CAPITULO 55:

 En la sala 

Lorena decidió hacer algo por su hijo 

Como aún no era muy tarde 

Llamo a Alicia la madre de Manuel y le pidió permiso para que este último se quede a dormir argumentando qué Leo está roto y necesita de apoyo emocional de su mejor amigo 

Alicia acepto y dijo que en 15 estarían ahí 

Hola, Alicia, disculpa que te llame tan tarde. Es una emergencia... -comenzó Lorena, conteniéndose para no romper en llanto nuevamente. -Leo está pasando por un momento muy difícil. Está roto emocionalmente, y creo que necesita a Manu ahora más que nunca. ¿Podría quedarse a dormir esta noche?

Alicia, siempre comprensiva, no dudó en responder.

Por supuesto, Lorena. Entiendo completamente. Manu siempre me ha hablado de cuánto quiere a Leo, y estoy segura de que querrá estar con él. En 15 minutos estamos allí.

Gracias, Alicia. De verdad, gracias. -Lorena colgó el teléfono y suspiró aliviada, aunque sabía que esto era solo un pequeño paso en un camino mucho más largo.

Quince minutos después, se escuchó el timbre de la puerta. Saúl se levantó para abrir y se encontró con Alicia y Manu, quien llevaba una pequeña mochila al hombro. El joven parecía preocupado pero decidido.

¿Cómo está Leo? -preguntó Manu de inmediato.

Está en su habitación -respondió Lorena.- No hemos podido llegar a él, pero creo que tú sí podrás. Gracias por venir.

Manu asintió y, sin perder tiempo, subió las escaleras hacia la habitación de Leo. Abrió la puerta lentamente, encontrando a su amigo sentado en el suelo, con la cabeza apoyada en las rodillas.

Hey, bro -dijo Manu con suavidad, cerrando la puerta tras de sí. -¿Me necesitas? Porque aquí estoy.

Leo levantó la mirada, sorprendido de ver a Manu allí, pero no dijo nada. En cambio, los ojos se le llenaron de lágrimas, y Manu, sin dudarlo, se acercó y lo abrazó con fuerza.

No estás solo, Leo. Nunca lo estarás. -La voz de Manu era firme, llena de cariño y seguridad. -Vamos a salir de esto juntos, como siempre.

Y por primera vez en mucho tiempo, Leo dejó salir todo su dolor, aferrándose a la única persona que sabía que nunca lo abandonaría. Su mejor amigo desde pañales desde los 2 años Luis Manuel Khan...

Estoy aquí porque soy tu amigo y porque no voy a dejar que enfrentes esto solo -respondió Manu, sentándose junto a él.- Habla conmigo, Leo. O si no quieres hablar, solo… aquí estoy.

Leo no dijo nada al principio, pero la simple presencia de Manu parecía aliviar un poco la carga en su pecho. Sin decir una palabra, se dejó caer contra su mejor amigo, dejando que las lágrimas fluyeran de nuevo mientras Manu lo abrazaba con fuerza. En ese momento, no necesitaban palabras. La amistad que compartían era suficiente para llenar el vacío, al menos por esa noche.

Estoy roto Manu roto emocionalmente por todo estoy harto harto que me comparen harto que me pongan responsabilidades harto que ni siquiera me defiendan ni confian en mi por el amor de Dios me contrataron niñera con 16 años osea no confían en mi pero claro cuando debo cuidar de Nicholas u Osvaldo ahí si que no hay niñera ahí soy solo yo claro y ni los números de emergencia dejan ni una preocupación por mi osea con 13 años desaparecí durante cuatro años y ni siquiera me buscaron ni nada ahora con 16 años "desaparezco" y piensan lo peor ¿PORQUE NO SE PREOCUPAN SIEMPRE POR MI Y NO CUANDO ALGO ME PASA?me siento invisible me siento despreciado odiado sin amor y puede que quiera desaparecer para siempre no de la casa sino del mundo si ellos no me quieren creo que quiero llegar a morirme para no estorbarles en su vida "perfecta"-dijo Leo-estoy pensando seriamente matarme para ya no estorbar en sus vidas para ya no estorbar en la vida de nadie más si nadie aquí me va a extrañar

YO SI TE EXTRAÑARE LEO NO DEJES QUE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS TE GANEN SI NECESITAS HABLAR VERO DANI Y YO ESTAMOS PARA TI PERO NO DIGAS LOCURAS ASI

Leo lloraba desconsoladamente mientras hablaba, dejando salir todo el peso que llevaba acumulado en su corazón. Manu lo abrazó con fuerza, decidido a no dejar que su amigo se hundiera más en ese abismo de oscuridad.

¡Leo! No vuelvas a decir algo así, por favor. No eres un estorbo, no eres invisible, y mucho menos despreciado. Vero, Dani y yo te queremos, y no solo como amigo, sino como parte de nuestra familia. Si tus papás no saben valorarte, nosotros sí. -Manu lo sostuvo por los hombros, mirándolo a los ojos con determinación.- Tú no estás solo, Leo. Jamás lo estarás mientras yo esté aquí.

Leo bajó la mirada, tratando de procesar las palabras de su amigo, pero el dolor seguía apretando su pecho.

¿Y si realmente no sirvo para nada, Manu? ¿Y si lo mejor sería que desapareciera para no cargar a nadie más?

Eso no es verdad. -Manu sacudió la cabeza.- Tú eres fuerte, Leo. Has sobrevivido a cosas que habrían roto a cualquiera. Y aunque no lo veas ahora, tienes un propósito en este mundo. No puedes dejar que el odio de los demás, ni siquiera el de tus propios padres, defina tu vida. Porque tú no eres lo que ellos dicen que eres.

Manu tomó la mano de Leo con firmeza.

Escucha, sé que es difícil. Sé que duele. Pero cada día que decides seguir adelante, cada día que eliges no rendirte, es una victoria. Y yo estaré aquí contigo, en cada una de esas batallas. No tienes que enfrentarlas solo. Nunca más.

Las lágrimas de Leo continuaban cayendo, pero algo en las palabras de Manu comenzó a resonar en su interior. Por primera vez, se permitió creer que, tal vez, no estaba tan solo como pensaba.

Gracias, Manu. -susurró finalmente, con la voz quebrada.- Gracias por no rendirte conmigo.

Manu sonrió con ternura, pasando un brazo por los hombros de su amigo.

Nunca me rendiré contigo, Leo. Ahora, vamos a levantarte de este lugar oscuro. Un día a la vez, ¿de acuerdo?

Leo asintió débilmente, aferrándose a las palabras y al apoyo de su mejor amigo, dispuesto a intentarlo una vez más.

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