CAPITULO 60:
Al llegar al hospital, un equipo médico ya estaba esperándolos.
Dentro del hospital, Leo fue llevado a una habitación para ser monitoreado mientras Federico se aseguraba de que un psicólogo estuviera disponible lo antes posible.
Papá-dijo Manuel-la madre de Vero es psicóloga
Verónica no se separó de él ni un momento, sentándose a su lado mientras los médicos verificaban su estado físico.
Leo, voy a estar aquí contigo todo el tiempo que necesites -dijo, sosteniéndole la mano.
Leo apenas asintió, todavía abrumado por todo lo que había sucedido. Angélica entro
Hola Leo vamos a trabajar juntos-dijo Angélica-para que sanes emocionalmente
Leo la miró con cautela, todavía inseguro, pero Angélica mantuvo un tono calmado y cálido.
No tienes que decirme todo ahora. Sólo quiero que sepas que lo que sientes importa, y estoy aquí para ayudarte a encontrar una forma de salir de este dolor. No estás solo, Leo.
Verónica apretó suavemente su mano, alentándolo.
Leo, confía en ella. Mi mamá sabe cómo ayudarte. Y nosotros estamos aquí contigo, siempre.
Finalmente, Leo respiró hondo y decidió hablar.
No sé cómo empezar...Sólo sé que estoy cansado. Cansado de todo. De la comparación constante, del desprecio, de la culpa por cosas que no hice pero que me hacen cargar...
Angélica asintió con empatía.
Entiendo. Vamos a trabajar en eso, Leo. Pero quiero que recuerdes algo: no tienes que cargar con todo solo. Permítenos ayudarte a llevar parte de ese peso.
Leo la miró y, por primera vez en mucho tiempo, sintió un leve alivio. Había personas que realmente querían ayudarlo.
Leo suspiró
Estoy cansado emocionalmente todo empezó cuando con cuatro años me anunciaron que tendría un hermanito como era de esperarse no me lo tome muy bien pero mis padres pensaron que eran celos normales si normales son pero no hasta el nivel que yo casi tiro a Nicholas a la basura porque pensaba que era un inútil luego mis celos empeoraron y empeoraron ellos mis "padres" me forzaron a jugar con Nicholas y me despreciaban si no quería jugar con él luego me daban la orden de cambiarle el pañal a Nicholas osea sin ayuda ni nada y luego se enojaban cuando Nicholas tenia sarpullido ¿QUÉ ESPERABAN DE UN NENE DE CUATRO AÑOS?¿QUÉ DE REPENTE SEA EL QUÉ SABE COMO CAMBIAR UN PAÑAL?a medida que creciamos era peor Nicholas era el favorito yo el "estorbo" Nicholas el inteligente yo el "burro" Nicholas se unía a un equipo a mi me obligaban a unirme también y osea ni les importaba que no tuviera la edad para unirme lo que querían era forzar un lazo luego cuando tenía 13 años y me enteré de que venía otro hermano mi "padre" me ordenó alegrarme osea en vez de entender que algo me pasaba me forzó a celebrarlo cuando Osvaldo jugaba en el corralito en vez de dejar solo a Nicholas para que jugase con Osvaldo no no no querían que yo también jugará osea un adolescente de 13 años metido en un corralito de bebés cada vez odie más a mis hermanos menores no solo porque me quitaron el trono sino porque hicieron que mis padres ya no me amaran con 5 años me rechazaban un abrazo un beso incluso ya no me daban beso de buenas noches ni un beso ¿qué les costaba darme un buenas noches?estoy considerando lo que pasó cuando estaba en coma que ahí era un mundo perfecto sin dolor sin nada ahí Sara estaba viva y ella me dijo que si quería quedarme en aquel mundo debía morirme en este
Angélica escuchaba atentamente mientras Leo desahogaba todo lo que llevaba guardado durante años. Su voz, cargada de frustración y tristeza, resonaba en la habitación. Ella no lo interrumpió, permitiendo que soltara todo lo que sentía.
Cuando Leo terminó de hablar, su respiración era agitada, como si liberar esas palabras hubiese sido un esfuerzo físico. Angélica tomó aire, eligiendo con cuidado las palabras para responder.
Leo, lo que has vivido es doloroso e injusto. Ningún niño debería cargar con las responsabilidades y la falta de amor que tú has soportado. Es natural que te sientas cansado, roto, incluso que pienses que la única salida es terminar con todo. Pero quiero que sepas algo muy importante: tú mereces amor, mereces respeto y mereces una vida que no esté llena de ese peso que te han puesto.
Leo la miró, sus ojos llenos de lágrimas que no se permitía derramar.
¿Entonces porqué siento que nadie me quiere?-preguntó con la voz quebrada.- ¿Porqué no puedo dejar de pensar que todo sería mejor si no estuviera aquí?
Angélica extendió su mano, ofreciéndole consuelo sin invadir su espacio.
Porque has vivido tanto dolor que te han hecho creer esas mentiras. Pero no son verdad, Leo. Hay personas que te quieren y te necesitan aquí. Verónica, Manu, Danielle, incluso quienes están aquí ahora mismo contigo, luchando por ti. Ellos no te ven como un estorbo, te ven como alguien valioso, alguien que merece vivir.
Sara... ella me dijo que si quería quedarme en ese mundo perfecto debía morir en este. Y no sé si puedo seguir aquí.
Angélica asintió con calma, reconociendo el peso de sus palabras.
Lo que viste mientras estabas en coma puede haber sido una forma de tu mente de buscar paz en medio del caos. Pero la paz verdadera no está en desaparecer, Leo. Está en encontrar una vida en la que tú puedas ser feliz, donde tu voz sea escuchada, donde seas amado por quien eres. Sé que ahora parece imposible, pero te prometo que no lo es.
Verónica, quien había estado a un lado escuchando en silencio, habló con suavidad.
Leo, tú eres importante para mí. Siempre lo has sido. Y no quiero perderte. Por favor, no permitas que el dolor gane. Si te quedas, te prometo que haremos todo lo posible para que encuentres esa paz aquí, con nosotros.
Leo cerró los ojos, dejando que sus lágrimas finalmente cayeran. Angélica esperó pacientemente, dándole el espacio que necesitaba. Después de unos momentos, Leo susurró:
Estoy cansado... pero no quiero rendirme.
Angélica sonrió con ternura.
Ese es un buen comienzo, Leo. Vamos a trabajar juntos para que encuentres un camino. No tienes que hacerlo solo.
Esa noche, aunque el dolor seguía presente, Leo dio un paso hacia la esperanza. Y con el apoyo de quienes lo amaban, empezaba a creer que tal vez, solo tal vez, había un futuro para él en este mundo.
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