CAPITULO 88:
Al llegar apareció Isabela solo en pañal lo cual desató el "enojo"de su hermano mayor
Isabela Joaquina Rocket no puedes andar en pañal solamente hay visitas vamos a ponerte tu ropa-le da la mano y la guía a la habitación
Isabela, con sus ojitos brillando, simplemente estiró los brazos hacia él, como si supiera que su hermano no podía resistirse. Leo suspiró y tomó su manita con cuidado.
Vamos, señorita, es hora de ponerte un vestido decente. No podemos andar por la casa como pequeños cavernícolas, ¿verdad? -dijo, mientras caminaban hacia la habitación.
Verónica, que observaba la escena, no pudo evitar soltar una risita.
Vaya, Leo, parece que tienes todo bajo control. Hermano mayor responsable en acción.
Leo la miró de reojo mientras ponía el vestido a Isa.
¿Ves esto? -dijo mientras ajustaba el pequeño vestido de su hermana.- Este es el tipo de cosas que no te enseñan en la escuela, pero deberías aprender cuando tienes una mini terremoto en casa.
Isabela, ya vestida, levantó los bracitos para que Leo la alzara. Él lo hizo sin dudar, sosteniéndola con cuidado mientras ella apoyaba su cabecita en su hombro.
¿Así está mejor, princesa? -preguntó Leo con una sonrisa.
Isabela asintió suavemente y luego miró a Verónica, saludándola con su manita.
Hola, tía Vero -dijo con su vocecita dulce.
Verónica sonrió ampliamente y le hizo cosquillas en la barriguita, provocando las risitas de Isa.
Hola, peque. Creo que me estoy ganando tu cariño, ¿eh?
Leo sacudió la cabeza, divertido, y se dirigió a la sala con Isa todavía en brazos.
Verónica, que observaba todo desde el sofá, no pudo evitar comentar:
Eres un gran hermano, Leo. Isabela es afortunada de tenerte.
Leo sonrió levemente mientras balanceaba a su hermanita en brazos.
No sé si afortunada... pero hago lo mejor que puedo. No voy a dejar que ande en pañal por toda la casa mientras hay visitas, eso seguro.
Ambos rieron mientras Isabela, ajena a todo, jugaba con el cabello de su hermano, completamente feliz en los brazos de Leo.
Isa, que escuchaba todo, le plantó un beso en la mejilla a su hermano, provocando risas en ambos. Vero los siguió hacia la sala mientras pensaba que, a pesar de todo lo que Leo había pasado, era increíble cómo siempre encontraba espacio para ser un hermano mayor lleno de amor y paciencia.
¿Dónde está la mini cavernícola ahora?-preguntó Leo un rato despues
No me digas que se volvió a escabullir… ¿no acabas de vestirla?-preguntó Vero
Sí… pero esta princesa Rocket tiene el poder de evaporarse. La próxima vez le pondré un GPS.-dijo Leo buscando a su hermanita
¡Boo!-gritó Isa detrás de la cortina-
¡Ah! ¡Por todos los pañales perdidos! ¡Casi me matas, Isa!-gritó Leo fingiendo un susto
Es oficial. Esta niña te va a dejar calvo antes de los veinte.-dijo Vero
¡Ven acá, loca! ¡Te vas a caer, y esta vez no me culpes si acabas de nuevo en pañales!-dijo Leo persiguiendo a la pequeña
¡Atrápame, Leo! ¡Soy un cohete!-gritó Isa huyendo de su hermano
Cohete aterrizado. Se acabó la misión rebelde. Hora de sentarse a ver dibujitos como toda niña civilizada.-dijo Leo
Pero yo quería jugar a la escondida…-dijo Isa
Después de merendar. Si no, me reportan a la oficina de hermanos mayores irresponsables.-dijo Leo
Mejor tranquilizala antes de que te salgan canas verdes Leo está niña es un terremoto me recuerda a mi cuando tenía su edad yo y mi hermano eramos dos pequeños terremotos que andábamos en pañales siempre no nos gustaba vestirnos
Ahí tienes a la princesa Rocket, ya lista para su público -bromeó Leo mientras se sentaba con Isabela en el regazo.
Definitivamente es la más adorable -respondió Verónica, sonriendo mientras Isabela jugueteaba con el cabello de su hermano.
La tarde transcurrió tranquila, con risas y bromas, mientras los tres disfrutaban de un momento familiar lleno de calidez.
Después de un rato de jugar con Isabela, quien no paraba de intentar morder y jalar el cabello de Leo, este finalmente se rindió.
Isabela Rocket, ¿qué tienes con mi pelo? ¿Sabes lo difícil que es mantenerlo así de perfecto? -bromeó Leo mientras apartaba sus mechones de las pequeñas manos de su hermana.
Verónica no paraba de reír ante la escena.
Creo que es su manera de decir que te quiere, Leo.
