CAPITULO 77:
Días después en clase de biología...
Haber ahora ehhhh Kevin pasa a presentar tu lámina del sistema nervioso-dijo Ana Francisca
Kevin Julio Gastón Andrés Walter Esteban Ernesto Enrique y Eduardo los qie eran sicarios junto a Leo tuvieron dos opciones cuando fueron capturados y llevados a juicio y tuvieron dos opciones: iban al tutelar o podían tomar terapia psicologica obligatoria y asistir a la misma escuela que Leo.Optaron por lo segundo, en busca de una segunda oportunidad para reconstruir sus vidas.
En clase de biología, el ambiente estaba tenso mientras la profesora Ana Francisca revisaba la lista de presentaciones del sistema nervioso.
A ver, Kevin, pasa a presentar tu lámina. -dijo la profesora, mirando al joven que estaba sentado al final del aula.
Kevin se levantó lentamente de su asiento, con la mirada fija en su hoja. Caminó hacia el frente, con una mezcla de nerviosismo y determinación.
El sistema nervioso... -comenzó, ajustando su postura frente a la clase.
Mientras hablaba, Leo lo observaba desde su asiento, consciente de lo difícil que debía ser para Kevin estar ahí. Habían compartido un pasado oscuro, pero ahora estaban juntos en un lugar diferente, intentando cambiar.
Cuando Kevin terminó su presentación, la profesora asintió, sin dar ni un elogio ni una crítica.
Bien, puedes sentarte. Andrés, sigues tú.
El ambiente seguía cargado, pero poco a poco, los chicos comenzaron a integrarse. Leo sabía que no era fácil para ellos enfrentarse a un mundo que los juzgaba por sus errores. Pero también sabía que, como él, merecían una oportunidad de demostrar que podían ser algo más que su pasado.
En el recreo, mientras los chicos se reunían en una esquina del patio, Leo se acercó.
¿Cómo te sientes, Kevin? -preguntó, dándole una palmada en el hombro.
Kevin lo miró, sorprendido por el gesto.
Es raro, Leo. Nunca pensé que estaría en una escuela... como un chico normal.
Leo asintió.
Yo tampoco. Pero aquí estamos. Cambiar no es fácil, pero es posible. Lo estás haciendo bien.
Julio, que estaba a un lado, añadió:
Si tú puedes, Leo, nosotros también.
Leo sonrió, sintiendo una mezcla de orgullo y responsabilidad. Sabía que su historia y su esfuerzo por ser mejor eran un ejemplo para ellos.
Estamos en esto juntos. No olviden eso.
Por primera vez en mucho tiempo, en los rostros de esos chicos antes endurecidos por la violencia, se dibujó una pequeña sonrisa de esperanza.
A la vuelta cuando Leo regresaba con Vero
Se encontraron en el camino a Carmen y Sofia las dos profesoras que discriminaron a Leo y que por eso fueron despedidas
Las mujeres estaban sentadas en una banca, con expresiones tensas al reconocer a Leo. Parecían mayores y desgastadas, como si el tiempo no hubiera sido amable con ellas.
¿Esas son...? -preguntó Verónica, bajando la voz al ver a las dos mujeres.
Sí. -respondió Leo, su tono serio y su mirada fija en ellas.
Carmen, al notarlos, intentó fingir desinterés, pero su nerviosismo era evidente. Sofía, por su parte, miró hacia otro lado, incómoda.
Leo dudó por un momento, pero luego decidió acercarse, con Verónica siguiéndolo.
Buenas tardes, profesoras. -dijo con un tono neutral, aunque su postura transmitía confianza y seguridad.
Las dos mujeres se tensaron, sorprendidas por el saludo.
Leo... -murmuró Sofía, evitando su mirada.
Es extraño verlas por aquí. ¿Qué tal les va? -preguntó Leo, cruzándose de brazos, sin dejar de observarlas.
Carmen soltó una risa nerviosa.
No es fácil encontrar trabajo después de... bueno, después de todo lo que pasó. -admitió, bajando la mirada.
Leo asintió lentamente.
Imagino que no. Las acciones tienen consecuencias, ¿no es así?
Las palabras de Leo eran firmes, pero no había rencor en su voz, solo una mezcla de determinación y compasión.
Mira, Leo... -comenzó Sofía, finalmente levantando la mirada. -Lo que hicimos estuvo mal, y lo sabemos. Hemos tenido mucho tiempo para reflexionar.
