente, sin ceder. 

Aquí se hace lo que yo digo, Leonardo. Si no puedes adaptarte, entonces tendrás problemas en esta clase. Ahora recoge el marcador y hazlo bien.

Leo se inclinó, recogió el marcador y se volvió hacia el pizarrón. Pero en lugar de escribir, dio un paso hacia Carmen, sosteniéndolo en su mano izquierda mientras la miraba directamente a los ojos.

Si cree que va a hacerme cambiar quién soy solo porque usted no soporta a los zurdos, está muy equivocada. No soy un problema que pueda 'corregir'. Soy zurdo, y así voy a escribir. Si no le gusta, puede hacer lo que quiera, pero yo no voy a cambiar por usted.

Carmen retrocedió ligeramente, sorprendida por la intensidad en los ojos de Leo. La clase quedó en completo silencio, esperando la respuesta de la profesora. Sin embargo, Carmen, aunque molesta, decidió no presionar más por el momento.

Muy bien-dijo finalmente, su tono más frío que antes.-Si quieres insistir en hacerlo a tu manera, hazlo. Pero no esperes que tolere errores.

Leo simplemente asintió, se giró y comenzó a resolver el problema con su mano izquierda, ignorando la mirada furiosa de Carmen. Al terminar, dejó el marcador sobre el escritorio de la profesora y regresó a su asiento sin decir una palabra, sintiendo la mezcla de tensión y admiración de sus compañeros.

Mientras Carmen continuaba con su clase 

Leo en el fondo miraba su teléfono ya que recibió un mensaje desconocido pero que sabía que era Lorena ¿pero como consiguió su número?si nunca se lo dio y además como tenia un nuevo teléfono no era posible que haya recuperado los contactos de Lorena y Saúl 

Leonardo Gómez Padilla ¿podrías prestar atención a la clase en vez de a tu teléfono?-dijo Carmen mirándolo molesta no solo por esa falta de respeto sino porque Leo la desafia diciendo que usará su mano izquierda y no la que ella quiera 

Leo levantó la vista de su teléfono con una expresión de fastidio. Había ignorado el primer comentario de Carmen, pero el tono molesto de la profesora no le daba opción esta vez.

Lo siento, profesora-dijo, aunque su tono estaba lejos de sonar sincero.-Es que me llegó un mensaje importante.

Carmen cruzó los brazos, claramente irritada. 

Aquí no hay nada más importante que mi clase, Leonardo. Guarda ese teléfono de inmediato.

Leo bufó y guardó el dispositivo en su bolsillo, pero no sin murmurar en voz baja: No era nada importante de todos modos, solo alguien que no sabe cuándo dejarme en paz.

La profesora lo escuchó, y su paciencia, ya escasa, pareció llegar a su límite.

Si no estás dispuesto a participar y respetar esta clase, puedes salir del aula, Leonardo.

Leo la miró fijamente, cruzando los brazos. 

No voy a salir. No me voy a ningún lado solo porque usted no sabe manejar su mal humor.

La tensión en el aula era palpable. Los estudiantes miraban la escena, algunos conteniendo la respiración mientras otros intercambiaban miradas nerviosas. Carmen tomó aire profundamente, claramente tratando de mantener la compostura.

Esta es mi clase y se sigue mi autoridad. No voy a tolerar que un estudiante como tú me desafíe constantemente.

Leo se inclinó hacia adelante, apoyando los codos sobre el pupitre, con una sonrisa sarcástica en los labios. 

Pues parece que vamos a estar en desacuerdo todo el año, profesora. Porque yo tampoco voy a tolerar que alguien trate de cambiar quién soy.

La clase quedó en silencio absoluto, hasta que Carmen decidió ignorar el comentario de Leo y retomó la lección, aunque su tono era más tenso y sus movimientos más rígidos.

Mientras tanto, Leo se recostó en su asiento, cruzó los brazos y miró al frente, aparentemente tranquilo, pero por dentro seguía molesto por el mensaje que había recibido. A pesar de su actitud desafiante, no podía dejar de pensar en cómo Lorena había conseguido su número. El pensamiento lo inquietaba, pero decidió que no era el momento para preocuparse por eso.

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