CAPITULO 97 PARTE 2:
La escena se llenó de tensión, pero también de una pequeña chispa de esperanza. Leo sabía que aún quedaba mucho por hacer para sanar las heridas de su familia, pero en ese momento, su prioridad era salvar a Nicholas, y no iba a rendirse hasta que su hermano estuviera a salvo.
Mientras Nicholas era llevado en ambulancia
Teodoro el padre de Vero que la llevo hasta la casa les dijo qie los llevaría al hospital
Mientras avanzaban en el auto Vero intento calmar a Leo que estaba muy ansioso e inquieto
Isa y Osvaldo están con mi mamá-dijo Vero-cuando los busque en comisaría los lleve a casa y debí contar toda la verdad y de donde Silvia te conoce al toque papá me trajo aquí y vi como Nicho caía inconsciente Leo Nicholas tu hermano menor de 13años es fuerte y saldrá de esta
Leo apenas escuchaba las palabras de Verónica mientras la ansiedad y el miedo lo consumían. Su mente estaba enfocada en una sola cosa: Nicholas. ¿Estaría bien? ¿Sobreviviría a la bala que le había atravesado el cuerpo? Cada segundo que pasaba sentía como si su corazón estuviera a punto de estallar.
Verónica, al notar la tormenta de pensamientos de Leo, tomó su mano con suavidad.
Leo, respira. Te lo prometo, todo va a salir bien- dijo con voz firme, tratando de transmitir algo de calma a su novio. Nicholas es fuerte. Siempre ha sido fuerte. Lo sacarán de esto. Te lo juro.-decia Vero-
Leo no pudo evitar mirar hacia la ventana del auto, el paisaje pasando rápidamente, pero su mente estaba en otro lugar. Recordaba todas las veces que Nicholas había estado a su lado, desde pequeños, siempre buscando protegerlo y cuidarlo, incluso cuando Leo sentía que todo se desmoronaba. Ahora, era su turno de proteger a su hermano, y lo haría con todo lo que tuviera.
Gracias por estar aquí, Vero-murmuró Leo, mirando a su lado a la chica que siempre lo había apoyado, incluso cuando él no lo merecía. -No sé que haría sin ti. Si... si algo le pasa a Nicholas...
No, Leo-interrumpió Verónica con firmeza, apretando su mano con más fuerza. "No estamos pensando en eso. Estás con él, estamos todos con él. Y lo vamos a sacar de esto.
El viaje al hospital pareció una eternidad. La angustia llenaba cada rincón del auto, pero el consuelo de saber que no estaba solo, que Verónica estaba a su lado, ayudaba a calmar un poco sus pensamientos.
Al llegar al hospital, la situación se volvió aún más tensa. Los médicos se apresuraron a ingresar a Nicholas a la sala de urgencias, mientras Leo se quedó en el pasillo, esperando noticias.
Leo, lo van a atender bien. En este hospital hay buenos médicos-dijo Teodoro, el padre de Verónica, tratando de dar un poco de consuelo.
Leo asintió con la cabeza, pero no podía evitar sentirse impotente.
Solo quiero que se recupere. Él... él siempre ha estado ahí para mí. No puedo perderlo.
Lo sé, hijo, lo sé- respondió Teodoro, apoyando una mano sobre su hombro. Pero ahora lo más importante es que confíes en los médicos y te mantengas fuerte para él. Nicholas necesita verte fuerte.
A lo lejos, Leo vio a Verónica hablar con una enfermera, y en su rostro se reflejaba la preocupación, pero también la determinación de hacer todo lo posible para que Nicholas estuviera bien.
El tiempo pasó de manera lenta y angustiante mientras esperaban noticias. Leo estaba a punto de explotar, pero entonces la puerta de la sala de emergencias se abrió. Un médico se acercó a ellos, y el corazón de Leo dio un vuelco.
¿Cómo está mi hermano?- preguntó Leo, su voz rasposa por el miedo.
El médico los miró y luego habló con calma.
Su hermano está fuera de peligro. La bala no tocó órganos vitales, pero necesitaremos observarlo de cerca. Está estable, pero lo mantendremos en observación un rato más. Pueden verlo, pero aún está sedado.
Leo suspiró aliviado, y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, aunque intentó reprimirlas. Finalmente, había una luz al final del túnel. Nicholas estaba vivo, y aunque el camino hacia la recuperación sería largo, al menos él estaría allí para verlo.
Verónica lo abrazó en ese momento, y Leo la apretó con fuerza.