¿De verdad? -preguntó Leo, alzando una ceja. -Porque lo que ustedes me hicieron no fue solo un error. Fue una injusticia. Ustedes me juzgaron, me humillaron y nunca se preocuparon por entender lo que estaba pasando conmigo.
Carmen suspiró.
Tienes razón. Lo sentimos mucho, Leo.
Leo se quedó en silencio por un momento, mirando a las dos mujeres que alguna vez le habían causado tanto daño. Finalmente, respiró hondo y dijo:
Acepto su disculpa. Pero eso no borra lo que pasó. Solo espero que hayan aprendido algo de todo esto, porque yo sí lo hice. Aprendí que valgo más de lo que otros piensen de mí.
Las palabras de Leo dejaron a las dos mujeres pensativas. Mientras él y Verónica se alejaban, Verónica lo miró con admiración.
Eres increíble, Leo. Yo no habría sido tan paciente.
Leo sonrió levemente.
No se trata de ellos, Vero. Se trata de mí. No quiero cargar con el odio que alguna vez me hicieron sentir.
Mientras se alejaban, Leo sintió una ligera paz interior, sabiendo que había cerrado un capítulo de su vida de manera firme, pero sin dejarse llevar por la amargura.
El viernes durante la hora de inglés con Ana Victoria la Directora María Graciela entro en el aula con una mujer
Buenas días chicos soy la Directora Lucrecia Vanderbille del colegio privado DaVinci y estoy aquí para anunciar que Leonardo Francisco Rocket Verónica Carolina González Luis Manuel Khan y Danielle Ivana Ivanov tienen una beca para estudiar su último año de secundaria en mi escuela y por supuesto también la mitad de quinto si lo desean después de las vacaciones
Todos aplauden
Se lo merecen-grito Juan Pablo
Felicitaciones-gritó Andrés
Felicitaciones Leo-grito Amber
Si desean ya el año que viene los anotamos pero deben darme una respuesta antes de vacaciones de invierno nos vemos
Ese día los cuatro chicos fueron a su casa a dar la noticia
Hey miren esto la Directora de la escuela privada me dio una beca para estudiar ahí mi último año de secundaria-dijo mostrando el papel mientras alzaba a Isabela-osea el año que viene cuando termine quinto año
Josefina y Martín se miraron sorprendidos pero llenos de orgullo.
¿Una beca completa? ¡Leo, eso es increíble! -exclamó Josefina, abrazándolo con una mezcla de emoción y orgullo.
Martín sonrió ampliamente mientras observaba a su hijo mayor con Isabela en brazos.
Hijo, eso es un gran logro. Esa escuela es una de las mejores del país. ¿Ya decidiste si vas a aceptarla?
Leo se encogió de hombros, aún procesando todo.
No lo sé, papá. Es una gran oportunidad, pero también significa dejar a mis amigos, a mi grupo, a mi rutina. Además, no sé si encajo en un lugar así.
Josefina puso una mano en su hombro.
Leo, tú encajas donde quieras estar. Tienes talento, inteligencia y, sobre todo, una gran resiliencia. Si decides aceptar, estaremos aquí para apoyarte en todo.
Isabela, que seguía en brazos de Leo, le tocó la cara como si entendiera la importancia del momento.
Isa dice que sí, ¿verdad, pequeña? -dijo Leo con una sonrisa, tratando de aliviar la tensión con un poco de humor.
Martín asintió.
Tómate tu tiempo para decidir, pero no dejes que el miedo te detenga. Esto podría abrirte muchas puertas.
Leo asintió lentamente, pensando en lo que significaba esta oportunidad y cómo impactaría en su vida y en la de quienes lo rodeaban.
Gracias, ma. Gracias, pa. Lo pensaré bien antes de decidir.
Esa noche, mientras veía a Isabela dormirse en su cuna, Leo reflexionaba sobre lo que quería para su futuro y cómo esta beca podía ser el primer paso hacia algo más grande.
El sábado cuando los cuatro amigos se reunieron mientras tomaban un helado en el centro comercial con Nicholas que ya tiene 13años Osvaldo de 5 años e Isabela de 1 año Leo comentó lo de la beca y decidió que si la aceptaria
Manu Dani y Vero lo felicitaron y le dijeron que también la aceptarían
Mientras se sentaban en una mesa del centro comercial, disfrutando de sus helados, Leo observó a sus amigos y a los más pequeños, Nicholas, Osvaldo e Isabela, corriendo por el lugar. La calidez de la tarde y el ambiente relajado contrastaban con la gran decisión que acababa de tomar. Con una sonrisa, Leo levantó su helado y, mirando a Manu, Dani y Vero, les contó la noticia.
