CAPITULO 59:
Con Vero
Días después
Suena un teléfono
Hola Manu¿Qué?¿QUÉ?¿Leo se está por tomar pastillas para dormir? si si voy ya mismo-cuelga-es Leo Manu me dice que Leo le mando mensaje diciendo que esta por matarse debemos ir ahora mamá por favor vamos debemos detenerlo
Vamos Veri no hay que perder tiempo
Llegan a casa de Leo la cual estaba cerrada
Se ve que Leo está solo-dijo Manu-
Déjame a mi-dijo Luciano el padre de Danielle pateando la puerta-
Leo por favor Leo Leo Leonardo vamos Amor no lo hagas-dijo Vero subiendo al cuarto de Leo-Leo Leo LEO-dijo abriendo el armario donde lo encontró-aquí esta-dijo-Leo por favor no lo hagas si lo haces nos dejaras un vacío enorme
Leo estaba con un tarro de pastillas para dormir a punto de tomarse todo el envase
Porque no debería Vero?todos me odian mis padres biológicos, las profesoras Carmen y Sofia tu hermano, David, Amelia incluso tu padre todos me odian quizás si me muero les haga el favor de ya no estorbar
LEO TU NO ESTORBAS ERES UN CHICO INCREÍBLE ES POR ESO QUE ME ENAMORE DE TI PORQUE ERES UN CHICO INCREÍBLE Y GRACIOSO POR FAVOR NO LO HAGAS NO LO HAGAS-dijo Vero justo cuando llegan los demas
Es que ya no lo soporto más los insultos los desprecios las comparaciones me comparan hasta las notas de matemáticas pues disculpa pero soy disléxico y no es algo que haya pedido no soporto más que siempre digan "Nicholas hace mejor esto y es menor que vos" o "Nicholas esto Nicholas aquello Nicholas lo otro" BASTA DE COMPARARME CON NICHOLAS NO SOY NICHOLAS SOY LEONARDO Y DEBERIAN SENTIRSE ORGULLOSOS DE MI PERO NO SIEMPRE MUESTRAN SU DESPRECIO-dijo Leo explotando en lágrimas e ira-
Manuel, Federico Verónica, Angélica Danielle y Luciano se miraron entre sí, profundamente conmovidos y preocupados por la situación.
Leo, escucha... tú no eres un estorbo, ¿me oyes? Tú eres importante, no solo para mí, sino para todos los que estamos aquí. Nosotros te queremos tal y como eres. No importa lo que digan tus padres, tus profesores o cualquier otra persona que no entienda lo increíble que eres -dijo Verónica con la voz temblorosa, intentando conectar con él.
Leo apretaba el frasco de pastillas con fuerza, luchando entre la desesperación y la duda. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero también de un dolor profundo.
¿Porqué debería creerles?-respondió, sollozando.-Toda mi vida he sido la sombra de alguien más. Nadie me ve por lo que soy... Solo soy un error para ellos, algo que nunca quisieron.
Manu dio un paso adelante, decidido.
Leo, eres mi hermano, no de sangre, pero de vida. Hemos estado juntos desde que éramos niños, y nunca te he visto como un error. Siempre he sabido que eres fuerte, incluso cuando no te sientes así. Por favor, déjanos ayudarte. No tienes que cargar con todo esto solo.
Danielle, con lágrimas en los ojos, añadió:
Leo, todos aquí te queremos. Verónica, Manu, mi papá, mi mamá... Nosotros estamos contigo. Lo que piensen esas personas que te lastiman no importa. Importa lo que tú eres: alguien valiente, alguien que lucha. Y te necesitamos aquí con nosotros.
Verónica, aún de rodillas frente a Leo, tomó suavemente las manos del chico, quitándole el tarro de pastillas.
Leo, no necesitas demostrarle nada a nadie para que te quieran. Eres suficiente tal y como eres -dijo Verónica con voz temblorosa.-Eres valioso, importante y único. No importa lo que otros digan, hay personas que te quieren y te admiran, y yo soy una de ellas. No te rindas, por favor.
