CAPITULO 58:
Esa tarde cuando Vero llego a casa
Fue inmediatamente con Angélica su madre quien es psicóloga
Mamá necesito de tu ayuda urgentemente es sobre Leo -dijo Vero-
A nosotros no nos interesa ese muchacho Verónica-dijo Teodoro-si no regresas con David no nos hables
Pero pa esto es importante Leo está al borde de querer suicidarse-confeso Vero-se siente tan desplazado tan despreciado invisible y olvidado en su casa que esta pensando en quitarse la vida para ya no estorbarles a sus "padres"
Angélica miró a su hija con preocupación mientras Teodoro bufaba, mostrando su desdén hacia el tema. Verónica estaba al borde de las lágrimas, pero sabía que no podía quedarse callada.
¡Papá, esto no se trata de si les gusta Leo o no! -exclamó Verónica, con desesperación en su voz. -¡Es una vida! ¡Es su vida! Él necesita ayuda, y no podemos ignorarlo solo porque no les agrada.
Angélica se levantó del sofá, poniendo una mano en el hombro de su hija.
Vero, cálmate -dijo, con un tono más suave. -¿Estás segura de lo que me estás diciendo?¿Él realmente está pensando en hacerse daño?
Verónica asintió rápidamente, sin poder contener las lágrimas.
Sí, mamá. Leo me lo dijo, y también se lo confesó a Manu. Está roto emocionalmente, y siente que no tiene ningún lugar en este mundo. Dice que es un estorbo para todos, incluso para sus propios padres.
Angélica frunció el ceño, preocupada. Sabía que el tema era grave y no podía simplemente ignorarlo, incluso si su esposo no estaba de acuerdo.
Teodoro, esto es serio. Estamos hablando de la vida de un adolescente. Si algo le sucede a Leo, ¿podrías vivir con eso en tu conciencia? -dijo Angélica, mirando directamente a su esposo.
Teodoro, aunque todavía se mostraba reacio, bajó la mirada, sin responder de inmediato.
Está bien, ¿y qué quieres que hagamos? -preguntó finalmente, con un tono frío pero menos defensivo.
Angélica suspiró, volviendo su atención a Verónica.
Vero, voy a hablar con Leo. Si está dispuesto, puedo ofrecerle sesiones de terapia. Sin embargo, también necesitaré hablar con sus "padres". Esto no es algo que pueda resolver sola; ellos deben ser parte del proceso.
Verónica asintió rápidamente, sintiendo un poco de alivio al ver que su madre estaba dispuesta a ayudar.
Gracias, mamá. Sé que Leo confía en ti más que en muchas otras personas. Si alguien puede ayudarlo, eres tú.
Angélica tomó su celular y comenzó a hacer algunos arreglos para encontrar un espacio en su agenda lo antes posible.
Está bien, lo veremos mañana. Pero Vero, quiero que sepas que esto puede ser un proceso largo y complicado. Si sus padres no están dispuestos a colaborar, puede que tengamos que buscar ayuda externa.
Lo sé, mamá, pero no podemos dejarlo solo en esto -respondió Verónica, decidida.
Mientras Angélica organizaba todo para ayudar a Leo, Verónica sentía una mezcla de nervios y esperanza. Sabía que el camino no sería fácil, pero al menos había dado un paso importante para salvar a su novio.
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