CAPITULO 79 PARTE 3:

 Durante la cena, la familia se acomodó alrededor de la mesa, disfrutando de una comida en calma. Leo, como siempre, empezó a contar algunas de las anécdotas del día. Mientras todos escuchaban atentos, Isabela estaba jugueteando con su comida, pero lo que más atrajo la atención fue el tono desenfadado de Leo al relatar sus experiencias en la escuela.

Hoy en la escuela pasó algo bastante raro -comentó Leo, con una sonrisa en su rostro, mientras tomaba un bocado de su cena.- Resulta que Mauricio, el de tercero, terminó con Guillermina. Y no es que haya sido por alguna pelea ni nada por el estilo, sino porque Mauricio es gay.

La reacción de los presentes fue mixta. Martín levantó las cejas, sorprendido, pero con una ligera sonrisa, mientras que Josefina parecía más atenta, sin saber exactamente que opinar.

¿Y cómo te enteraste? -preguntó Josefina, mirando a Leo, mientras ajustaba el plato de comida frente a Isabela, quien estaba comenzando a mostrar signos de cansancio.

Pues, no fue algo que se escondiera mucho -continuó Leo. -Mauricio se sinceró con su grupo de amigos, y, al parecer, se lo contó a Guillermina. Pero ella no lo tomó bien, y terminaron su relación... Supongo que fue porque ella no estaba preparada para algo así.

Nicholas, quien estaba mirando a su hermano con interés, añadió:

Es curioso cómo las relaciones pueden cambiar tan rápido, ¿no? Y aún así, en la escuela nadie se burló ni nada. En ese sentido, creo que la gente está más abierta últimamente.

Es verdad -respondió Leo, mirando a Nicholas con una sonrisa.- A veces parece que la gente está más dispuesta a aceptar las diferencias, pero aún hay cosas que sorprenderían a muchos, como cuando alguien se atreve a decir la verdad de quién es.

Osvaldo, que estaba sentado al lado de Leo, no entendía muy bien de que hablaban, pero se sumó al ambiente, haciendo alguna broma relacionada con la escuela, y la conversación se desvió a nuevas historias sobre sus propios compañeros.

Josefina y Martín intercambiaron miradas y sonrieron, sintiendo que Leo se estaba abriendo más, compartiendo no solo lo que ocurría en su entorno, sino también sus propios pensamientos y reflexiones.

¿Y tú qué opinas de todo esto, Leo? -preguntó Josefina, mientras miraba con atención a su hijo.

Leo, pensativo por un momento, respondió:

La verdad, no lo veo tan raro. Cada quien tiene su forma de ser y de querer a alguien. Lo que me parece importante es que las personas se respeten a sí mismas y a los demás. Nadie debería sentirse obligado a hacer algo que no quiere solo porque otros lo digan o lo esperen. Por eso chicos si en el futuro tienen otro gusto no teman al hablar yo siempre los apoyaré.

La conversación continuó entre risas y comentarios, mientras la familia disfrutaba de la cena, con Leo compartiendo más historias divertidas de la escuela, pero siempre dejando claro su apoyo hacia la autenticidad y el respeto hacia los demás, lo cual reflejaba su crecimiento personal y su visión del mundo a pesar de todo lo que había vivido.

Después de terminar la cena, Isabela comenzó a decir con su vocecita dulce:

Leo, Leo... -extendiendo sus pequeños brazos hacia él.

Leo sonrió al verla y se levantó de su silla.

¿Quieres ir en brazos, princesa? Está bien, ven aquí.

La alzó con cuidado y, mientras ella reía, la colocó sobre sus hombros. Isabela se aferró a su cabello, mientras él caminaba hacia su habitación.

Vamos, pequeña aventurera, es hora de que descanses.

Isabela, aunque ya tenía sueño, parecía disfrutar de la altura mientras señalaba cosas a su alrededor y seguía repitiendo:

Leo, Leo.

Finalmente llegaron a la cuna. Leo la bajó con cuidado, le dio un beso en la frente y la arropó.

Dulces sueños, Isa. Recuerda que aquí está tu príncipe valiente.

Isabela, medio dormida, se acomodó con su mantita favorita y cerró los ojos. Leo apagó la luz suavemente, dejando solo una pequeña lámpara encendida, y salió de la habitación con una sonrisa tranquila.

Finalmente llega el mes de julio 

Las vacaciones comienzan

Los compañeros de Leo 

Se despiden de él y de Vero Manu y Dani 

Que les vaya bien en la escuela chicos-gritó Juan Pablo 

Que lo disfruten-grito William 

Vengan a visitarnos-dijo Austin

O iremos nosotros-dijo Donovan

Chicos que tengan linda experiencia en esa escuela-dijo la Directora María Graciela-

Cuando Leo llegó a casa, apenas cruzó la puerta, vio a Isabela corriendo hacia él con los bracitos extendidos.

¡Leo! ¡Leo! -gritó emocionada, balanceándose de un lado a otro.

Con una sonrisa, Leo se inclinó para alzarla en brazos y girar con ella en un pequeño círculo, provocando las risas contagiosas de la pequeña.

¡Ya estoy en casa, princesa! -dijo mientras la acomodaba en su cadera.

Entró al comedor, donde Martín y Josefina estaban sentados disfrutando un café. Leo, con Isabela todavía en brazos, hizo un anuncio con tono triunfal:

¡Oficialmente estoy de vacaciones!

Martín sonrió con orgullo.

¡Bien hecho, hijo! Ahora tendrás tiempo para descansar y recargar energías antes de la nueva escuela.

Josefina, mientras le acariciaba la cabeza a Leo, agregó:

Y también para disfrutar con Isa y tus hermanos.

Eso ni lo duden -respondió Leo, mirando a Isabela.- ¿Verdad que vamos a jugar mucho estas vacaciones, princesa?

Isabela, sin entender del todo, solo aplaudió emocionada y apoyó su cabecita en el hombro de Leo, disfrutando de estar en sus brazos.

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