Gracias por creer en él, por creer en mí- murmuró, aliviado y agradecido de no estar solo.
El dolor y la tensión seguían presentes, pero por fin, algo de esperanza brillaba en su corazón. Nicholas estaba a salvo, y mientras él se recuperaba, Leo sabía que no había nada que no pudiera enfrentar si estaba con su familia y sus seres queridos.
Como esta?-preguntó la agente Gimenez Estable y fuera de peligro-dijo Vero Señora agente creo que sería justo notificar a mis padres biológicos que están en la cárcel sobre esto para que lo sepan-dijo Leo Como se llaman?-preguntó la agente Lorena Gómez Saúl Padilla-dijo Leo
La agente Giménez asintió, tomando nota rápidamente.
Entiendo, Leo. En cuanto a la situación, debo proceder con los protocolos adecuados. Si deseas que se les notifique, lo haré a través de los canales correspondientes.-dijo
Leo asintió con la cabeza, sintiendo una mezcla de emociones al mencionar a sus padres biológicos. Sabía que, aunque no esperaba apoyo o preocupación de ellos, era importante que estuvieran al tanto de lo sucedido, aunque fuera una mera formalidad.
Es lo correcto-dijo Leo, mirando al suelo, sus palabras pesadas.-Lo que pasó con Nicholas, con Silvia... todo esto... tiene que ser algo que ellos sepan, aunque no sé si les importe.
Verónica, observando la expresión en el rostro de Leo, puso su mano sobre su hombro con suavidad.
Lo importante es que Nicholas está vivo. Y que tú estás aquí, con nosotros. Eso es lo que importa ahora.
Leo asintió, agradecido por el apoyo de Verónica. La agente Giménez, por su parte, se retiró un momento para hacer las gestiones necesarias.
Les avisaré lo antes posible-dijo la agente antes de alejarse.
Leo se quedó en silencio, mirando hacia el pasillo del hospital donde su hermano estaba siendo atendido. Aunque estaba aliviado por la noticia de que Nicholas se encontraba fuera de peligro, el peso de la situación seguía afectándolo.
¿Qué va a pasar ahora?-preguntó Leo en voz baja, más para sí mismo que para los demás.
No lo sé-respondió Verónica con una sonrisa triste.-Pero lo que sea que venga, lo enfrentaremos juntos.
Leo miró a Verónica, sus ojos llenos de gratitud. Ella era su roca en ese momento, su apoyo constante. Sin ella, no podría seguir adelante.
Gracias por estar aquí-dijo, sin poder evitar que una lágrima cayera por su mejilla.
Siempre estaré aquí para ti-respondió Verónica, abrazándolo con fuerza.
A pesar de todo el caos y el miedo, Leo sabía que, con Verónica y su familia a su lado, podía enfrentarse a lo que fuera.
En la cárcel
La agente Agostina Giménez caminó por los pasillos de la prisión hasta llegar a la sala de visitas. Al otro lado de la mesa aguardaban Lorena Gómez y Saúl Padilla, ambos con expresiones de fastidio e indiferencia. Al verla entrar, levantaron ligeramente la cabeza, esperando que fuera algo trivial.
Señora Gómez, señor Padilla- comenzó la agente con tono serio-estoy aquí para informarles sobre un incidente que involucra a sus hijos Nicholas y Osvaldo Gómez Padilla, así como a Leonardo Rocket.
El apellido de Leo causó una reacción inmediata en Saúl, quien bufó con desprecio.
Rocket… claro, porque ahora él se cree parte de otra familia.
La agente ignoró el comentario y continuó: Hace unas horas, Silvia Agarristán, madre de Gustavo, irrumpió en la casa de los abuelos de sus hijos, Guillermo y Antonella. Estaba armada y tenía la intención de asesinar a Leonardo como venganza por la muerte de su hijo Gustavo, ocurrida cuando Leonardo era parte de un grupo criminal.
¿Qué tiene que ver eso con nosotros?- interrumpió Lorena, irritada.
Mucho-respondió Giménez con firmeza. Durante el ataque, Nicholas se interpuso para proteger a Leonardo y recibió un disparo. Actualmente está hospitalizado, pero fuera de peligro. Osvaldo, por suerte, logró escapar ileso junto con Isabela, la hermana menor de Leonardo.
El rostro de Lorena se tensó, pero no mostró la reacción de preocupación que la agente esperaba. ¿Nicholas herido porque se metió en problemas de Leonardo?-dijo con tono de reproche.
