CAPITULO 81 PARTE 2:

Bienvenidos a nuestra clase. Vamos a asignarles lugares. Siéntanse cómodos, que hoy comenzamos tranquilos.-dijo el profesor- 

Profe podemos hacer algunas preguntas a los nuevos?-pregunto un compañero-

Adelante Juan Ignacio-dijo el profe-

Primero hola Leo que bueno que nos podamos reunir en persona y no por una pantalla segundo ¿Es cierto que Rocket aquí lleva la mochila de su novia porque es demasiado romántico?-dijo Juani

Sí, y también porque soy más fuerte que tú.-dijo Leo divertido-

El salón entero estalló en risas, y hasta el profesor se permitió una pequeña sonrisa antes de devolver el orden.

Bueno, chicos, ahora sí, empecemos con la clase. ¡Bienvenidos, nuevos!-dijo el profesor-bien soy el profe de matemáticas Leo ¿te gustaría intentar resolver esta ecuación?no te preocupes la Directora me comento de tu dislexia y ya he hablado con los chicos para que ninguno se queje cuando vos tengas quizás un examen distinto que distinto me refiero a que en vez de 5 ecuaciones podrás hacer 3 pero esas 3 deben ser correctas para poder aprobar-dijo el profe 

Eh claro-dijo Leo pasando al frente y agarrandolo con su mano izquierda al fibron 

Vas bien Leo pero recuerda aquí se multiplica no se divide y aquí se suma no resta-dijo el profesor-bien ve a tu asiento Juan Ignacio tu turno 

Durante el recreo 

Hey chicos nuevos yo soy Diego el popular y deben respetarme y obedecerme 

Pues yo soy campeón de 41 torneos de karate y te haría el peor de los calzones chinos-dijo Leo-

Así?yo no te creo-dijo Diego desafiante-

Miren es Leo Rocket el campeón de karate dijo una niña-Leo nos darías autógrafos te admiramos mucho y queremos aprender a pelear como tu-dijo la niña

Así?como se llaman?-preguntó Leo 

Elena-dijo una 

María-dijo otra

Laura-dijo la que le pidió el autógrafo 

Nicole-dijo otra detrás de Laura y Elena

Nicolás-dijo el único varón entre las niñas 

Bueno si quieren aprender karate les puedo enseñar algunas cosas básicas algún día pero ¿puedo preguntar porque?

Mi papá y mi hermano mayor son machistas y al ser la única niña en la casa me tratan de su sirvienta y mi hermano me pega-lo ve-ahí esta-dijo Laura-

Eh enana inútil cómprame un jugo-ordeno-

Pues dame la plata Rafael 

Comprala con tu plata inútil eres la mujer y debes atenderme 

Mmm yo que tu la respetaría Rafael maltrato a la mujer es un delito y se paga con cárcel-dijo Leo-

Y tú quien eres para meterte?-preguntó Rafael 

Alguien que tu hermana admira y por un o una fan hago lo que sea ven aca-le agarra colocando las manos en la espalda y lo lleva a dirección-Directora permiso pero Laura me contó que su hermano y su papá la tratan de sirvienta y le pegan Laura dile lo que me contaste este maldito no te pegara lo tengo buen sujeto y en la que intente hacerte daño te protegeremos-dijo Leo

La Directora levantó la mirada al ver a Leo entrar con Rafael sujeto por detrás. Mantuvo su postura firme mientras escuchaba la explicación.

¿Qué está pasando aquí? -preguntó, fijando la mirada en Rafael.

Directora, Laura me contó que su hermano y su padre la tratan como si fuera su sirvienta. Además, dijo que Rafael la golpea cuando no hace lo que quiere. Esto es inaceptable -dijo Leo, sin soltar al chico.

La Directora asintió, dirigiendo su atención a Laura.

¿Es cierto lo que dice Leo, Laura? -preguntó con voz amable pero seria.

Laura, algo nerviosa, asintió lentamente.

Sí, Directora. Mi hermano me obliga a hacer cosas y me pega si no obedezco. Mi papá tampoco me defiende, porque dice que es mi deber como mujer.

