CAPITULO 64:

 Con Leo de vuelta a su habitación Lorena entró 

Leo hijo ¿puedo hablar contigo?

Ya lo estas haciendo asique para que decirte que no total es claro que lo harás igual porque nunca me escuchan 

Lorena suspiró, ignorando la dureza en el tono de Leo, aunque claramente le incomodaba. Se sentó en una silla junto a la cama, mirando al chico con una mezcla de molestia y algo que intentaba parecer preocupación.

Leo, quiero que sepas que no tenías porque llegar a este extremo. Todo esto... toda esta escena no es necesaria.

Leo levantó la vista, incrédulo.

¿Escena?¿De verdad crees que casi matarme fue una escena?¿No puedes, por una vez, admitir que fallaste como madre?

Yo no he fallado. Nosotros te hemos dado todo lo que necesitabas -dijo Lorena, cruzando los brazos.- Ropa, comida, un techo sobre tu cabeza.

Leo rió amargamente, su voz quebrándose.

¿Eso crees que es todo lo que un hijo necesita?¿Un techo?¿Comida? ¡Nunca me dieron amor! ¡Nunca me dieron atención! ¡Nunca se preocuparon por cómo me sentía!

Lorena frunció el ceño, claramente incómoda con la dirección de la conversación.

Leo, no estoy aquí para discutir. Solo quiero que dejes de hacer cosas que nos metan en problemas.

Esa frase fue la gota que colmó el vaso para Leo.

¡¿Problemas?! ¡¿Eso es lo único que te importa?! ¡No que casi me mato, no que estoy destrozado emocionalmente, sino los problemas que te causo! ¡Gracias por confirmarlo, estupida, gracias por dejar claro que soy un estorbo para ti!

Lorena abrió la boca para responder, pero Leo levantó una mano para detenerla.

No. Ya basta. No me hables si no es para disculparte sinceramente. Estoy cansado de intentar que me veas como algo más que una carga. Hasta mis padres adoptivos eran mejores Josefina y el Jefe si me daban todo amor compresion apyo orgullo ellos me decian por el minimo esfuerzo un "estoy orgulloso de ti" cuando descubrieron mi dislexia el camino de mi educacion tomo un giro iba a clases con una maestra especial en transtornos de aprendizaje ella adaptaba las tareas para cada uno Josefina es psicopedadgoga y me ayudo ¿pero de ustedes que recibi?recibia desprecios desantencion insultos y nada de apoyo ¿recuerdo mal o ustedes pudieron haber estado del lado de Carmen y Sofia? Ni un estoy orgulloso ni un te ayudo con la tarea NADA SOLO DESPRECIO Y RECHAZO Y TÚ ERES QUIEN ME DIO LA VIDA QUIEN ME CAMBIABA LOS PAÑALES PORQUE SAÚL ERA UN COBARDE TÚ ERAS LA QUE SIEMPRE DEBIA CAMBIARME ¿Y NO PUEDES TENER LA EMPATIA DE ENTENDER QUE TIENES UN HIJO DISLEXICO QUE NO QUISO SERLO EN CASA Y LO QUE NECESITA NO ES DESPRECIO SINO AMOR COMPRESIÓN Y APOYO EN VEZ DE CONSTANTE COMPARACIONES CON SU HERMANO MENOR?

Lorena se quedó completamente paralizada, sin saber qué decir ante la explosión de palabras de Leo. Por un instante, su rostro mostró algo que podría haber sido culpa, pero fue rápidamente reemplazado por la misma frialdad que siempre mostraba.

Leo, no puedes culparnos por todo. Hicimos lo mejor que pudimos -dijo finalmente, aunque su tono no era convincente.

Leo soltó una risa amarga, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón destrozado.

¿Lo mejor que pudieron? ¡No, mamá! ¡Ni siquiera lo intentaron! Si eso fue lo mejor que pudieron, entonces fallaron como padres. No era mucho pedir. Solo quería que me amaran, que me aceptaran por quien soy. Pero ustedes me dejaron claro una y otra vez que no valgo nada para ustedes.

