CAPITULO 72:

 Un tiempo después


Leo cumple años

Leo dormía en su cuarto cuando entran Josefina Martin y la pequeña Isa la cual se trepa a la cama y se sienta encima de Leo

Felices 17 Leo-dijo Josefina-

Gracias y gracias pequeña Isa por tu regalo de cumpleaños-dijo tapándose la nariz al oler el pañal sucio-

Leo no pudo evitar reír mientras Isa lo miraba con su habitual inocencia, ajena a lo que acababa de hacer.

Bueno, parece que Isa decidió darte un regalo único-bromeó Martín, entrando con una bandeja de desayuno en las manos.

Josefina reía suavemente mientras sacaba a Isa de la cama.

Vamos, pequeña. Es el cumpleaños de tu hermano, no su turno de cambiar pañales, -dijo mientras la llevaba al cambiador.

Gracias, mamá-dijo Leo, aún riendo mientras se sentaba en la cama y aceptaba la bandeja de desayuno. Había panqueques con frutas, jugo de naranja y una nota escrita a mano que decía: "Feliz cumpleaños, campeón. Estamos orgullosos de ti."

Leo miró a sus padres y sonrió.

Gracias por todo. De verdad. No sé qué haría sin ustedes.

Martín se sentó al borde de la cama y le dio un golpecito en el hombro.

Tampoco sabemos qué haríamos sin ti, hijo. Eres el corazón de esta familia.

Josefina volvió con Isa, quien ahora llevaba un pequeño sombrero de fiesta y sostenía un dibujo torcido de colores que, a pesar de su caos, tenía escrito "Feliz cumple, Leo" en letras desordenadas.

¡Mira! Isa también quiso hacerte algo especial-dijo Josefina, entregándole el dibujo.

Leo tomó el papel y lo sostuvo como si fuera un tesoro.

Gracias, Isa. Este es el mejor regalo.

La pequeña aplaudió con alegría, mientras toda la familia compartía un momento especial en el inicio del día de Leo.

Ese día cuando Leo llego a la escuela que llego a su salón en el aula 23 para historia

Fue recibido por sus compañeros y la profe Ana Paula

Feliz cumpleaños Leo-dijeron

Feliz cumple mi amor ten regalo de ya 15 meses de novios-dijo Vero-

Gracias Vero-dijo Leo dándole un beso

Y cómo inició tu día especial?-preguntó Manu cuando Leo se sento-

Pues inicio con una bandeja de desayuno y un pañal sucio de Isabela por suerte mamá la llevo a cambiar diciendo que era mi cumpleaños no mi turno de cambiar pañales y cuando regresaron Isa me trajo un dibujo que lo tengo colgado en mi pared porque es re tierno

Manu soltó una carcajada mientras los demás compañeros reían al escuchar la anécdota.

Eso sí es un regalo inolvidable, Leo. Isa sabe cómo hacer especial tu día desde temprano, -dijo Manu, dándole un golpecito en el hombro.

Vero sonrió, apoyándose ligeramente en el brazo de Leo.

Es que Isa te adora. Eres su héroe. Aunque parece que también le encanta hacer travesuras, -añadió con una sonrisa.

La profesora Ana Paula, que estaba escribiendo en el pizarrón, se giró hacia ellos con una sonrisa amable.

Bueno, Leo, feliz cumpleaños de mi parte también. Espero que no sea demasiado para ti, pero al final de la clase tenemos una sorpresa para celebrar tu día.

Leo levantó una ceja, curioso, mientras los demás murmuraban emocionados.

No se vale dar pistas, chicos, pero espero que les haya quedado bien planeado, -dijo la profesora antes de volver al pizarrón.

Durante toda la clase, Leo notó las miradas cómplices y las sonrisas de sus amigos, quienes apenas podían contener su entusiasmo. Al finalizar, Ana Paula finalmente dijo:

Ahora sí, chicos, es hora de la sorpresa.

Todos se levantaron de sus asientos y rodearon a Leo mientras sacaban una pequeña caja decorada con colores vivos. Vero se encargó de entregársela.

Es un regalo de todos nosotros, Leo. Esperamos que te guste, -dijo Vero con una sonrisa.

