CAPITULO 76 PARTE 2:
Leo asintió y, con ayuda de Guillermo, levantó a Osvaldo para llevarlo al auto. Mientras caminaban hacia la salida del hospital, Antonella tomó la mano de Nicholas y le susurró:
Tienes mucha suerte de tener un hermano como Leo, Nicho. No olvides siempre apoyarlo, como él lo hace contigo y con Osvaldo.
Nicholas, con una pequeña sonrisa, asintió.
Lo sé, abuela. Y siempre lo haré.
Leo podre ir a jugar con Isa algún día?-preguntó Osvaldo-
Claro pequeño aunque yo viva con mis padres adoptivos tu y Nicho son bienvenidos cuando sea pueden quedarse a dormir venir a almorzar o tomar la merienda los puedo ir a buscar después de clases seremos hermanos aunque estemos separados-dijo Leo acomodando a Leo en el auto de Guillermo
Nos vemos otro día Leo cuando quieras ven a casa a almorzar o tomar la merienda-dijo Antonella-
Claro cuando quieran iré bueno mamá y yo debemos irnos dejamos a Isa con Vero en casa y si no me llamó es porque aun no se volvió de loca porqie cuando la pequeña tiene energía perseguirla es...una locura-dijo Leo divertido logrando sacarle una risa a Osvaldo
Ya me imagino, Leo -respondió Antonella con una sonrisa cálida.- Isa debe ser toda una pequeña terremoto, pero sé que contigo siempre está en las mejores manos.
Eso intento, abuela -dijo Leo mientras ajustaba el cinturón de seguridad de Osvaldo en el asiento trasero. -Pero créeme, cuidar de Isa es como estar en una maratón constante. Aunque no lo cambiaría por nada.
Guillermo se acercó para despedirse de Leo con un fuerte apretón de manos.
Eres un buen muchacho, Leo. Tus hermanos tienen mucha suerte de tenerte.
Gracias, abuelo -respondió Leo con humildad. -Ustedes también han hecho mucho por ellos, y eso significa el mundo para mí.
Nicholas, que estaba subiendo al auto, se asomó por la ventana y añadió con una gran sonrisa:
Leo es el mejor hermano del mundo.
Leo rió y le revolvió el cabello a Nicholas antes de dar un paso atrás.
Cuídense mucho, ¿sí? Nos vemos pronto.
Nos vemos, Leo -dijo Antonella desde el asiento del copiloto, mientras Guillermo arrancaba el auto.
Cuando el vehículo se alejó, Leo suspiró y se giró hacia Josefina, quien había esperado pacientemente a su lado.
Bueno, hora de volver a casa antes de que Isa le dé un ataque de energía a Vero.
Josefina sonrió mientras ambos subían a su auto.
¿Crees qué realmente Isa la haya agotado?
No lo sé, ma. Pero si no lo ha hecho, seguramente lo hará cuando lleguemos.
Ambos rieron mientras conducían de regreso, listos para enfrentarse al caos amoroso que Isabela siempre traía consigo.
Mientras el auto se alejaba, Leo suspiró, ajustando la correa de su mochila. Sabía que su vida nunca había sido sencilla, pero en momentos como ese, se sentía orgulloso del vínculo que estaba construyendo con sus hermanos menores.
Volvieron a casa, encontrando a Martín en la sala con un libro en las manos mientras Verónica jugaba con Isabela en el suelo. La pequeña Isa reía a carcajadas mientras Vero hacía un esfuerzo por seguirle el ritmo.
¿Sobrevivieron? -preguntó Leo con tono divertido mientras dejaba su mochila en el sofá.
¡A duras penas! Esta niña tiene más energía que un huracán. -respondió Verónica, fingiendo estar exhausta.
Leo se acercó, tomó a Isabela en brazos y la levantó en el aire, provocando más risas de la pequeña.
Bueno, princesa, parece que te divertiste mucho. ¿Le diste trabajo a la tía Vero?
Isabela simplemente respondió con una risita, mientras Josefina sonreía desde su lugar.
Fue un día largo, pero todos estamos donde debemos estar. En casa. -dijo Josefina con calidez.
Leo asintió, mirando a su hermana menor y a sus seres queridos.
Sí, mamá. En casa.
En la cocina, mientras preparan algo ligero para cenar
¿Quieres que prepare algo para ti, Leo? A Isa ya le di una banana, y sigue con energías como si hubiese tomado tres cafés.-dijo Verónica riendo
No te preocupes, ya me encargo. Aunque no prometo que lo que haga sea comestible.-dijo Leo
Con que no incendies la cocina, hijo, todo está bien.-dijo Josefina poniendo la mesa
Una vez. Solo una vez pasó eso. Y fue culpa del microondas-dijo Leo intentando defenderse
Claro, el microondas. Siempre el culpable.-dijo Vero burlona
¡Leo! ¿Jugamos al castillo otra vez? Yo soy la reina y tú el dragón.-dijo Isa acercándose a su hermano mayor
¿Otra vez soy el dragón? ¿No puedo ser el príncipe esta vez?-preguntó Leo con fingida sorpresa
¡No! El dragón hace "grrrr" y tú haces el mejor "grrrr" del mundo.-dijo Isa
Está bien, reina Isa. El dragón está listo para la batalla.-dijo Leo
Nunca deja de sorprenderme lo bueno que eres con ella.-dijo Josefina
Después de todo lo que viví, estar aquí... con ustedes, con ella… es lo mejor que me pudo pasar.-dijo Leo jugando con su hermana
Y nosotros no seríamos lo mismo sin ti, Leo. Eres el corazón de esta casa.-dijo Verónica dándole un pequeño abrazo
Gracias… de verdad-dijo Leo
¡Dragón! ¡Ya es hora de atacar el castillo!-dijo la pequeña Isa
Hora de rugir. ¡Allá voy!-dijo Leo persiguiendo a su hermanita hasta que la alcanzo y alzó tirándose al piso para reír los dos
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