Sí, claro, de una forma muy agresiva -respondió Leo, fingiendo indignación mientras hacía cosquillas a Isabela, provocando su risa contagiosa.
En ese momento, Josefina apareció con el biberón listo.
Toma, Leo, ya es hora de que esta terremoto baje las revoluciones -dijo, entregándole el biberón.
Gracias, mamá. A ver si con esto se calma, porque está en modo "devoradora de cabello" hoy -bromeó Leo mientras acomodaba a Isa en sus brazos.
Leo acomodó a Isabela en sus brazos, quien al ver el biberón se emocionó y dejó de intentar atrapar el cabello de su hermano.
Vamos, princesa, hora de recargar energías -dijo Leo con cariño mientras le daba el biberón.
Isabela, al ver el biberón, dejó de intentar comer el pelo de Leo y agarró el biberón con sus pequeñas manos.
Isabela comenzó a beber tranquilamente, y poco a poco sus párpados se fueron cerrando. Verónica observaba la escena con una sonrisa.
Eres como un experto en esto, Leo -comentó en voz baja para no interrumpir el momento.
Es práctica diaria. Con esta enana no hay otra opción -respondió Leo mientras miraba a su hermana con ternura, ahora completamente dormida en sus brazos.
Con cuidado, se levantó y llevó a Isabela a su cuna, asegurándose de arroparla bien para que no pasara frío.
Y así, el huracán Rocket finalmente se calma -dijo Leo en un susurro, volviendo a la sala con Verónica para disfrutar de un poco de paz y tranquilidad.
De verdad, Leo, te luces como hermano mayor. Isa no podría tener mejor compañía -comentó, apoyando su barbilla en una mano.
Es mi deber. Aunque a veces siento que ella es quien me manda -respondió Leo entre risas, mientras Isabela comenzaba a cerrar los ojitos, claramente lista para su siesta.
¿Seguro que no quieres que adoptemos a Isa entre los dos? Ya tienes experiencia. Yo pongo las galletas, tú pones la paciencia.-dijo Vero
¿Y qué parte de “ya tengo una miniterremoto 24/7” no entendiste?-dijo Leo mirándola con cara de ¿en serio?-
¡Yo soy terremoto feliz!-gritó Isa
Y yo soy el edificio que trata de no derrumbarse…-dijo Leo
Cuando finalmente la pequeña se quedó profundamente dormida, Leo la miró con cariño y la acurrucó un poco más antes de llevarla a su cuna.
Y misión cumplida. Terremoto neutralizado -dijo en voz baja mientras la acomodaba con cuidado, asegurándose de taparla bien con su mantita favorita.
Bueno, ahora sí, un respiro antes de que la princesa Rocket vuelva a despertar con toda su energía -dijo, soltando un suspiro de alivio.
Disfrútalo mientras dure -respondió Verónica con una sonrisa cómplice.-Eres un experto, Leo. ¿Seguro que no quieres dedicarte a ser niñero profesional? -dijo Verónica en tono divertido.
Con esta enana, ya tengo suficiente entrenamiento. Pero gracias por la oferta -respondió Leo
Una hora después, mientras Leo y Verónica se concentraban en terminar la tarea, un suave pero insistente sonido llegó desde la habitación de Isabela.
¡Ehhh! ¡Leo! ¡Upa! -se escuchó la vocecita de la pequeña terremoto desde su cuna.
Leo suspiró con una sonrisa.
Y ahí vamos otra vez -dijo, dejando el cuaderno y levantándose.
Verónica rio suavemente.
Parece que alguien sabe perfectamente cómo llamar tu atención.
Es mi jefa, ¿qué te puedo decir? -respondió Leo encogiéndose de hombros mientras se dirigía a la habitación de Isa.
Al entrar, encontró a su hermanita de pie en su cuna, con los bracitos extendidos y una sonrisa traviesa en el rostro.
Isabela Joaquina Rocket, ¿acaso ya te cansaste de dormir? -preguntó Leo con tono divertido mientras la alzaba.
¡Sí! -respondió Isa, abrazándose al cuello de su hermano con fuerza.
Leo la llevó de vuelta a la sala, donde Verónica los esperaba con una sonrisa.
Creo que alguien quiere ser parte del grupo de estudio -bromeó Vero.
Leo se sentó en el sofá con Isa en brazos, quien empezó a jugar con un lápiz de colores que encontró en la mesa.
Bueno, terremoto, puedes quedarte, pero prométeme no comerte los apuntes esta vez -dijo Leo, besándole la frente.
Verónica no pudo evitar reír.
Definitivamente, nunca te aburres con ella cerca.
Nunca -confirmó Leo con una sonrisa, mientras Isa intentaba "ayudar" a su hermano con la tarea garabateando en su cuaderno.