Siempre es lo mismo-agregó Saúl.-Ese chico, Leonardo, no hace más que traer desgracias. Si no fuera por él, Nicholas estaría bien.
La agente Giménez apretó la mandíbula, controlando su frustración.
Permítanme corregirlos. Leonardo no obligó a Nicholas a protegerlo. Su hijo menor tomó esa decisión por su cuenta, demostrando un nivel de valentía que, francamente, es admirable. Nicholas actuó como un verdadero hermano. Además Leo me contó que había encerrado con llave a Nicholas en su habitación para evitar que se interponga o que Silvia le hiciera daño
¿Y qué espera que hagamos desde aquí?- replicó Lorena, cruzando los brazos.
No espero nada de ustedes, señora Gómez-respondió Giménez con frialdad. Solo creí que sería justo informarles. Lo que hagan con esta información depende de ustedes, pero debo decir que sus hijos han demostrado más fuerza y unión de la que ustedes parecen reconocer.
Se levantó de su asiento, recogiendo sus papeles. Antes de salir, agregó:
Leonardo Rocket, Nicholas Gómez Padilla y Osvaldo Gómez Padilla tienen un futuro por delante a pesar del peso de su pasado. Quizá ustedes no lo vean, pero ellos tienen más valor y corazón de lo que ustedes les han dado jamás. Tal vez sea algo en lo que deberían reflexionar.
La agente Giménez lo miró fijamente. Quizá para ustedes nunca lo sea, pero para sus hermanos menores, Leonardo Rocket es mucho más que eso. Es un protector, un apoyo, y alguien dispuesto a sacrificarse por ellos. Puede que no lo valoren, pero él ha demostrado más compromiso con su familia que el que he visto aquí.
Si quieren culpar a alguien, culpen a Silvia, no a su hijo mayor.
Lorena soltó una risa sarcástica.
Siempre excusándolo, ¿verdad? Leonardo nunca piensa en las consecuencias de sus actos. Ahora Nicholas está herido por su culpa.
¿Por su culpa?- respondió Giménez, su tono más severo.-No, señora Gómez. Nicholas está herido porque una mujer trastornada irrumpió con un arma y decidió tomar venganza por algo que ocurrió hace mas de un año, en circunstancias fuera del control de Leonardo. Si bien él ha cometido errores, este no es uno de ellos. Esta situación solo demuestra que, a pesar de todo, Leonardo Rocket ha hecho todo lo posible para proteger a sus hermanos.
Saúl abrió la boca para protestar, pero Giménez levantó la mano, deteniéndolo.
Es evidente que ustedes nunca han valorado a Leonardo como deberían, pero eso no cambia el hecho de que él está haciendo lo mejor que puede con las herramientas que le han dado... o mejor dicho, que no le han dado. Les sugiero que reflexionen sobre el tipo de hijos que tienen en Nicholas y Osvaldo, porque su apoyo mutuo es más fuerte que cualquier cosa que ustedes hayan hecho por ellos. Ah y -le pega una cachetada a Lorena y luego a Saúl-eso es por abandono emocional de un menor de edad su hijo mayor con 4 años no era un adulto era un niño ustedes lo vieron nacer crecer cambiaban sus pañales lo vieron probar la comida comenzar a gatear dejar el pañal empalagarse de azúcar hacerle entender que usar el orinal era de niño mayor y sobretodo aventarlo a su primer día de jardín pero a los cuatro cambiaron su actitud hacia él ¿porque lo hicieron?está bien que como hermano mayor deba aceptar cambios pero no se lo explicaron ni lo llevaron a terapia ¿que esperaban que de repente sepa cambiar un pañal?apenas sabía ir al baño solito no iba a saber como cambiar un pañal y tampoco estuvo bien que lo obligarán a actuar como adulto con 5 años CON 5 AÑOS NO TENIA LA EDAD PARA TRABAJAR Y MENOS PARA QUE LO EXPLOTARAN LEO ERA UN NIÑO QUE NO SABIA LEER Y QUE ESTABA DANDO SEÑALES DESDE LOS 3 AÑOS DE QUE TENIA DISLEXIA.
La agente Giménez, con el rostro firme y sin rastro de arrepentimiento, dejó caer sus últimas palabras antes de marcharse. Espero que esta conversación les dé mucho en qué pensar. Porque, al final del día, lo que hicieron con Leonardo no es solo irresponsable, es cruel. Y ese tipo de crueldad no se borra. Pero al menos ahora él tiene una familia que lo cuida, algo que ustedes nunca le dieron.
