CAPITULO 79 PARTE 2:

Días después 

A casi llegar las vacaciones 

Leo fue con sus padres y hermanita a probarse el uniforme de la escuela privada 

El cual consistía en los varones pantalón gris remera blanca y saco o suéter de color a eleccion azul rojo y verde

A ver, Leo, ¿cuál color prefieres? -preguntó Josefina mientras Isabela jugaba con un peluche que llevaba consigo.

Leo observó los tres colores disponibles:

El azul me gusta, pero el verde está más original. ¿Qué opinas, mamá?

Creo que ambos te quedarán bien, pero elige el que más te haga sentir cómodo -respondió Josefina con una sonrisa

En el colegio es obligatorio tener al menos los tres colores por eso es que hay tres colores y tienen saco o suéter más adelante puede que agreguen remera roja y suéter gris pero eso puede ser incluso cuando su hijo no vaya más a secundaria y le toque quizás a esta dulzura o si tienen otros hermanos o primos más chiquitos

Leo se probó todo el conjunto y salió del probador luciendo el uniforme completo.

Te queda perfecto, hijo -comentó Martin, visiblemente orgulloso.

Isabela, al verlo, comenzó a aplaudir y dijo emocionada:

¡Leo guapo!

Leo se agachó para darle un beso en la frente y respondió divertido:

Gracias, princesa.

Después de asegurarse de que todo le quedaba a la perfección, procedieron a realizar el pago y salieron de la tienda.

Todo listo para que comiences después de las vacaciones, Leo -dijo Martin mientras cargaba a Isabela.

Sí, papá. Estoy emocionado por este nuevo comienzo -respondió Leo con una sonrisa llena de confianza- y cuando Isa empiece el jardín irá también a esa escuela le puedo decir a la Directora sobre Nicho y Osva a ver si puede hacer aunque sea una excepción 

Martin sonrió al escuchar a Leo hablar con tanta determinación.

Claro, hijo. Si crees que es algo que ayudará a tus hermanos, seguro que la Directora estará dispuesta a escucharte. Tú siempre encuentras maneras de hacer que las cosas sucedan.

Leo asintió, mirando a Isabela que jugaba con un juguete en los brazos de su papá.

Me gustaría mucho que ellos pudieran estar cerca de mí. Creo que les haría bien, y quizás para ellos también sea un nuevo comienzo.

Lo importante es que estás pensando en ellos, Leo -dijo Martin con una mirada orgullosa.

Mientras caminaban hacia el auto, Leo pensaba en cómo podría plantearlo a la Directora, deseando que pudieran encontrar una solución para que Nicholas y Osvaldo tuvieran una mejor oportunidad, al igual que él.

Todo irá bien -murmuró Leo para sí mismo, con la esperanza de que todo se resolviera para sus hermanos también.

Un viernes después de clases 

Leo fue a esta escuela privada para hablar con la Directora Lucrecia Vanderbille 

Leonardo que gusto verte¿que te trae aquí?-dijo mientras lo llevaba a su oficina-

Pues venía además de conocer la escuela pedir si es posible un favor

Claro Leo dime-dijo ella

Pues tengo tres hermanos menores dos son por parte de mis padres biológicos y una por mis padres adoptivos y estaba preguntando si hay alguna posibilidad que puedan estudiar aquí el más grande de ellos tiene 13 años se llama Nicholas luego esta el de 5 años llamado Osvaldo y después esta mi princesa Isabela de 1 año 

La Directora Lucrecia Vanderbille escuchó atentamente la solicitud de Leo sobre sus hermanos menores.

Entiendo, Leo. Tienes a Nicholas, Osvaldo e Isabela. Veamos que podemos hacer -dijo Lucrecia mientras pensaba en las opciones.

Leo continuó, esperanzado:

Nicholas tiene 13 años y podría empezar primer año de secundaria. Osvaldo tiene 5 años y podría ir a sala de 5 años en la primaria. Y, aunque Isabela tiene solo 1 año, tal vez cuando crezca más podría entrar al jardín de infancia.

La Directora asintió, tomando nota de todo.

Voy a revisar los requisitos y lo hablaré con los encargados de cada nivel. En el caso de Nicholas, no debería haber ningún problema para que ingrese a la secundaria. Con Osvaldo, ya que está dentro del rango de edad, también podría ir a la primaria. Y en cuanto a Isabela, tendremos que esperar un poco, pero podemos ver opciones cuando esté más grande -dijo Lucrecia con una sonrisa amable.