Eso no es cierto, Leo -dijo Lorena, tratando de defenderse, aunque su voz vacilaba.

¿Ah, no? Entonces explícame porque siempre he sido el segundo lugar, el que sobra, el que molesta. Explícame porque nunca me apoyaste con mi dislexia, porque siempre fui la comparación con Nicholas, porque nunca escuchaste cuando te dije que Carmen y Sofía me maltrataban. Tú y Saúl solo se preocuparon por lo que parecía en el exterior, pero nunca por lo que yo sentía.

Lorena intentó responder, pero las palabras de Leo no le dejaron espacio.

No necesito excusas. Necesito que admitas que fallaste. Que me pidas perdón. Y si no puedes hacer eso, entonces no quiero escucharte. Porque, ¿sabes qué? Prefiero recordar a Josefina y al Jefe como mis verdaderos padres. Ellos me cuidaron, me entendieron y me apoyaron. Me enseñaron que valgo algo, que puedo lograr cosas aunque tenga dificultades. Tú nunca hiciste eso.

El silencio se apoderó de la habitación. Lorena abrió la boca, pero no salió ni una sola palabra. Finalmente, bajó la mirada, incapaz de sostener la intensidad de los ojos de su hijo.

Si no puedes ser una madre para mí, entonces aléjate. No necesito que alguien más me haga sentir como si no valiera nada ¿Sabes qué es lo peor? -continuó Leo, con lágrimas en los ojos, aunque su voz era firme.- Que por mucho que trate de odiarte, no puedo. Porque sigo siendo ese niño de cuatro años que quería un beso de buenas noches, un abrazo, un "te quiero". Pero tú... tú nunca me lo diste. Y eso duele más que cualquier cosa.No me interrumpas. Porque esta es la última vez que me escucharás decir esto: ya no espero nada de ti. Ni de Saúl. ¿Quieres seguir pensando que soy un estorbo? Hazlo. ¿Quieres seguir comparándome con Nicholas? Adelante. Pero no vuelvas a buscarme cuando sea demasiado tarde, cuando me haya ido, porque entonces será tu culpa, no mía.Me diste la vida, sí.Pero no me diste razones para vivirla.-finalizó Leo, dándose vuelta en la cama y cerrando los ojos, dejando claro que la conversación había terminado. Y para que veas lo doloroso que es que te comparen con tu hermano menor te diré algo los abuelos tus padres preferían al tío JuanCruz ya que él mostraba una gran inteligencia desde bebé aprendió a hablar antes de cumplir un año aprendió los animales en español y en italiano antes de los 3 y desde los 6 hasta los 18 años aprendió a hablar Italiano Francés Portugués Alemán Inglés Chino Japón y Catalán ¿Porqué  crees que vive en china con el primo Arturo? Porque sabe el chino y desde muy pequeño a Arturo y a mi cuando eramos pequeños ya que ellos se mudaron a chica cuando Arturo tenía 6 años ya que como era la época en la que aprendía el abecedario y las letras era más fácil  para él y ustedes que hacían cuando yo tenia 6 años ¡obligándome a trabajar incluso si no sabía leer sabía las letras pero no la palabra y ustedes me pegaban me regañaban si no sabía o no  contestaba bien! Fueron unos pésimos padres Lorena y el karma lea llegara algún día y cuando llegue no vengan llorando ni a mi ni a Nicholas ni a Osvaldo porque para mi dejaron de ser mis padres me diste la vida ¡si! Pero no diste razones para vivirla

Lorena permaneció de pie por unos segundos, procesando las palabras de Leo. Sin decir nada más, salió de la habitación, dejando a su hijo solo, pero más fuerte que nunca.

Vero, que había estado esperando afuera, vio cómo Lorena salía sin siquiera mirar atrás. Entró rápidamente para abrazar a Leo, quien no pudo contener más las lágrimas.

Ya está, Leo. No necesitas a alguien que no sabe valorarte. Nosotros estamos aquí para ti. Siempre.

Leo asintió, sintiendo el abrazo de Vero como un escudo contra todo el dolor que su madre acababa de infligirle nuevamente.

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