Lorena, aún con la mejilla ardiendo por la cachetada, apretó los labios, mientras Saúl fruncía el ceño, aunque parecía más consternado que enfurecido.
¿Porqué siempre nos juzgan?- murmuró Lorena, aunque sin la fuerza habitual en su voz.
Porque saben lo que hicimos, Lorena- respondió Saúl en un susurro. Por primera vez en mucho tiempo, una chispa de remordimiento parecía cruzar por sus ojos.
La sala quedó en silencio, pero el impacto de sus palabras y acciones resonaba como un eco imposible de ignorar. Por primera vez, ambos se encontraron enfrentados con la realidad de sus decisiones, y con el daño irreparable que habían causado a su propio hijo. Pero, más allá de la incomodidad, lo único que los acompañaba ahora era un vacío que ellos mismos habían creado.
Y para que lo sepan Leo quiso que les avisara solo porqie siendo los padres biológicos dijo que al menos aunque es evidente que no les importa debían saberlo después de todo ustedes le dieron la vida a Leonardo a Nicholas y Osvaldo con permiso-dijo Giménez
Con esas palabras, la agente Giménez dejó la sala, dejando a Lorena y Saúl en un silencio incómodo. Por primera vez en mucho tiempo, algo en sus expresiones revelaba no solo incomodidad, sino una pizca de incertidumbre que no sabían cómo procesar.
Lorena se llevó la mano a la mejilla, aún sintiendo el ardor de la cachetada, mientras Saúl apretaba los puños, incapaz de formular una respuesta. Por primera vez en mucho tiempo, ambos parecieron sentir el peso de sus decisiones reflejado en palabras que no podían ignorar. Y en la soledad de esa sala, se quedaron con un silencio abrumador que ninguna excusa podía llenar.
En el hospital
Angélica llevo a Osvaldo e Isabela Isa se quedó con Vero en la sala de espera Osvaldo en la habitación junto a leo abrazo a Nicholas-Nicky-dijo Osvaldo ya subido en la cama
Nicholas abrió lentamente los ojos, sintiendo el abrazo cálido de Osvaldo, quien se aferraba a él con fuerza, como si quisiera protegerlo de todo lo que había pasado.
Osito -repitió Nicholas con una sonrisa débil, levantando su mano para acariciar el cabello de su hermano menor.
Leo, sentado al lado de la cama, observaba la escena con un nudo en la garganta. Había pasado tanto miedo, tanto dolor al ver a Nicholas caer herido, que verlo despertar y hablar era como quitarse un peso enorme de encima.
¿Cómo te sientes, Nicky? -preguntó Leo con la voz ronca, acercándose más a la cama.
Me duele un poco, pero estoy bien -respondió Nicholas, con un tono tranquilo que no lograba ocultar del todo el cansancio. Luego miró a Leo y añadió: -¿Tú estás bien, Leo?
La pregunta tomó a Leo por sorpresa, y por un momento no supo qué responder. Tragó saliva, sintiendo cómo la emoción se apoderaba de él.
Yo… estoy mejor ahora que sé que tú estás bien. Me asustaste mucho, pequeño -dijo, tomando con cuidado la mano de Nicholas.
Yo no quería que te pasara nada -respondió Nicholas con un hilo de voz.- Eres mi hermano mayor. Siempre has cuidado de mí y de Osva. Solo quería protegerte esta vez.
Leo bajó la cabeza, luchando por mantener la compostura. Sentía una mezcla de orgullo y culpa al escuchar esas palabras.
Eres más valiente de lo que yo jamás seré, Nicky -dijo finalmente, acariciándole la cabeza con cariño. -Pero no vuelvas a hacer algo tan peligroso, ¿de acuerdo? No quiero perderte.
No te vas a librar de mí tan fácil -bromeó Nicholas con una sonrisa débil, y esa pequeña chispa de humor logró arrancar una risa suave tanto de Osvaldo como de Leo.
En ese momento, la puerta se abrió, y Angélica entró al cuarto, seguida por un médico.
¿Cómo está mi valiente? -preguntó Angélica con una sonrisa maternal, acercándose a la cama para acariciar la frente de Nicholas.
Despertó hace poco -respondió Leo, levantándose para darle espacio al médico.
Mientras el doctor revisaba a Nicholas, Osvaldo se quedó junto a su hermano, sosteniendo su mano con firmeza. Leo, por su parte, se recargó contra la pared, observando a sus hermanos con una mezcla de alivio y gratitud. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que, aunque el camino fuera difícil, no estaban solos.
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