CAPITULO 89:

 El miércoles por la tarde, Leo decidió regresar a su antigua escuela pública para un pequeño recorrido y para recoger a Osvaldo, quien iría al cumpleaños de un amigo. Aprovechando la ocasión, también planeaba saludar a sus viejos compañeros, profesores y la Directora, María Graciela, que siempre lo había tratado con amabilidad.

Al llegar al colegio, lo primero que hizo fue buscar a Osvaldo. El pequeño, que tenía solo 5 años, lo vio de lejos y corrió hacia él. Leo lo levantó en brazos con una sonrisa, dándole un beso en la frente.

¿Cómo te sientes con tu uniforme? -le preguntó Osvaldo, mirando curioso el atuendo de Leo, más formal que el de los demás chicos de la escuela.

Leo rió suavemente y le acarició la cabeza.

Es mejor, Osvaldo. No tienes que pelearte todos los días pensando que ropa ponerte. A veces es más sencillo así -respondió Leo, sabiendo lo que era el dilema de los chicos sobre que ponerse.

Al entrar a la escuela, la Directora María Graciela lo vio a lo lejos y se acercó rápidamente para saludarlo, sorprendida y encantada de verlo.

¡Qué alegría verte, Leo! -dijo la Directora con una gran sonrisa. -Y, ¿cómo está tu hermanita Isabela? Me alegra saber que todo está yendo bien con ella.

Está muy bien, gracias -respondió Leo con una sonrisa, sintiéndose agradecido por el apoyo de la Directora en todo momento.

A lo lejos, varios de sus viejos compañeros comenzaron a acercarse. Entre ellos, Juan Pablo, María Laura, Aylen, Zoe, Sol, Luna, Austin, Edward, Héctor, Richard, William, Donovan, Alisha, Aisha, Amber, Norma y muchos más lo reconocieron al instante, sonriendo y saludando con cariño.

¡Leo! ¡Qué bueno verte! -exclamaron algunos.

¡El chico que nunca se rindió! -dijo María Laura recordando cómo Leo se había enfrentado a las injusticias de la escuela.

Leo sonrió ampliamente, sabiendo que aunque había sido un momento difícil, había valido la pena. No solo por él, sino por todos los que después de su lucha encontraron un lugar más justo.

Más tarde, mientras conversaba con algunos de los antiguos compañeros de su vida más complicada, Kevin, Julio, Gastón, Andrés, Walter, Esteban, Ernesto, Enrique y Eduardo, quienes antes habían sido parte del entorno de los sicarios, se acercaron para saludarlo. Aunque su pasado era oscuro, Leo había demostrado ser más que lo que su historia sugería.

Leo, no te olvidamos, ¿eh? -dijo Andrés con una sonrisa, reconociendo la valentía de Leo en el pasado.

Después, Leo se dirigió al lugar donde Osvaldo había estado buscando su mochila.

¿Listo para un helado? -preguntó Leo, cargando a su hermanito en brazos. Osvaldo, al ver la mochila en su mano, asintió emocionado.

Mientras caminaban hacia el puesto de helados, algunos estudiantes murmuraban entre ellos, reconociendo a Leo como el chico que había hecho historia en esa escuela. Muchos recordaban cómo Leo había enfrentado a las profesoras Carmen y Sofía, quienes habían sido responsables de la discriminación hacia los zurdos, y cómo con valentía y determinación logró que las despidieran, demostrando que nadie debía ser menospreciado.

Leo sonrió al recordar esos momentos de lucha, pero también lo hizo con la certeza de que estaba avanzando, haciendo cambios y tomando decisiones que mejoraban la vida de su familia y amigos.

Mientras Leo salía con Osvaldo de la mano y la mochila del pequeño en su hombro además de cargar la suya 

Lo llevo a comer helado y después fueron a casa de Leo donde Osvaldo jugo con Isa y después ambos durmieron la siesta 

Al momento que el cumpleaños donde Nicholas había asistido estaba terminando 

Leo con ayuda de Martín recogieron a Nicholas y con Osvaldo los llevaron a la casa de sus abuelos Antonella y Guillermo 

Nicho agradeció el ir a buscarlo y Osvaldo pregunto cuando podría ir de nuevo a jugar con Isa Leo le dijo que cuando quiera 

Al Día siguiente En la escuela 

Luka el primo de Verónica de su misma edad estudiaba en la misma escuela pero estaba en cuarto porque repetía el año