La Directora suspiró profundamente, claramente indignada.

Esto es intolerable. Rafael, siéntate ahí. -Señaló una silla cerca de su escritorio.- Ahora mismo voy a llamar a tus padres. Laura, voy a asegurarme de que esto se detenga.

Rafael trató de justificarse, pero la Directora lo cortó en seco.

¡Silencio! No hay justificación para el maltrato, ni aquí ni en tu casa. Esto tendrá consecuencias.

Luego, se dirigió a Laura con más suavidad.

Laura, eres muy valiente por contar esto. Voy a notificar a las autoridades correspondientes y a garantizar que recibas la ayuda necesaria.

Leo, satisfecho, soltó a Rafael y le sonrió a Laura.

Laura, si necesitas algo, puedes contar conmigo. Nadie tiene derecho a tratarte mal.

Gracias, Leo -dijo Laura con lágrimas en los ojos.

Antes de salir de la oficina, Leo se dirigió a la Directora.

Gracias por tomar cartas en el asunto, Directora. Es importante que estas cosas no se pasen por alto.

Gracias a ti, Leo, por intervenir. Eres un buen ejemplo para tus compañeros -respondió la Directora.

Al regresar al recreo, Leo se encontró con Vero, Manu y Dani.

¿Qué pasó? -preguntó Vero, preocupada.

Un problema que ya está bajo control -respondió Leo, encogiéndose de hombros.

Siempre el héroe, ¿eh? -dijo Dani con una sonrisa.

Cuando es necesario, sí -respondió Leo, guiñándole un ojo.

Leo gracias por ayudar a Laura con su problema yo sabía de eso pero ni yo sabía que hacer-dijo Elena

No hay de que Elenita y dile a Laura que no hay que tener miedo tiene amigos a la Directora y a nosotros como apoyo y dile que Nicolás parece tener más que solo una preocupación como amigo por Laura

Elena sonrió tímidamente ante las palabras de Leo y asintió.

Se lo diré, Leo. Laura realmente necesitaba saber que no está sola, y estoy segura de que Nicolás estará feliz de escuchar eso también. Él siempre ha sido muy protector con ella, pero creo que nunca se ha atrevido a decírselo.

Bueno, a veces solo hace falta un empujoncito -respondió Leo con una sonrisa cómplice. -Lo importante es que Laura sepa que tiene a gente que la respalda. Si algo más ocurre, no duden en decírmelo, ¿de acuerdo?

Elena asintió con entusiasmo.

Gracias, Leo. Eres increíblemente valiente.

Valiente no, simplemente justo -dijo Leo con humildad mientras regresaba con sus amigos.

Vero lo recibió con una mirada llena de orgullo.

Siempre haciendo lo correcto, ¿no? -le dijo mientras tomaba su mano.

No podría quedarme de brazos cruzados sabiendo que alguien sufre -respondió Leo con sinceridad, dándole un suave apretón a la mano de Vero.

Manu, escuchando la conversación, no pudo evitar bromear.

Hey, Rocket, no solo eres campeón de karate, sino también el caballero de armadura azul, ¿eh?

Bueno, alguien tiene que mantener el equilibrio en este lugar -dijo Leo riendo, mientras el grupo seguía disfrutando del recreo.

A todo esto Diego se dejó de aparecer aquí se ve que fue por respeto o no se que pero nos molesto Laura apareció y se esfumó en el aire-dijo Leo extrañado que el chico que presumía popularidad se haya desaparecido cuando apareció la niña 

Es curioso, ¿no? -comentó Vero, arqueando una ceja mientras miraba a Leo. Diego parecía ser todo un bravucón, pero en cuanto Laura apareció y tú empezaste a hablar, se esfumó como si nunca hubiese estado aquí.

Manu soltó una carcajada.

Seguramente fue porque Leo lo dejó sin palabras. Eso de los "41 torneos de karate" lo intimidó más de lo que quería admitir.

O quizás simplemente no quería hacer el ridículo frente a todos -añadió Dani con una sonrisa burlona. -No es fácil presumir de ser el popular cuando alguien más roba la atención.