Leo abrió la caja y encontró un llavero personalizado con la forma de un guante de boxeo, grabado con la frase: "Nunca dejes de pelear por lo que amas."

Leo sonrió ampliamente, emocionado.

Gracias, chicos. Esto significa mucho para mí, de verdad.

Manu lo abrazó y bromeó:

Lo sabemos, pero no te emociones demasiado. Todavía falta el pastel.

Todos rieron mientras Ana Paula sacaba un pequeño pastel con velas, marcando un final perfecto para la celebración en el aula.

Luego al final del día durante la clase de alemán Juan Francisco en el aula 21junto con los compañeros de Leo hicieron el regalo

Bueno, chicos, sé que estamos aquí para aprender historia, pero primero quiero que todos felicitemos a Leo por su cumpleaños. ¡Felicidades, campeón!

El aula se llenó de aplausos y vítores. Luego, Juan Francisco le entregó una pequeña caja.

Esto es de parte del grupo. Solo un detalle para demostrarte cuánto te apreciamos.

Leo abrió la caja con curiosidad y encontró una taza personalizada que decía: "El futuro rey de la historia" junto a una caricatura de él con una corona.

¡Esto es increíble! Muchas gracias, de verdad, chicos, y gracias, profe.

Te lo mereces, Leo-dijo Juan Francisco.-

Ahora sí, saquen sus libros y empecemos.

Cuando Leo llegó a casa con su numeroso grupo de amigos, el ambiente ya estaba lleno de energía y risas. Apenas cruzaron la puerta, Isabela tambaleó hacia él, con sus pequeños pasos inseguros, mientras todos la miraban con ternura.

¡Isa, ven aquí! -dijo Leo, inclinándose para recibirla en sus brazos.

De repente, la pequeña lo miró fijamente y, con una vocecita dulce, dijo:

¡Leo!

La sala quedó en completo silencio durante un segundo antes de que todos comenzaran a aplaudir y felicitarla.

¿Qué acabas de decir, Isa? ¡Dilo otra vez! -exclamó Leo emocionado, abrazándola fuerte.

¡Leo! -repitió ella con una sonrisa, claramente disfrutando de la atención.

Leo, con una mezcla de orgullo y sorpresa, giró hacia el pasillo y llamó en voz alta:

¡Papá, mamá, vengan rápido! ¡Isa dijo su primera palabra!

Martín y Josefina aparecieron apresuradamente desde la cocina, todavía con delantales puestos.

¿Qué pasó? -preguntó Josefina, mirando a su hija y a Leo.

¡Dilo otra vez, Isa! ¡Diles lo que acabas de decir!

Isabela, emocionada por las miradas de todos, extendió los brazos hacia Leo y volvió a decir:

¡Leo!

Josefina y Martín se quedaron boquiabiertos antes de sonreír ampliamente.

¡Esa es nuestra pequeña! ¡Qué manera de demostrar cuánto quieres a tu hermano! -dijo Martín, abrazando a ambos.

Josefina se secó una lágrima de felicidad.

Es el mejor regalo de cumpleaños que pudo darte, Leo. Isa sabe muy bien quién es su héroe.

Leo, con Isabela aún en brazos, sonrió ampliamente mientras el grupo entero aplaudía y celebraba ese momento tan especial. Fue un día que todos recordarían con cariño.

Vero Manu Dani Nicholas Osvaldo Austin Edward Héctor Richard William Donovan Alisha Aisha Zoe Sol Luna Aylen Juan Pablo Maria Laura Kevin Julio Gastón Andres Walter Esteban Ernesto Enrique y Eduardo celebraron a Isa por su primera palabra y Leo por su cumpleaños

Nicho le entrego una carta de parte de Lorena y Saúl desde la cárcel que decía "Feliz Cumpleaños Leo Felices 17 sabemos que te hemos fallado y aquí estamos pagando las consecuencias felicidades por tu hermanita Isabela y por haber ganado aquel torneo no lo dijimos pero estamos orgullosos de ti aunque no lo expresemoscuídate Leo y cuida a tus 3 hermanitos con amor tus padres biológicos"

Leo tomó la carta que Nicholas le entregó y, al leer el remitente, sintió una mezcla de emociones difíciles de procesar. No esperaba nada de Lorena y Saúl, pero decidió abrirla frente a todos con calma. Mientras leía en voz baja, su expresión se tornó pensativa.

