CAPITULO 61:
Justo mientras Leo descansaba
Lorena y Saúl llegaron al hospital pero en vez de preocuparse por el hecho que su hijo mayor estuvo a punto a punto de suicidarse se preocuparon mas por lo qie deberan pagar a los medicos por segun ellos "hacerles perder el tiempo"
Cuando Lorena y Saúl llegaron al hospital, su presencia fue fría, distante. No mostraron signos de preocupación genuina por el estado de Leo. En vez de apresurarse a ver a su hijo o pedir información sobre su bienestar, comenzaron a discutir en voz baja sobre los costos médicos.
¿Cuánto tendremos que pagar por esto? -preguntó Saúl, mirando alrededor con desdén.- ¡Esto es una completa pérdida de tiempo!
Lorena, más concentrada en los detalles financieros que en la situación de Leo, asintió.
Eso ni se diga. Ya con todo lo que hemos tenido que pagar por él, ahora esto... ¿cómo se atreve a hacerle esto a la familia? -comentó, como si estuvieran más molestos por la interrupción en sus vidas que por lo que realmente estaba pasando con su hijo.
La indiferencia de ambos hacia el sufrimiento de Leo fue palpable. Ni siquiera se molestaron en preguntar cómo se sentía o si necesitaban hacer algo por él. El padre y la madre de Leo estaban absortos en la idea de las consecuencias financieras y la molestia de tener que tratar con una situación que consideraban una "muestra de debilidad" por parte de su hijo.
En ese momento, el médico que había estado a cargo de Leo se acercó a ellos.
Lo que su hijo ha vivido no es fácil. Estuvo al borde de tomar decisiones fatales. Lo importante ahora es que se recupere emocionalmente. Necesita apoyo y atención, tanto de profesionales como de su familia -les explicó con seriedad.
Pero Lorena y Saúl parecían distraídos, sin escuchar realmente lo que el médico decía. Saúl frunció el ceño.
Claro, claro... pero ¿y el costo de todo esto? ¿Qué pasa con eso?
El médico, claramente frustrado por la falta de empatía, les respondió con firmeza.
Lo más importante en este momento no es el dinero. Su hijo necesita ayuda, no solo en lo físico, sino también en lo emocional. Está claro que ha pasado por mucho. Si ustedes no lo apoyan en este proceso, será aún más difícil para él.
Saúl y Lorena intercambiaron una mirada rápida, pero no parecían dispuestos a entender la gravedad de la situación.
¿Qué quiere decir? -preguntó Lorena, alzando una ceja. -¿Qué ahora tendremos que pagar por terapia también?
El médico, con un tono algo más suave, pero sin perder la seriedad, asintió.
Sí. Es probable que su hijo necesite atención psicológica para superar lo que ha vivido. La salud mental es tan importante como la salud física.
Al escuchar esto, Lorena soltó un suspiro, molesta.
De acuerdo, de acuerdo. Pero no quiero que esto afecte nuestra vida diaria. Ya estamos ocupados con tantas cosas...
El médico, agotado por la conversación, se despidió de ellos de manera profesional.
Mi consejo es que, antes de que se preocupen por lo que van a pagar, piensen en lo que Leo realmente necesita. A veces, la cura para las heridas más profundas no se mide en dinero. Si su hijo MAYOR está herido deben preocuparse por él y no por el dinero El dinero se recupera pero no se puede recuperar a un hijo si se muere
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