Puede ser -dijo Leo encogiéndose de hombros, -pero no me gusta cuando alguien aparece con esa actitud de "yo mando aquí". Y mucho menos si luego se desaparece sin dar la cara. Es como si estuviera esperando el momento perfecto para volver a molestar.

Pues si lo hace, ya sabe con quién se mete -dijo Vero, apoyando a Leo. -No dejaremos que alguien así arruine nuestro primer día.

En ese momento, Laura se acercó al grupo, tímida pero con una sonrisa agradecida.

Hola, chicos. Solo quería darles las gracias de nuevo... especialmente a ti, Leo. No sé que habría hecho si no me hubieras ayudado.

No tienes que agradecer nada, Laura. Aquí estamos para apoyarte, siempre -respondió Leo con una sonrisa tranquilizadora. -Y recuerda, si alguien te molesta, ya sabes dónde encontrarnos.

Laura asintió, más segura de sí misma, y se unió al grupo, dejando a todos con una sensación de unidad y determinación para enfrentarse a cualquier desafío que pudiera surgir en el futuro.

Al volver al aula 

Apareció el profesor de lengua 

Buenos días chicos veo que tenemos 4 caras nuevas pueden presentarse por favor 

Leo

Manu

Vero

Dani

Bien eh Leo te noto un poco re caído es algo que puedas contar a todos o prefieres hablarle en privado?-preguntó el profe-

Bueno es que nosotros viniendo de una escuela pública tuve dos profesoras la de geometría y la de lengua bueno lengua en si pero teníamos comprensión lectora gramática y escritura pues esas profesoras me discriminaron por zurdo sus ideas anticuadas y me humillaron me hicieron sufrir demasiado al punto que he dicho que les podría hacer daño pero finalmente después de meses de sufrimiento que fue todo el año recién antes de las vacaciones de verano  las despidieron fueron meses de sufrimiento-dijo Leo-yo tenía cuadernos especiales para zurdos los que tienen el anillado arriba ellas me permitían tenerlo porque era comodidad para mi pero me obligaban a escribir con la mano derecha me forzaban incluso corrigiendome soplando de mi oreja literal y yo debía usar la violencia para darles a entender que no me dejaría pisotear solo por un berrinche 

El salón quedó en silencio por un momento tras las palabras de Leo. Algunos compañeros intercambiaron miradas de asombro y otros parecían incómodos al escuchar la experiencia que había compartido. El profesor de lengua, un hombre de mirada comprensiva y postura calmada, asintió con seriedad antes de responder.

Leo, lamento mucho que hayas pasado por algo así -dijo el profesor con tono firme pero empático. -Nadie merece ser tratado de esa manera, y menos por aquellos que deberían inspirar y educar. Pero quiero que sepas que aquí tienes un espacio seguro. Ser zurdo, disléxico o cualquier otra característica no define tu capacidad ni tu valor. Eres bienvenido aquí, y haré todo lo posible para apoyarte en tu aprendizaje.

Gracias, profe -dijo Leo, con un ligero asentimiento. Aunque su voz sonó algo contenida, sus ojos mostraban un rastro de alivio.

Ahora, para comenzar la clase de hoy, vamos a trabajar en algo ligero y colaborativo -continuó el profesor, cambiando el tono para relajar el ambiente.- Vamos a formar equipos y escribir historias cortas juntos. Leo, si en algún momento necesitas ayuda con algo, no dudes en decírmelo, ¿de acuerdo?

Leo asintió de nuevo, más seguro esta vez, y se unió a su grupo. A su alrededor, Vero, Dani y Manu lo miraban con sonrisas de apoyo, dejando claro que no estaría solo en esta nueva etapa.