Leo se sintió aliviado al escuchar la respuesta de la Directora.

Gracias, Directora. Aprecio mucho su ayuda -respondió Leo, sintiendo una gran esperanza de que pronto podría ver a sus hermanos en la misma escuela.

De nada, Leo. Te avisaré en cuanto tenga novedades -finalizó Lucrecia mientras acompañaba a Leo hacia la salida de su oficina.

Leo salió de la escuela con una sensación de tranquilidad, sabiendo que estaba haciendo todo lo posible para que sus hermanos pudieran estar juntos en su nuevo entorno escolar.

Unos días después 

Por insistencia de Nicholas 

Leo lo llevo a él y Osvaldo hacia la cárcel para visitar a Lorena y Saúl 

Leo se quedó afuera pero por obligación que debía acompañar a los chicos tuvo que entrar 

En la sala 

Lorena y Saúl ya estaban ahí esposados 

Osvaldo al no entender la situación del todo de porque sus padres estaban en la cárcel empezó a contarles lo que hizo en el jardín ese día y lo que hicieron el día de la tormenta en la mansión de Leo 

Nicholas que ya inició la secundaria contó lo que hicieron aquella semana donde estaban solo primer año ya que siempre tienen una semana para ir aclimatandolos a la secundaria 

Leo por su parte contó así medio si fuera natural que él Manu Dani y Vero consiguieron una beca para la escuela privada y que fue a hablar para ver si es posible que Nicholas Osvaldo e Isabela también vayan a esa escuela

Una beca para estudiar en una escuela privada?-dijo Lorena-

Tu?pero como podría alguien pensar en dártela a ti?tienes dislexia-dijo Saúl 

Asique porque tengo dislexia no puedo estudiar en escuela privada?-dijo Leo con sarcasmo-pues déjame decirte Saúl calvo estúpido Gómez Padilla que en el curso donde vamos a estar luego de las vacaciones hay un chico con autismo que era mi compañero en las clases online y tres más que tienen disgrafia trastorno de déficit de atención y con hiperactividad-dijo Leo-y no vuelvas a repetir que por tener dislexia no soy capaz de algo si me hubieran cuidado de mi sabrían de lo que soy capaz pero no ustedes pensaban que no podía tomar mis decisiones ustedes intentaron conseguirme novia con una pendeja insoportable luego me contrataron niñera cuando tenía 16 años y ahora tu dices que no soy capaz de nada por tener dislexia gane un torneo de karate no perdón gane mi torneo 41 de karate soy hermano mayor de una bella niña a la que yo le elegí el nombre Isabela Joaquina Rocket 

Leo tiene razón, mamá, papá. Lo único que hacen es subestimarlo, pero él siempre está ahí para nosotros, incluso cuando no tiene que estar.-dijo Nicholas 

Leo es el mejor hermano. Yo también quiero ser como él cuando sea grande.-dijo Osvaldo 

¡Cuidado con cómo me hablas, Leonardo! Sigues siendo mi hijo, y yo...-dijo Saúl molesto por la actitud de Leo, intenta imponerse

¿Tu hijo? ¿De verdad? Si lo fuera, quizá me habrían tratado como tal. Pero no, siempre fui el que tenía que sobrevivir a sus caprichos y su falta de responsabilidad. ¿Sabes qué, Saúl? No solo soy capaz, soy mejor de lo que jamás pensaron.-dijo Leo

Yo amo mucho a Leo quiero ser como él de mayor-dijo Osvaldo 

¿Lo ven? Incluso ellos lo saben. Yo he tenido que ser el padre, la madre, el ejemplo. Y ahora tengo una beca. ¿Saben porqué? Porque aunque ustedes no lo creyeran, yo sí creí en mí.-dijo Leo

Lo siento, Leo. Quizá no fui la madre que necesitabas...-dijo Lorena avergonzada 

No, Lorena. No lo fuiste. Pero no importa, porque encontré a quienes sí quisieron serlo. Y ellos me apoyan. Ahora, ¿saben qué? Este es el último favor que les hago trayendo a mis hermanos a verlos. No espero que entiendan lo que estoy logrando, pero al menos espero que lo respeten.-dijo Leo