Cuando terminó, guardó la carta en su bolsillo sin decir nada al principio. Todos lo miraban, especialmente Vero y Manu, quienes conocían el peso emocional que llevaba cualquier cosa proveniente de sus padres biológicos.

¿Qué decía? -preguntó Vero suavemente, colocándole una mano en el hombro.

Leo suspiró y miró a su alrededor, viendo a sus amigos, a Nicholas, y finalmente a Isabela en sus brazos.

Me desearon un feliz cumpleaños... y dijeron que están orgullosos de mí. También mencionaron que saben que me fallaron y que están pagando por ello. -Se detuvo por un momento, procesando las palabras que acababa de decir. Luego continuó-: Dijeron que cuide a mis tres hermanitos.

La sala quedó en silencio unos segundos hasta que Nicholas rompió la tensión.

Creo que realmente lo sienten, Leo. Quizás nunca fueron buenos padres, pero parece que están tratando de cambiar... al menos un poco.

Leo miró a Nicholas, luego a Isabela, y finalmente a Vero, quien le dio una sonrisa de apoyo.

Tal vez... pero no puedo olvidar todo lo que hicieron. No es tan fácil.-Miró a Isabela, quien jugaba con su camisa.- Aún así, si esto significa que están tratando de ser mejores personas, supongo que está bien. Pero ahora tengo a una familia que realmente se preocupa por mí, y eso es lo único que importa.

Manu le dio una palmada en la espalda.

Y esa familia siempre estará contigo, bro.

Leo sonrió levemente, guardando la carta como un recordatorio de su pasado, pero también como una señal de que había encontrado su camino hacia un futuro mejor.

Osvaldo quieres cargar un minuto a Isa mientras busco algo para ti y Nicholas?-dijo Leo pasandole a Isa al pequeño de ahora 5 años

Claro Leo ¿Isa que seria para mi?

Sería como una hermanastra para ti chiquito-dijo mientras iba a su cuarto y volvía con dos medallas-son para ustedes chicos -dijo agachandose a la altura de Osvaldo

La medalla de Nicholas decía:para el mejor hermanito del mundo y la de Osvaldo: eres un pequeño gran hermano menor será para mi pero mayor para Isabela

Osvaldo miró la medalla con asombro mientras sostenía a Isabela con cuidado en sus brazos. Sus ojos brillaban al leer las palabras grabadas en el metal.

¿En serio, Leo? -preguntó con una sonrisa tímida. -¿De verdad piensas eso de mí?

Leo se agachó un poco más, colocando una mano en el hombro del pequeño.

Claro que sí, chiquito. Tú eres una parte importante de esta familia. Eres el hermanito menor que siempre me hace sonreír y, al mismo tiempo, el hermano mayor perfecto para Isa.

Nicholas, que había estado observando la escena, se colocó su medalla con una mezcla de orgullo y emoción.

Gracias, Leo. Nunca pensé que dirías algo así de mí.

Leo le revolvió el cabello con cariño.

No solo lo digo, Nicho. Lo siento de verdad. Sé que no siempre he sido el mejor hermano mayor, pero estoy trabajando en eso. Y tenerlos a ustedes como mis hermanos me hace mejor cada día.

Osvaldo, emocionado, abrazó a Leo con una mano mientras seguía sosteniendo a Isabela con la otra.

Gracias, Leo. Prometo que voy a cuidar mucho a Isa, igual que tú.

Leo se sintió conmovido al ver el vínculo que se estaba fortaleciendo entre ellos.

Eso es todo lo que quiero escuchar, Ozzie.

Los tres compartieron un momento cálido mientras Isabela, ajena a todo, jugaba con el cabello de Osvaldo, haciendo que los tres hermanos se rieran. La conexión entre ellos se hacía más fuerte con cada pequeño gesto, formando la familia que siempre habían deseado.

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