Al finalizar el día A las 14:45 Quinto y Sexto año salen de la escuela Cuando Leo sale ve a Laura ahí con su madre

 Leonardo gracias por ayudar a mi hija Laura con su situación me separe hace más de 3 años de su padre y ella nunca me contó lo que sucedía. Laura me contó que quiere aprender karate contigo 

Si me ha dicho eso pues mi papá es mi entrenador le puedo decir porque ya cuando yo cumpla 18 el año que viene no podré estar en los torneos de niños y deberé ir a los de adultos le puedo decir de abrir un dojo para entrenar a niños y niñas por igual

¡Eso suena genial, Leonardo! -dijo la madre de Laura, sonriendo al escuchar la propuesta. -Mi hija siempre ha sido muy reservada, pero me alegra saber que finalmente está hablando más y sintiéndose apoyada. Si decides abrir un dojo, estaré más que feliz de llevar a Laura y a otras chicas a entrenar. Es algo que creo que le hará mucho bien.

¡Me encanta la idea, Leo! -agregó Laura con una sonrisa. -Mi hermano me trataba como su sirvienta, pero ver que tú me ayudas me da esperanza de que las cosas pueden cambiar. Agradezco mucho todo lo que has hecho por mí.

No hay de qué, Laura -respondió Leo con una sonrisa sincera. -Todos tenemos derecho a ser tratados con respeto y a defendernos, sin importar quiénes sean los demás. El karate es mucho más que solo defenderte, es una forma de autoconfianza. Y, por supuesto, el dojo es para todos, chicos y chicas. Quiero enseñarles a todos a ser fuertes, tanto física como mentalmente.

La madre de Laura asintió, claramente satisfecha con la respuesta de Leo.

Te agradezco mucho, Leonardo. Y espero que podamos contar contigo para que Laura y otras chicas puedan aprender. Esto puede ser el comienzo de algo grande.

Leo asintió, se despidió con un abrazo a Laura y una sonrisa a su madre. Mientras se alejaba, pensó en cómo su vida estaba cambiando poco a poco, no solo por su propio crecimiento, sino también por la forma en que podía ayudar a los demás a mejorar y superar obstáculos.

Cuando Leo llegó a casa 

Vio a Martín viendo las noticias

\NOTICIAS/

Se ha denunciado en esta casa de aquí maltrato infantil y hacia la mujer por parte de un padre y su hijo mayor a la niña de 13 años Laura..Laura en su colegio se encontró con la estrella del karate Rocket Leonardo y le contó lo que sufría en casa

Leonardo ayudando a la niña agarro al hermano de esta y lo llevo a dirección donde Laura tuvo el valor de contar todo lo que sufría la Directora actuó de inmediato y las autoridades arrestaron al hermano mayor de Laura llamado Rafael 

/REALIDAD\

Leo se quedó paralizado al escuchar las noticias. Martín, al verlo, apagó el televisor y le miró con una expresión preocupada.

¿Estás bien, Leo? -preguntó Martín, notando la seriedad en su rostro.

Sí, estoy bien... Es solo que... no esperaba que saliera en las noticias -respondió Leo, mirando hacia el televisor con una mezcla de sorpresa y confusión. -No pensé que lo que hice ayudaría tanto, pero estoy contento de que Laura finalmente haya tenido el valor de hablar. Nadie debería pasar por lo que ella pasó.

Martín asintió, dándose cuenta de que lo que Leo había hecho había tenido un gran impacto.

Lo hiciste bien, Leo. A veces lo que parece un simple acto de valentía puede cambiar la vida de alguien, y tú lo hiciste. Has ayudado a Laura a ser libre, y ahora puede empezar a sanar.

Leo se quedó en silencio, pensando en todo lo que había sucedido. No era solo un asunto de defenderse en una pelea, sino también de ser valiente frente a la injusticia, de hacer lo correcto incluso cuando otros no lo hacían.

Gracias, pa. Pero no lo hice solo por Laura. También porque veo lo que la gente como ella sufre, y no quiero que nadie pase por eso... no si yo puedo hacer algo.

Eso es lo que te hace diferente, Leo respondió Martín, poniendo una mano en su hombro. -Tienes una gran empatía y el coraje de luchar por lo que es correcto. Estoy orgulloso de ti.

Leo asintió, agradecido por el apoyo de Martín. Sabía que aún quedaba mucho por hacer, pero esa tarde, por primera vez en mucho tiempo, se sintió un poco más en paz con su propio camino. 

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