Al Día siguiente
En la escuela mientras estaban en la clase de historia
La profesora pidió la tarea de Leo
Sabiendo que él tiene dislexia no le puso algo tan difícil aunque sabiendo que no siempre le puede dar tareas fáciles permite que Leo la haga a la par de Vero
Leo ven con tu tarea por favor-pidió la profesora
Cuando Leo llegó y le entregó la tarea la profe hojeando vio el garabato de Isa
Leo que es esto?-preguntó ante el dibujo
Un garabato de mi hermana menor ayer mientras hacíamos tarea se despertó de su siesta y comenzó a garabatear una hoja y me olvide de sacarla-respondio Leo
Es muy tierno Leonardo pero intenta que no infiltre en tus tareas aunque te entiendo yo tengo dos hijos de 2 años y me hacen lo mismo-dijo la profe poniendo al garabato de Isa un 10 y a la tarea de Leo un 8-aqui tienes Leo y dile a tu hermana que no dibuje más el cuaderno
Gracias profe
Dile a tu hermana que sus dibujos son hermosos, pero que no puede usarte como lienzo.
Leo tomó su cuaderno algo apenado pero aliviado por la comprensión de la profesora.
Sí, profesora, se lo diré. Aunque no prometo que me haga caso -añadió con una sonrisa antes de regresar a su asiento.
Verónica, que había escuchado todo, se inclinó hacia él con una sonrisa burlona.
Tu hermana ya está dejando su marca en tu vida escolar, ¿eh?
Leo se rio entre dientes.
Lo sé. Y apenas tiene un año. Imagina lo que hará cuando empiece la escuela.
Cuando Leo y Verónica llegaron a casa, Leo entró con un aire de "enfado" mientras se acercaba a la cuna de Isabela, quien jugaba con un juguete. Verónica, al notar la actuación de Leo, se aguantó la risa, pero se quedó a observar.
Isabela Joaquina Rocket -dijo Leo en un tono serio, aunque con una sonrisa contenida,-¿porqué garabateaste mi cuaderno?¿Qué te hizo mi tarea para que la arruinaras con esos dibujos?
Isabela, con su típica expresión inocente, miró a su hermano mayor con sus ojitos brillantes, sin entender la magnitud del "regañito". Leo, actuando como si estuviera muy molesto, la levantó de la cuna.
Vamos, pequeña artista, no puedes hacer esto otra vez. ¿Qué te parece si te quedas con tus propios cuadernos y dejas los míos para mis tareas?
Verónica no pudo evitar soltar una risa, cubriéndose la boca para que Leo no se diera cuenta.
Isabela, con su pequeña risa, abrazó a su hermano, sin preocuparse por su supuesto "regaño". Leo, que no pudo mantener la seriedad mucho más tiempo, se dio la vuelta y comenzó a reír también.
Te quiero mucho, Isa, pero no más garabatos en mi cuaderno, ¿está bien? -dijo, mientras la abrazaba, aliviado de que su hermana no se molestara.
Verónica se acercó y le dio un pequeño toque en el hombro a Leo.
Eso no fue un regaño, Leo, ¡fue una actuación de Oscar! No de mi hermano sino del premio -comentó entre risas.
Leo la miró y sonrió.
Ya sabes, hay que mantener la disciplina. ¡Los pequeños artistas tienen que entender los límites!
Mientras Leo jugaba con Isabela, notó que la pequeña necesitaba un cambio de pañal. Con paciencia, la alzó y la llevó al cuarto para cambiarla, hablándole suavemente durante todo el proceso.
Isa, algún día ya no vas a necesitar estos pañales, ¿sabes? -le dijo mientras le ponía uno limpio.- Serás toda una niña grande.
Cuando regresaron a la sala, Leo acomodó a Isabela en su mantita de juegos y se dirigió hacia Josefina, quien estaba sentada leyendo un libro.
Mamá, creo que es hora de empezar entrenar a Isa para que use el orinal -comentó Leo, con seriedad, aunque con un toque de entusiasmo.- Ya está creciendo, y creo que podemos ayudarla a dejar los pañales poco a poco.
Josefina levantó la vista y sonrió, orgullosa de cómo Leo siempre estaba pendiente de su hermanita.
Es una gran idea, hijo -respondió, dejando el libro a un lado. -Podríamos empezar a enseñarle después de sus siestas y cuando despierte en la mañana. Poco a poco lo logrará.
Sí, creo que con un poco de práctica Isa aprenderá rápido -añadió Leo, mirando a su hermanita con cariño mientras ella jugaba con su osito.
Josefina rió suavemente y colocó una mano sobre el hombro de Leo.
Eres un hermano increíble, Leo. Isa tiene mucha suerte de tenerte.
Leo sonrió, encogiéndose de hombros con modestia.
Ella es la increíble, mamá. Yo solo intento que sea feliz.
Y así, ambos empezaron a planear cómo introducir a Isabela al mundo del orinal, listos para acompañarla en este nuevo paso de su crecimiento.
Alzó a Isa y le hizo cosquillas dándole besitos en la mejilla haciendo reír a la pequeña que le devolvía los besos en la nariz
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