Una vez durante el recreo 

Mientras Leo y Vero se besaban 

Luka salió todo furioso a querer separar a Leo de Vero 

Que te pasa Luka?-pregunto Verónica 

Estas con un maldito delicuente!Este es un sicario y mata gente-dijo Luka defendiéndose 

Luka Leo ya no es un sicario eso ya pasó ahora es un buen chico y mi novio asique te pido que no intervengas en mi relación-dijo Vero-vamos Leo disfrutemos de nuestra relación y nuestro recreo

Luka, al escuchar las palabras de Verónica, se quedó quieto por un momento, viendo que su prima no solo defendía a Leo, sino que también estaba dispuesta a mantener su relación sin importar lo que él pensara. El odio y los prejuicios de Luka se notaban claramente, pero Verónica, con firmeza, le respondió.

Luka, Leo ya no es eso. Ha cambiado, y te pido que dejes de juzgarlo por su pasado. Él no es un delincuente, es mi novio y merece respeto, igual que cualquiera -dijo Verónica, mirando a su primo con determinación.

Veremos que dicen mis tíos de que estés con un delicuente-dijo Luka yéndose 

Es un tarado-dijo Vero tomando de su gaseosa-

Vero no dejes que te haga llevar por tus emociones te quiere provocar para que le pegues y que luego tengas problemas-dijo Leo besándola-

Al terminar la escuela 

Vero volvió a casa 

Solo para encontrar a Luka su tío y tía con sus padres Teodoro y Angélica 

Verónica Luka nos contó que andas con un delicuente-dijo su tía hermana de su padre 

Leo NO ES UN DELINCUENTE-grito Vero

Pero fue sicario-dijo el tío 

Tu lo dijiste fue sicario en pasado Leo ya no lo es y es un gran chico es un muchacho increíble es un novio especial y haría lo que sea por mi,mando a la cárcel a mi hermano Óscar y a mi exnovio David el cual me pegaba y violentaba por su machismo y Óscar en vez de defenderme lo permitía ¿que clase de hermano hace eso?Leo es un chico asombroso y hermano mayor responsable tiene 2 hermanos menores por parte de sus padres biológicos los cuales tras tanto maltrato emocional hacia Leo están en la cárcel y por parte de sus padres adoptivos tiene una hermana menor que lo adora y él a ella es una pequeña terremoto pero vale la pena con verlo feliz y sanar emocionalmente mamá le esta dando terapias psicológicas y puede confirmar que es un chico genial 

Verónica, entiende que solo estamos preocupados por ti -insistió su tía, aunque su tono sonaba más acusador que comprensivo.

¿Preocupados por mí? -replicó Verónica, levantando la voz. Su mirada era una mezcla de furia y decepción. -Si de verdad estuvieran preocupados por mí, estarían felices de que alguien como Leo esté en mi vida. Él me respeta, me apoya, y jamás permitiría que alguien me lastimara. Todo lo contrario a lo que hicieron Óscar y David.

Pero su pasado... -intentó decir su tío, pero Verónica lo interrumpió.

¡Su pasado no lo define! -gritó, con los ojos llenos de lágrimas de frustración.- ¿Saben lo que define a una persona? Sus acciones, su esfuerzo por ser mejor, su forma de tratar a los demás. Leo se ha ganado mi confianza, mi cariño y mi respeto. Ustedes no tienen idea por todo lo que ha pasado ni lo mucho que lucha día a día para ser mejor.

Aun así, Verónica, un chico con ese pasado... -Luka intentó interrumpir, pero Verónica se volvió hacia él.

¡Luka, cállate! Tú no sabes nada. Estás tan lleno de prejuicios que ni siquiera te molestas en conocer a Leo. No tienes derecho a juzgarlo ni a intervenir en mi vida.

Angélica, la madre de Verónica, que había estado en silencio hasta ahora, intervino con voz firme:

Verónica tiene razón. Leo es un buen chico, y si mi hija lo eligió, es porque sabe lo que es mejor para ella. Teodoro y yo confiamos en su criterio, y no vamos a permitir que ustedes, ni nadie más, intenten imponer sus prejuicios en su relación.

Teodoro asintió, mirando a su hermana y a su cuñado con severidad.

Dejen de meterse en nuestra familia. Leo ha demostrado ser más hombre que muchos, enfrentando su pasado y protegiendo a Verónica como nadie lo hizo cuando lo necesitaba.

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