Leo sollozó más fuerte, dejando caer el tarro al suelo. Angélica se acercó, hablando con calma mientras se arrodillaba junto a su hija.
Leo, todo lo que sientes es válido. Has pasado por cosas que ningún adolescente debería experimentar, y es normal que te sientas cansado. Pero el hecho de que estés aquí, compartiendo tus sentimientos, demuestra lo fuerte que eres. Permíteme ayudarte, por favor.
¿Ayudarme? Nadie nunca lo hace-replicó Leo entre lágrimas. Sólo soy un problema. Mis padres no me quieren. Los adultos que deberían apoyarme sólo me lastiman. Y estoy harto. Estoy harto de luchar solo.
Luciano dio un paso adelante, su voz firme pero cálida.
Leo, sé que sientes que el mundo está en tu contra, pero escucha esto: no estás solo. Mira a Verónica, a Manu, a todos los que estamos aquí. Estamos contigo. Tienes derecho a recibir amor, cuidado y respeto, y si tus padres no te lo dan, nosotros encontraremos la forma de que lo tengas.
Manu se acercó, abrazándolo sin esperar permiso.
No estás solo, hermano. Nunca lo has estado. Yo siempre he estado aquí, y siempre lo estaré.
Leo finalmente cedió, llorando en el hombro de Manu mientras los demás lo rodeaban. Verónica acarició su cabello, susurrándole palabras de consuelo. Angélica tomó su celular discretamente y llamó a emergencias para pedir ayuda profesional inmediata.
Leo, esta será la última vez que te sientas así, lo prometo-dijo Angélica.-Vamos a encontrar la forma de que recibas el apoyo y la ayuda que mereces. Pero necesitamos que confíes en nosotros. ¿Puedes hacerlo?
Leo, aún entre sollozos, asintió lentamente. Aunque roto y vulnerable, en ese momento empezó a sentir algo que había estado ausente durante mucho tiempo: esperanza.
Y lo peor de todo es que Lorena mi "madre" QUIEN me DIO la VIDA es la CULPABLE que Sara haya MUERTO que haya sido ASESINADA qué haya SIDO atropellada ELLA ES LA CULPABLE-gritó Leo-
Leo vamos a solucionar esto Lorena debera pagar las consecuencias-dijo Luciano-
La ambulancia esta aquí-dijo Federico-vamos Leo te llevaremos al hospital ahí podrás tener la atención y hablaras con Angélica qué es psicóloga-dijo Lucho ayudándolo a levantarse-
Esta bien Leo yo voy a estar aquí siempre-dijo Vero-¿listo?-Leo asiente-
Leo se dejó guiar por Federico y los demás mientras sus piernas temblaban, pero esta vez no por debilidad, sino por la mezcla de emociones que lo invadían: ira, tristeza y, quizás, un pequeño rayo de esperanza al saber que ya no estaba solo. Verónica no soltó su mano ni por un momento, dándole un apoyo silencioso pero inquebrantable.
En la ambulancia, Verónica se sentó a su lado, acariciando suavemente su brazo mientras Leo mantenía la mirada perdida.
Verónica... -dijo en un susurro.- ¿Crees qué algún día todo esto termine? ¿Qué pueda dejar de sentirme tan... roto?
Verónica lo miró con los ojos llenos de ternura y determinación.
Sí, Leo. Lo creo con todo mi corazón. No será fácil, pero estoy aquí, y no pienso dejarte. Vamos a trabajar en esto juntos.
Federico, sentado al otro lado de la ambulancia, intervino con calma.
Leo, lo que dijiste sobre Sara... Entiendo que eso te esté carcomiendo por dentro, pero también vamos a asegurarnos de que la verdad salga a la luz. Si Lorena tuvo algo que ver con lo que pasó, tendrá que enfrentar las consecuencias. Tú no mereces cargar con esa culpa ni ese dolor.
Leo simplemente asintió, con los ojos llenos de lágrimas que no terminaban de caer.
Comentarios
Publicar un comentario