CAPITULO 56:

 Al día siguiente 

En la escuela 

Leo fue no por obligación ya que le sugirieron que podía faltar sino más para distraerse y poder pensar en otra cosa 

Manu hablaba con Vero y Dani contándoles lo que Leo le contó la noche anterior de como se sentía despreciado olvidado invisible y hasta un estorbo y que quería matarse para no estorbar a nadie más 

En el patio de la escuela, Manu, Verónica y Dani se reunieron en un rincón apartado para hablar sobre lo que Leo le había confesado la noche anterior. Los tres estaban visiblemente preocupados. Manu narraba cada detalle, asegurándose de que comprendieran la gravedad de la situación.

No puedo creer que se sienta así... -dijo Verónica, con los ojos llenos de lágrimas.- Siempre supe que sufría, pero nunca pensé que llegara al punto de querer quitarse la vida.

Esos pensamientos no aparecen de la noche a la mañana -respondió Dani, apretando los puños con frustración. -Todo esto es culpa de sus padres. Siempre lo tratan como si fuera un adulto, pero lo infantilizan con cosas como contratarle una niñera. Nunca le dieron el cariño que merece.

Manu asintió, mirando a sus amigas con seriedad.

Anoche, cuando me lo dijo, estaba tan roto que ni siquiera sabía cómo consolarlo. Solo pude abrazarlo y recordarle que no está solo. Pero nosotros no podemos con esto solos. Necesitamos ayuda profesional para él.

¿Y cómo vamos a lograrlo si sus padres ni siquiera creen que lo necesitan? -preguntó Verónica, cruzándose de brazos dijo Lorena y Saúl están cegados. No van a aceptar que fallaron con él.

Dani reflexionó por un momento antes de hablar.

Tal vez podamos hablar con Josefina. Ella parece ser la única adulta en su vida que realmente lo entiende y lo apoya. Si alguien puede convencer a sus padres o incluso buscar una solución independiente, es ella.

Manu suspiró, sintiendo una ligera esperanza ante la sugerencia.

Es una buena idea. Pero mientras tanto, tenemos que estar más presentes para él. Que no pase un solo día sin que sienta que lo queremos y que estamos aquí para él.

Eso está claro, Manu -dijo Verónica con firmeza. -No vamos a dejar que Leo se sienta solo nunca más.

En ese momento, vieron a Leo sentado bajo un árbol, con los auriculares puestos, mirando al vacío. Los tres se miraron y, sin dudarlo, caminaron hacia él. Aunque Leo intentó poner una sonrisa para disimular, sus amigos sabían que el dolor seguía ahí. Se sentaron a su lado, rodeándolo con su presencia cálida y reconfortante, dejando claro que no lo soltarían.

Ese día, Leo no solo fue a la escuela para distraerse, sino también para recordar que, aunque su mundo estuviera oscuro, aún tenía una luz en sus amigos.

Los tres amigos decidieron buscar ayuda adulta y llegaron a dirección donde la Directora María Graciela escuchaba preocupada todo lo que Leo sufrió y de como podría ser hasta capaz de quitarse la vida 

En la oficina de la Directora, María Graciela, los tres amigos se sentaron nerviosos, pero decididos. Dani, Manu y Verónica sabían que debían hacer algo para ayudar a Leo, y que si no actuaban pronto, las consecuencias podrían ser devastadoras. Con cada palabra que pronunciaban, la directora escuchaba con atención, notando el profundo dolor en las voces de los chicos.

Directora, Leo no está bien -dijo Manu, con un tono serio.- Él nos contó cómo se siente invisible, despreciado y hasta se ha planteado la idea de suicidarse. Creemos que necesita ayuda profesional urgentemente.

María Graciela los miró con preocupación, ajustando sus gafas mientras tomaba una nota mental de todo lo que los chicos le decían.

Eso es muy grave -respondió la directora, su rostro reflejaba la seriedad del asunto.- Nadie debería sentirse así. Leo ha estado atravesando tanto dolor en su vida, y lo peor de todo es que, aparentemente, no ha tenido el apoyo que necesita en su propio hogar.

Verónica asintió, con los ojos llenos de lágrimas.

Es que sus padres... no lo entienden. Siempre lo comparan con Nicholas, y le ponen responsabilidades que no son suyas. Hace poco le contrataron una niñera, como si fuera un niño pequeño, ¡pero tiene 16 años! -dijo, entre sollozos.-Y aunque nos dice que todo está bien, sabemos que está sufriendo en silencio.

La Directora se tomó un momento para procesar lo que los chicos estaban diciendo. Sabía que Leo no solo enfrentaba dificultades en su hogar, sino también en la escuela, y que el bullying que sufría solo empeoraba la situación. Todo esto podía ser una carga insoportable para cualquier joven.

Voy a tomar esto muy en serio -dijo María Graciela, con voz firme.- Creo que lo primero que debemos hacer es hablar con los padres de Leo. Ellos deben saber lo que está pasando. Luego, les puedo poner en contacto con un terapeuta escolar para que Leo reciba el apoyo que necesita. También podríamos contactar a un profesional externo si lo consideran necesario.

