CAPITULO 96:
Al día siguiente, en la escuela, el ambiente del recreo estaba animado, pero Leo y Vero no tardaron en notar algo incómodo mientras caminaban por el hall del piso de secundaria. Desde la distancia, vieron a Luka, el primo de Verónica, rodeado por un grupo de compañeros que se burlaban de él. Le gritaban que era un "burro" por haber repetido cuarto año, y se reían mientras le empujaban ligeramente.
Mira eso, Leo... -dijo Verónica con el ceño fruncido, deteniéndose en seco al ver la escena.
Leo observó con atención y suspiró. -Ya me cansé de este tipo de cosas.¿Vamos? -preguntó, y Vero asintió de inmediato.
Ambos se acercaron con pasos decididos. Leo fue el primero en hablar, levantando la voz lo suficiente para que los otros lo escucharan.
¡Ey! ¿Qué les pasa?¿No tienen nada mejor que hacer? -dijo, poniéndose frente a Luka para separarlo del grupo. Su tono era firme, y su mirada no dejaba espacio para bromas.
Uno de los chicos, aparentemente el líder del grupo, soltó una carcajada.
¿Y a ti qué te importa, Leonardo? Nosotros solo estamos diciendo la verdad. Él es un burro, ¿no? Por algo está repitiendo.
¿Y eso en qué les afecta? -intervino Verónica, cruzándose de brazos con una mirada desafiante. -¿Es tan aburrida su vida que tienen que meterse en la de los demás?
Los chicos se quedaron en silencio por un momento, pero uno intentó responder. Solo estamos jugando...
¿Jugando? -replicó Leo, dando un paso adelante. -No se nota. Más bien parece que solo quieren sentirse superiores, pero les tengo una noticia: burlarse de alguien no los hace mejores personas, solo los hace patéticos. Además nosotros vamos a quinto y somos más grande que ustedes ¿Sabes mi apellido?es Rocket soy Leo Rocket campeón de 41 torneos de karate y en un chasquido de dedos te dejaría colgado por los calzoncillos en una puerta o en tu locker
Luka miró a Leo, sorprendido por su intervención, mientras los demás chicos murmuraban entre sí, incómodos. Finalmente, uno de ellos tiró de la manga del líder.
Vámonos, no vale la pena meternos en problemas.
El grupo se alejó poco a poco, dejando a Luka, Leo y Verónica en el hall. Luka bajó la mirada, visiblemente avergonzado. -No tenían que hacer eso...
Claro que sí, Luka. No tienes por que soportar cosas así -dijo Verónica con suavidad, poniendo una mano en su hombro. -Repetir un año no te hace menos que nadie.
Exacto -añadió Leo, con una pequeña sonrisa. -Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarnos. No estás solo.
Luka levantó la mirada y asintió, agradecido, mientras los tres se quedaban juntos, caminando hacia la cafetería para intentar olvidar el mal rato.
Luka seguía mirando a Leo, incrédulo por lo que acababa de pasar.
¿Campeón de 41 torneos de karate? -preguntó Luka, arqueando una ceja, aunque su tono tenía un deje de admiración.
Leo sonrió de lado mientras se encogía de hombros. -Tal vez exageré un poco, pero era necesario. Esa gente solo entiende cuando se les enfrenta directamente.
Un poco, dice... -murmuró Verónica, rodando los ojos con una sonrisa divertida. Luego se giró hacia Luka. -¿Estás bien? No tienes por que aguantar esas cosas.
Luka asintió lentamente, todavía algo avergonzado. -Sí, gracias a ustedes. Pero no sé... a veces siento que tienen razón. Si no hubiera repetido...
Leo lo interrumpió de inmediato, poniéndole una mano en el hombro. -Repetir no significa que seas menos inteligente, Luka. A veces solo necesitamos un poco más de tiempo para entender las cosas, y está bien. Lo importante es que sigas adelante. No dejes que nadie te haga pensar lo contrario.
Leo tiene razón -añadió Verónica con una sonrisa cálida. -Además, siempre puedes contar con nosotros. ¿Qué te parece si después de clases vamos por algo de comer? Cambiemos este mal rato por algo bueno.
Luka sonrió tímidamente, pero asintió. -Me gustaría. Gracias, chicos.
Para eso estamos, primo -respondió Verónica, mientras los tres se dirigían juntos hacia la cafetería. Leo, por su parte, mantenía una expresión relajada, pero aún vigilante, asegurándose de que los otros chicos no volvieran a molestar a Luka.
En casa de los abuelos Antonella y Guillermo
Nicholas Benjamin ¿puedes dejar los videojuegos e ir a buscar con Osvaldo qué van a ir a comprar?-preguntó Antonella al ver a su nieto de 13años jugando videojuegos
No abue ya cuide de Osvaldo y no quiero ir hoy a comprar-dijo Nicholas
Nicholas Benjamin te estoy ordenando vete a buscar a tu hermano y vayan al mercado-dijo Antonella
Ok-dijo Nicholas suspirando-
Mientras Nicholas subía
Guillermo llamo a Leo
Leo estaba almorzando
Hola abuelo-dijo Leo
Hola campeón perdón que te moleste se que estas en la escuela pero necesito tu ayuda tu hermano Nicholas esta ya en su fase adolescente y necesitamos que la madre de tu novia hable con él-dijo Guillermo
Si dale espera que te paso con Vero y ustedes coordinan cuando puede Nicholas hablar con Angélica
Verónica lo miró un momento, comprendiendo rápidamente la situación. Claro, no hay problema. Yo la llamo, ella es psicóloga y sabe cómo tratar estas cosas -respondió, marcando el número de su madre.
Mientras Verónica estaba al teléfono, Leo volvió a hablar con Manu y Danielle, pero sin perder de vista cómo se resolvía el tema con Angélica. Sabía que su hermano Nicholas necesitaba una guía, y confiaba en que la madre de Verónica podría ofrecerle el apoyo que tanto necesitaba.
Verónica colgó el teléfono y le pasó la información a Leo.
Listo, hable con mi mamá. Ella dijo que puede hablar con Nicholas mañana después de la escuela. Va a intentar entender qué está pasando y ayudarlo.
Leo asintió, tranquilo de que Nicholas recibiría la atención necesaria.
Perfecto, gracias, Vero. Esto va a ayudar mucho.
Manu, siempre atento, miró a Leo y, con una sonrisa, dijo:
Ya verás que todo va a estar bien. Tu hermano va a superar esta etapa.
Leo agradeció con un leve asentimiento, sabiendo que, aunque las cosas estuvieran difíciles, siempre podía contar con el apoyo de su familia y amigos para salir adelante.
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