No tienes derecho a hablarnos así...-dijo Saúl 

No tengo derecho, pero lo hago. Porque ustedes hace mucho dejaron de tener derecho a llamarse mis padres. Ah y por si les interesa el hecho de cuando tenía la de edad de Osvado atacaba a Nicholas y me comportaba tan mal era porque estaba siendo afectado por el síndrome de Cain y ustedes en vez de llevarme a terapia miminizaron los celos eso causo estos conflictos entre nosotros par de inútiles¿Se sienten orgullosos de eso, par de inútiles? Porque yo no. Pero no se preocupen, me las arreglé para superar eso, solo. Ahora, sigan en su celda mientras yo me encargo de que mis hermanos tengan una vida mejor lejos de su sombra.-dijo Leo yéndose con Nicholas y Osvaldo 

¿Qué es el síndrome de Caín, Leo?-preguntó Osvaldo 

Es cuando un hermano mayor siente muchos celos del menor porque siente que ya no lo quieren. Pero eso ya pasó, Osva. Ahora somos un equipo, ¿ok?-dijo Leo 

Gracias, Leo. Por siempre estar ahí para nosotros.-dijo Nicholas 

Una vez dejados en casa Nicho y Osva 

Leo fue a su casa donde cuando entra es recibido por Isa la cual estaba siendo preparada para su baño rutinario 

Isabela, su pequeña hermanita, estaba siendo preparada para su baño rutinario por Josefina, quien intentaba mantenerla quieta mientras llenaba la tina con agua tibia.

¡Leo! -gritó Isa, extendiendo sus bracitos hacia él desde el cambiador.

Leo sonrió al verla y se acercó para besar su frente.

Hola, mi princesa. ¿Lista para tu baño?

Josefina, con una sonrisa, comentó:

Es un torbellino hoy. No para de moverse. Quizá necesite que el "hermano mayor" venga a ayudar.

Leo se rió y tomó a Isa en brazos mientras esta jugaba con el borde de su camiseta.

Está bien, Isa. Vamos a bañarte, pero tienes que prometer no salpicar tanto, ¿vale? -le dijo mientras ella reía con travesura.

La pequeña parecía entender a la perfección que no iba a cumplir esa "promesa", pero igual asintió con una sonrisa amplia. Leo la llevó al baño y, con la ayuda de Josefina, la colocó en la tina.

Mientras Isa chapoteaba en el agua, Leo le cantaba una canción improvisada sobre princesas y dragones. La risa contagiosa de la niña llenó el baño, haciendo que Leo se olvidara por completo de los tensos momentos que había pasado en la cárcel ese día.

Eres mi rayito de sol, Isa -murmuró Leo mientras la envolvía en una toalla cálida al terminar el baño.

La pequeña, acurrucada en sus brazos, solo respondió con un suave bostezo.

Aunque el baño había dejado a Isabela bastante cansada, su energía parecía inagotable. Mientras Leo hacía algunas flexiones en la sala, Isabela se subió sobre su espalda, intentando imitar sus movimientos, lo que hizo que Leo sonriera entre esfuerzo y diversión.

Isa, con su risa contagiosa, no paraba de moverse de un lado a otro sobre su hermano, generando un peso extra que hacía las flexiones aún más desafiantes, pero Leo disfrutaba cada momento.

¡Vamos Isa, que yo puedo! -bromeó Leo mientras continuaba haciendo las flexiones con ella encima. La niña se reía a carcajadas, y su risa llenaba el aire, haciendo que Leo olvidara por un momento todo lo que había pasado ese día.

Poco a poco, la risa de Isa fue disminuyendo, y su cuerpo comenzó a relajarse. Leo notó que su hermanita se estaba quedando dormida, su pequeño cuerpo comenzaba a deslizarsse de su espalda hasta caer suavemente al costado, donde, con una sonrisa en su rostro, terminó por quedarse dormida profundamente.

Leo suspiró y, cuidadosamente, la levantó en sus brazos, llevándola al sillón cercano donde la arropó con una manta. Mientras la observaba dormir, Leo se recostó a su lado, tomándose un pequeño descanso.

Te quiero mucho, Isa -murmuró en voz baja, acariciando su cabello.

En ese momento, Leo sintió una paz que no había experimentado en mucho tiempo. A pesar de todos los problemas con su familia y las complicaciones de la vida, en esos pequeños momentos con Isa encontraba una razón para sonreír.



 

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