¿Y qué pasa si sus padres no lo aceptan? -preguntó Dani, con la mirada preocupada.- Ellos no han hecho nada para ayudarle hasta ahora. Ni siquiera lo llevaron a terapia cuando Nicholas nació y Leo ya mostró un par de señales de celos pero es que incluso si los celos son normales hay que llevar a los niños a terapia para que no sean afectados por el síndrome de Caín 

María Graciela suspiró, entendiendo la frustración de los chicos.

Si sus padres se niegan a colaborar, tendré que intervenir de otra manera. No podemos permitir que Leo siga pasando por todo esto solo. Lo primero es que, como institución educativa, debemos priorizar su bienestar. Si eso significa involucrar a servicios sociales o tomar otras medidas, lo haremos.

Los chicos asintieron aliviados, sabiendo que por fin alguien los estaba escuchando y que no dejarían que Leo cayera más en la oscuridad.

Gracias, Directora-dijo Manu.-Leo necesita saber que lo queremos y que no está solo. Si hay algo más que podamos hacer, avísenos.

María Graciela les sonrió con calidez.

Lo primero es hablar con Leo y asegurarnos de que se sienta seguro. Después de eso, se verá el siguiente paso. Vamos a hacer todo lo posible para ayudarle.

Con una sensación de alivio y esperanza renovada, los tres amigos se levantaron, agradeciendo a la Directora antes de salir de la oficina. Sabían que la batalla por ayudar a Leo no iba a ser fácil, pero por fin sentían que estaban haciendo lo correcto y que no estaban luchando solos.

Cuando fueron a buscar a Leo lo encontraron en un salón de clases 

Con Óscar y David atados a una silla y acompañándolo estaban Austin Edward Héctor Richard William Donovan Kevin Julio Gastón Andrés Walter Esteban Ernesto Enrique y Eduardo como apoyo 

¿Saben lo que ocurrió en la noche de los lapices?¿saben porqué fueron las víctimas torturadas desaparecidadas?

Porque eran burros como tú-dijo David-

POR PEDIR EL BOLETO ESTUDIANTIL POR PEDIR SU DERECHO LOS SECUESTRAN 

Claudio de Acha 17 años 15 de septiembre Desaparecido-dijo Austin 

Gustavo Calotti 18 años 8 de septiembre Sobreviviente-dijo Kevin 

María Clara Ciocchini 18 años 16 de septiembre Desaparecida-dijo Eduardo

Pablo Diaz 18 años 21 de septiembre Sobreviviente-dijo Julio- 

María Claudia Falcone 16 años 16 de septiembre Desaparecida-dijo Andrés 

Francisco López Muntaner 16 años 16 de septiembre Desaparecido-dijo Donovan 

Patricia Miranda 17 años 17 de septiembre Sobreviviente-dijo Gastón 

Emilce Moler 17 años 17 de septiembre Sobreviviente-dijo Edward 

Daniel A. Racero 18 años 16 de septiembre Desaparecido-dijo Richard 

Horacio Ungaro 17 años 16 de septiembre Desaparecido-dijo Leonardo-Ahora entienden una cosa? Estos chicos no volvieron a ver a sus padres a sus hermanos familia amigos pareja hijos o alguien porque los militares decidieron que nadie debía reclamar derechos y que importaba que había menores no los iban a dejar ir solo porque..ay Óscar tiene 16 es un bebito todavía deberíamos dejarlo ir o David esta esperando un hijo no hay que asesinarlo-dijo con burla-¡NO! NO INTERESABA SI ERAS MENOR DESAPARECIAS Y PUNTO 

Manu Dani y Vero junto a la Directora María Graciela y Ana Paula de historia miraban a Leo decidido al hablar 

No desaparecieron por robar, por matar o por ser un peligro. Desaparecieron por pensar. Por pedir algo que les correspondía. Por alzar la voz.Porque a los militares no les importaba si eras menor. No les importaba si tenías 16 o 18 o si esperabas un bebé. No eras persona.Eras una molestia. Un estorbo. Como yo me sentí toda mi vida. Pero yo decidí levantarme.-dijo Leo-Asi como las abuelas de plaza de mayo ellas fueron porque sabían que como mujeres no les iban a hacer daño pero si iban sus maridos o hijos varones lo iban a matar 

Ana Paula entro

Es verdad chicos en la dictadura fue así de cruel fueron muchos años de sufrir 1976 a 1983 gente desaparecida gente que nadie volvió a ver madres que perdieron a sus hijos pero tenían a sus nietos vivos y en otros lados nietos encontrados nietos que no saben quienes fueron sus padres biológicos que no saben su historia su identidad por culpa de esta dictadura militar 

Y nosotros tenemos suerte de vivir en la época en donde ya no hay una dictadura porque lo seguro es que ustedes estén muertos estén desaparecidos 

Gracias Leo por decir tu sabiduría ahora desatalos por favor hablaré con ellos en mi oficina-dijo María Graciela-

Ok-dijo Leo-

Los desata y los amigos sicarios se van por la ventana 

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