Chicos, tomé una decisión. Voy a aceptar la beca. El año que viene, me voy a cambiar a la escuela privada.
Manu, Dani y Vero lo miraron sorprendidos, pero sus rostros pronto se iluminaron con sonrisas de apoyo.
¡Eso es genial, Leo! -exclamó Manu, dándole un golpe amistoso en la espalda. Te lo mereces totalmente.
¡Qué bien, Leo! Va a ser una gran oportunidad para ti -dijo Dani, sonriendo ampliamente. -Y, por supuesto, no me perdería esta oportunidad. Yo también la aceptaré.
Vero asintió con una sonrisa cálida.
Claro que sí, yo también. Siempre hemos estado juntos, y esta beca nos da la oportunidad de seguir creciendo.
Leo sintió una sensación de alivio y gratitud al ver el apoyo de sus amigos. Aunque había sido una decisión difícil, saber que no estaría solo en este nuevo camino lo motivó aún más.
Me hace feliz que vayamos todos juntos -dijo Leo, mirando a sus amigos. -Vamos a hacer de este último año de secundaria algo increíble.
Nicholas, que estaba cerca de ellos, escuchó la conversación y se acercó, curioso.
¿Qué están diciendo?¿Van a una escuela nueva?
Leo sonrió y le dio una palmadita en la cabeza.
Sí, Nicho-dijo Leo-es una escuela privada donde usas uniforme en vez de guardapolvo pero en las privadas pueden tratar mejor a los que tengan trastornos de aprendizaje como yo con la dislexia
Nicholas, que se había acercado a la mesa, miró a su hermano mayor con admiración.
Te vas a ir a una escuela increíble, Leo. ¡Estoy seguro de que vas a ser el mejor de todos allá!
Osvaldo, con una sonrisa amplia, levantó su helado, como si también estuviera brindando.
¡Yo también quiero estudiar allí cuando sea grande! -dijo emocionado, y todos se rieron ante su entusiasmo.
Isabela, con su pequeña risa, miraba todo desde los brazos de su madre. Leo se sentó más cómodo en su silla, pensando en cómo la vida, aunque llena de desafíos, estaba cambiando de una forma inesperada pero positiva.
Con el apoyo de sus amigos, su familia y su determinación, Leo estaba listo para dar este nuevo paso.
Mientras Leo hablaba con sus amigos
Osvaldo agarrado a la mano de Isa la llevaba a donde ella quería y cuando volvieron
Oye Leo mira quien camino hasta la jugueteria y volvió-dijo Osvaldo señalando a Isa con la cabeza
Ay mi hermanita crece tan rápido
Pues crece más que yo cuando tenía su edad
Leo miró a Osvaldo con una mezcla de sorpresa y ternura. Luego se agachó para recoger a Isabela, que extendía sus bracitos hacia él con una gran sonrisa.
¿De verdad, Isa?¿Fuiste hasta la juguetería y volviste? -preguntó Leo mientras la levantaba y la abrazaba. -¡Mi hermanita es toda una exploradora!
Isabela soltó una pequeña risita y apoyó su cabecita en el hombro de Leo, claramente cansada después de su pequeña aventura.
Crece tan rápido que no me doy cuenta -dijo Leo mirando a Osvaldo con orgullo.- Gracias, Osva, por cuidarla y asegurarte de que volviera a salvo.
Osvaldo sonrió, cruzando los brazos con aire satisfecho.
Claro, hermano. Siempre la cuidaré. Es mi responsabilidad como su hermano mayor... bueno, casi mayor.
Leo soltó una carcajada y le revolvió el cabello a Osvaldo con cariño.
Eres increíble, Osva. ¡No sé qué haría sin ti!.
Manu, Dani y Vero observaban la escena con sonrisas, conmovidos por el vínculo tan especial que Leo tenía con sus hermanos.
Leo, tienes razón en algo -comentó Vero con una sonrisa. -Tu hermanita está creciendo rápido, y tú estás haciendo un gran trabajo como su hermano mayor.
Leo la miró, aún con Isabela en brazos, y respondió:
Hago lo que puedo, Vero. Ellos son mi mundo. Yo no tuve una infancia normal pero haré que Isa y Osvaldo tengan esa infancia que se me arrebato
Y mientras los hermanos y amigos compartían ese momento, Leo sintió una profunda gratitud por el amor y el apoyo que siempre encontraba en ellos.
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